Tu hijo saber perdonar, Carlos Gonzalez

Extraído del libro “Bésame mucho” de Carlos González

Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos…

Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. “¿Será posible?” “Mírala, no le pasa nada, era todo cuento”.

No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? (”Mamá se ha estado portando mal…”). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

2 comentarios:

Cueta Gatarishi dijo...

Cuánta razón, yo puedo confirmarlo con mi hija mayor. Esta es una de las lecciones de la vida que ella me da.
Cuando me doy me avergüenzo y pienso que debo aprender de ella para que no sea tarde y no copie mi modo de actuar.
Cuánto nos enseñan nuestros hijos!

mimbre dijo...

hola Maria...
Muchas veces, los pequeños nos dan lecciones, que debieramos tomar muy en cuenta..Verdad¡
Ira, rencores y toda la gama de enfados deberian durar lo que un suspiro, para que perder tiempo y energia en cosas negativas...
Un abrazo enorme, AMIGA,besos para Ariadna¡¡
Osvaldo