Supermercados, no gracias 2

Los graves impactos de las grandes superficies

Hay quienes desde el propio sector ecológico y también desde el sector del comercio justo consideran positivo la introducción y comercialización de los productos ecológicos en las grandes superficies porque así se extiende y generaliza su consumo. Esta afirmacion no deja de ser una valoración simplista y economicista que subvalora el papel decisivo que han jugado y juegan los pequeños establecimientos especializados y las organizaciones de consumo ecológico que desde hace muchos años y con grandes dificultades han consolidado unos puntos de venta estables y unas estrechas relaciones con el consumidor final y que con la introducción del producto ecológico en la gran superficie ven reducida su actividad y en algunos casos incluso llega a poner en peligro su continuidad.
Pero lo mas grave es el "olvido" de lo que representa la gran superficie dentro de la economía global y de las relaciones de dominación sobre productores, consumidores y sobre la propia biodiversidad. Si hace 40 años la compra de alimentos se realizaba en pequeños comercios de proximidad, hoy más del 80% de las compras de productos de uso y consumo diario: alimentos, ropa, electrodomésticos, libros, CD, turismo y otros servicios se efectúan en grandes superficies cuyo volumen de ventas les sitúa a la cabeza de los grandes oligopolios del capitalismo mundial, lo cual les proporciona un poder y una influencia económica y financiera sin precedentes.
Esta situación de monopolio reduce a la nada la elección del consumidor, pues solo se encuentran en sus lineales aquellos productos que permiten incrementar los margenes de beneficio y reducir los costes en lugar de priorizar las demandas y necesidades del consumidor y diversificar la oferta con productos locales.
En la medida en la que las grandes superficies se expanden por todo el planeta, desaparece gradualmente la producción, el comercio y la economía local, aumenta el desempleo y la precariedad laboral y se agudiza la contaminacion ambiental, pues las grandes superficies adquieren sus productos en industrias lejanas instaladas en los países pobres con beneficios fiscales extraordinarios y mano de obra barata o imponen a sus proveedores unas condiciones de venta durisimas con el fin de poder ofrecer al consumidor unos precios muy baratos con los que no puede competir la producción y el comercio de proximidad. Su política laboral contribuye por otro lado a incrementar sus beneficios, con contratos basura, largas jornadas, dificultades a la sindicacion y despidos.

Continuara...

Texto extraido de: "Supermercados, no gracias"
Editorial: Icaria

2 comentarios:

mvaluna dijo...

claro q es una cuestion de principios.
Yo hace muchos muchos años q no compro libros en grandes superficies, por el bien de la cultura, de los autores, de las editoriales pequeñas y de las librerias con librero de los de verdad.
Con la comida es otro cantar, porque te hace falta para comer, no puedes postponerlo para otro momento ¿donde diablos aparco? ¿Cómo compagino mi horario laboral con la apertura de las tiendas? (ya no digo con mi familia, mi pareja, mi gata, mis itereses personales, y eso q no tengo niños...)

artemis dijo...

Por supuesto maria, asi es...es complicado aunar ideas y hechos en nuestra vida diaria, pero hemos de intentarlo...no?