Los niños amamantados son más felices

Cada día salen investigaciones que afirman la importancia de la leche materna para el buen desarrollo tanto físico como emocional de los niños.

Según una investigación realizada por el Telethon Institute for Child Health Research, de Perth, Australia, los niños amamantados hasta los seis meses de vida, son más felices. Tiene una salud mental significativamente mejor que aquellos que no lo fueron. Además, tienen una menor probabilidad de exhibir problemas como comportamiento antisocial y delincuencia.

El estudio fue realizado siguiendo el crecimiento y desarrollo de más de 2.500 niños australianos, durante los últimos 16 años. Los investigadores creen que la leche materna parece representar un papel importante en el crecimiento del cerebro, durante el primer año de vida de un niño.

La investigación verificó que los niños que fueron amamantadas por menos de seis meses, tenían una probabilidad 55% mayor de tener problemas de salud mental, al cumplir los 6 años de edad, y una probabilidad 61% mayor de exhibir problemas de comportamiento antisocial, alrededor de los 8 años, cuando comparados a los bebés amamantadas por 6 meses o más.

Crianza, Casilda Rodrigáñez

La crianza de la criatura humana está salpicada por el empleo de prácticas y métodos cuyas consecuencias a veces son irreparables. La organización de los "nidos" a los que se lleva a cada bebé en cuanto nace para su inspección médica, rompe la comunicación primaria y necesaria con la madre, impide el 'imprinting' , la regulación hormonal que debiera empezar a desatarse, y desgarra de la forma más absurda y dolorosa el deseo mutuo de dos seres humanos.

Recientemente, en un artículo publicado en el New York Times, Sandra Blakesler recogía las conclusiones de diversos estudios realizados en centros de EEUU sobre la conformación del sistema neurológico de los bebés: después de reconocer que el ADN humano no contiene suficiente información para especificar la estructura final de las conexiones cerebrales, y de confirmar que las dendritas o ramificaciones de las neuronas y las conexiones se multiplican desde el momento de nacer hasta los dos años, explica el hallazgo de numerosos 'moduladores ocultos' en la relación madre-bebé, que regulan la producción de sustancias químicas que a su vez regulan el crecimiento del cerebro, la formación de sinapsis neuronales, la formación del sistema inmune, hormonal, etc. En definitiva, que las emociones en la etapa primal de nuestra vida, y en concreto el contacto físico madre-bebé, moldean el cerebro, el carácter y la capacidad del habla.

¿Qué ha pasado con esta relación madre-bebé en nuestra sociedad occidental?

A la criatura se le ofrecen pezones de plástico y leches artificiales; duerme en cunas separado de la madre, se la transporta en cochecitos, se la ata a sillas especiales para ir en automóvil, se la deja en parques con barrotes, se la baña en su bañera para ella solo, etc. etc. Es decir, todo está diseñado para que ni exista ni se contemple la posibilidad del contacto físico. Las distintas especialidades médicas dictan las normas que cada mujer debe creer y obedecer (y que, al hacerlo, impiden que irrumpa en ella el deseo de hacer las cosas de otro modo), para identificarse con el arquetipo de madre ideal fabricado por teólogos y profetas y por la publicidad de las multinacionales: la que cumple los horarios, la que hierve bien los biberones, la que usa biberones Chicco, leches y papillas Nestlé, cochecitos Jané, chupetes anatómicos para no deformar la mandíbula, etc. etc.

El Scientific American de diciembre de 1995 recoge las conclusiones de las investigaciones del Dr. J. Newman sobre las cualidades de la leche materna. No se trata solo de que esta leche es más nutritiva y está mejor adaptada al proceso digestivo de la criatura, sino que es la única que asegura la continuidad del proceso de formación de su sistema inmunológico específico. Hay razones de peso para pensar que las crecientes y modernas enfermedades alérgicas de nuestra progresada sociedad (que no son sino estados deficitarios del sistema inmune) tienen que ver con el creciente y moderno progreso en los métodos de crianza robotizada.

Las normas sobre frecuencia o cantidad en las tetadas son un indicio de hasta que punto la mujer ha perdido conciencia de sus pulsiones sexuales. Allí donde se recomienda la lactancia materna durante tres meses, se ordena el cómo, cuánto y cuándo, generalizando errores que han estado a punto de dar al traste con esta práctica. Pues la leche materna no puede producirse de modo voluntarioso para el cumplimiento de una normativa, sino por el impulso del deseo de la mujer y la libre demanda de la criatura; por eso, la regulación pediátrica de las tetadas conduce a que la madre deje de producir leche y tenga que pasar a la criatura al biberón incluso antes de los tres meses "porque el bebé se queda con hambre". Hoy, cuando ya se ha demostrado que la leche es de mayor calidad proteínica cuanto más frecuente y larga sea la tetada, en algunos lugares se está empezando a aconsejar el dar de mamar con frecuencia, sin la esclavitud de los horarios; las mujeres acatan estas instrucciones con la misma sumisión con la que antes acataban los intervalos de las tres o cuatro horas malditas. Pero muchas veces no es porque la mujer ha recuperado su sentido común sino porque es lo que algunos pediatras ordenan ahora.

Según se han ido robotizando las funciones sexuales de la mujer, se han ido creando especialidades médicas para abordar los diferentes aspectos de la quiebra de la auto-regulación de la propia vida. Las madres siguen consultando en libros y a especialistas lo que ya está escrito en su corazón, en su cerebro y en sus entrañas; desde cómo se coge a un* bebé en brazos hasta cuánto "afecto" es conveniente suministrarle. Se sigue abandonando la lactancia a los tres meses para ir a trabajar aunque sí haya otro remedio. Se sigue creyendo aquello de que "es normal que los niños lloren", que deben dormir en su cunita y aprender pronto a estar solos, aunque su llanto nos indique bien claro lo contrario. Dicen que si duermen con las madres les entran deseos incestuosos de realizar el coito con ella (!!) y se psicotizan; los bebés tienen que endurecerse emocionalmente a nuestra imagen y semejanza. Dicen que no hay socialización posible en la saciedad de los deseos. Dicen que la única socialización posible es la de la represión y la de las lágrimas. Que "a los niños no hay que cogerles en brazos", que "saben mucho" y son "muy pillines" y que no se les puede malacostumbrar a lo bueno. La herida sigue así ahondándose hasta los mismos cimientos humanos para convertirse en la Falta Básica, nombre que Michael Balint dio a esa sensación de carencia sin nombre, que constató en todas y cada una de las muchas personas que se acercaron a su consulta durante 5O años de trabajo psicoanalítico.

Como las consecuencias de la represión libidinal son siempre psicosomáticas, y para las dudas que siempre pueden quedar, ahí está la psicología con sus cuentos increíbles para que nadie se de cuenta del verdadero sentido del malestar de las criaturas (ni de las depresiones post-parto de la madre). Los efectos psicológicos de la quiebra del acoplamiento y de la auto-regulación de la vida humana por la represión social, se explican como cualidades innatas; y de esta manera se oculta la condición humana primera, la armonía y el bienestar de ese acoplamiento de los flujos producidos por el deseo. Así dicen que nacemos con un Complejo de Edipo, eróticamente narcisistas y egocéntricos (por eso nos cambian las tetas de verdad por las de plástico), que tenemos un Tánatos innato, que algunas también nacemos castradas (el útero no es un órgano sexual y erógeno), etc. etc.. Las consecuencias psíquicas que la Falta Básica (el matricidio) acarrea quedan enterradas o justificadas. Un poco de esto y otro poco de píldoras para el dolor y la ansiedad que la resignación nos cause. Y más ventas para las multinacionales farmacéuticas, y más clientes y más justificación -más campo de intervención- para los Colegios de Psicólogos. Ya no tenemos por qué preocuparnos. Nos despiezan pero tenemos médicos del cuerpo y médicos del alma, y así funcionan nuestros cuerpos despiezados para mayor gloria y beneficio de las multinacionales, de las jerarquías y, en fin, para el debido cumplimiento del la Ley del Padre. Hasta que vuelva la serpiente (que sigue estando ahí, porque nadie la podrá nunca matar del todo); hasta que volvamos a dejarnos seducir por ella.

(Fuente: www.casildarodriganez.org)

El arte de ser padre


Siempre he sido de la opinion de que no todo el mundo deberia ser padre y que los que lo sean deberian tomar algun curso para aprender a hacerlo bien...incluida yo, claro!! Pues bien, en el blog Crianza con amor he encontrado el curso perfecto! Aqui dejo el enlace...


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La maternidad de Elna y sus 597 niños. Una gesta para la Historia

Para el día de la madre 2008 he elegido la historia de una gran mujer para demostrar que no hace falta parir para ser y ejercer de Madre: dadora de vida y de amor.

Esta es el relato sobre Elisabeth Eidenbenz una maestra suiza que entre 1939 y 1944 salvó la vida a 597 niños durante la Guerra Civil española en una maternidad en Elna, pequeño pueblo cerca de Perpiñán.

No es usual encontrar episodios con final feliz dentro de un contexto bélico, la maternidad de Elna es una de esas maravillosas excepciones.

Elisabeth era una enfermera voluntaria dentro de una organización no gubernamental suiza que con 25 años vivió la crudeza del éxodo republicano hacia Francia: la miseria, las pésimas condiciones de vida y el vejatorio trato dado por las autoridades galas a los casi 500.000 refugiados. Ella decide entonces trabajar a favor de las mujeres y de los recién nacidos.

Las mujeres embarazadas daban a luz directamente en la arena de las playas francesas, sin ayuda ni privacidad alguna. Y eso era sinónimo de muerte. La mortalidad infantil en los campos de refugiados franceses de 1939 era del 95,7 %.

El trabajo de Elisabeth era, por tanto, totalmente contracorriente: a favor de la vida y la dignidad. Junto con un grupo de mujeres embarazadas y varias enfermeras voluntarias como ella, acondicionó una casa abandonada en Elna.

De ella dicen que era generosa, discreta, que no quería acaparar protagonismo, enormemente valiente y que no se rendía jamás. Si los gendarmes venían a por una madre, se cuadraba y les gritaba: “¡Esto es Suiza!”.

La maternidad se convirtió en un oasis de paz, de ayuda mutua y felicidad en medio de los horrores de la guerra. Y gracias a esto 597 niños y niñas nacieron y sobrevivieron. Finalmente ese centro maternal de Elna fue cerrado por los nazis.

Esta emotiva historia ha sido recogida en el libro “La maternidad de Elna” de ARA libros de la historiadora Assumpta Montellà que pudó sacarlo adelante también luchando contracorriente, porque en el entorno universitario consideraban que esto es una historia menor: “una mujer que ayudaba a otras mujeres… y poca cosa más”.

Lamentablemente este es el concepto que todavía tiene nuestra sociedad de la maternidad, de la solidaridad entre las madres y de todo aquello que se rige lejos de las leyes del mercado y el dinero.

En el libro se narra la historia de la maternidad, se desvela la personalidad de su directora, se recogen las vivencias de algunas de aquellas madres que nunca han olvidado, y de sus hijos, que saben por ellas de lo sucedido y han regresado al lugar de los hechos para rememorar esta historia y comprender.

En el año 2002, muchos de aquellos bebés, ahora abuelos, se reunieron más de 60 años después para darle las gracias esta nonagenaria Elisabeth.

Manuel Huerga, director de la película Salvador, va a llevar esta emotiva y ejemplar historia al cine con este título: “Las madres de Elna“.

Para acabar una reflexión de la autora del libro:

“Nos hacen falta muchas Eidenbenz para virar el rumbo de nuestro maltrecho barco, pero episodios como el de la Maternidad de Elna nos hacen pensar que, en esta vida nuestra, todavía nos queda esperanza“.

de bebesymas.com

La teoría del apego de John Bowlby

La necesidad de bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado ha sido estudiada científicamente.

Fue el psicólogo John Bowlby que en su trabajo en instituciones con niños privados de la figura materna le condujo a formular la Teoría del apego.

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres (o cuidadores) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. La tesis fundamental de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona con que se establece el vínculo).

El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido incondicionalmente. Está planteamiento también puede observarse en distintas especies animales y que tiene las mismas consecuencias: la proximidad deseada de la madre como base para la protección y la continuidad de la especie.

El trabajo de Bowlby estuvo influenciado por Konrad Lorenz (1903-1989) quien en sus estudios con gansos y patos en los años 50, reveló que las aves podían desarrollar un fuerte vínculo con la madre (teoría instintiva) sin que el alimento estuviera por medio. Pero fue Harry Harlow (1905-1981) con sus experimentos con monos, y su descubrimiento de la necesidad universal de contacto quien le encaminó de manera decisiva en la construcción de la Teoría del Apego.

El bebé –según está teoría- nace con un repertorio de conductas las cuales tienen como finalidad producir respuestas en los padres: la succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto, no son más que estrategias por decirlo de alguna manera del bebé para vincularse con sus papás. Con este repertorio los bebés buscan mantener la proximidad con la figura de apego, resistirse a la separación, protestar si se lleva a cabo (ansiedad de separación), y utilizar la figura de apego como base de seguridad desde la que explora el mundo.

Más tarde Mary Ainsworth (1913-1999) en su trabajo con niños en Uganda, encontró una información muy valiosa para el estudio de las diferencias en la calidad de la interacción madre-hijo y su influencia sobre la formación del apego. Ainsworth encontró tres patrones principales de apego: niños de apego seguro que lloraban poco y se mostraban contentos cuando exploraban en presencia de la madre; niños de apego inseguro, que lloraban frecuentemente, incluso cuando estaban en brazos de sus madres; y niños que parecían no mostrar apego ni conductas diferenciales hacia sus madres. Estos comportamientos dependían de la sensibilidad de la madre a las peticiones del niño.

La teoría del apego tiene una relevancia universal, la importancia del contacto continuo con el bebé, sus cuidados y la sensibilidad a sus demandas están presentes en todos los modelos de crianzas según el medio cultural.

“Un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas les da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y la alimenta a valorar y continuar la relación” (John Bowlby).

de bebesymas.com

Maravillosa maternidad

Si alguien me asegurara que cada vez que tenga un bebe seria como ahora...repetiría sin duda!!!!Es una experiencia maravillosa!!Mi pequeña crece sana y feliz y nos hace sonreír con solo mirarla!!

Cuando la gente insinúa que no hacemos bien teniéndola siempre en brazos, o durmiendo con ella...o demás...siempre pienso en que esta bebita no ha conocido aun el dolor, ni la angustia, y que si de mi depende no los conocerá jamas!!No tengo nada mejor que hacer que tener a mi pequeña en brazos y darla todo mi amor!!

La maternidad es una experiencia maravillosa si se vive desde el amor y la entrega!!

La relación con el bebé de 3 meses

El bebé de 3-4 meses es un encanto. Los padres están muy orgullosos de sus lindas sonrisas, pues se encuentran inmersos en una especie de enamoramiento. (A veces llegan a aburrir a sus conocidos de tanto hablar del bebé).

Se debe a que el bebé:

* Es capaz de estar tranquilo solo por periodos más largos. Si se aburre o se cansa, antes de llorar, avisa por medio de sonidos.
* Cuando llora, es más fácil consolarle, distraerle, recuperar su sonrisa. Algunos días sigue teniendo "una hora mala" por la tarde, pero más esporádicamente.
* Suele estar muy atento a lo que ocurre a su alrededor. Mira cuando alguien le habla y se vuelve hacia los sonidos. Reconoce a los adultos más familiares.
* Se comunica activamente por medio de gestos, movimientos y vocalizaciones. Por ejemplo: al ver un juguete o una persona conocida o el pecho, mueve activa y alegremente los brazos y piernas.
* Muchos bebés reaccionan ya de forma distinta con la madre o con el padre. Ante su madre mueven de forma lenta y rítmica sus brazos y piernas, aproximadamente 4 veces al minuto. Si ven al padre, abren los ojos y la boca, se excitan, como esperando un rato de juego.
* Además, pocos sonidos hay más agradables que los balbuceos o gorjeos de los bebés. Cuando les habla un adulto, abren mucho los ojos y la boca, tratando de imitar la forma de la misma y tras un esfuerzo, logran emitir un "a-goo". Luego se paran, esperan respuesta del adulto y ... repiten. Esos "diálogos" son muy emocionantes tanto para el bebé como para su padres.

Por su parte, los padres:

* Ya conocen al bebé. Saben cómo suele reaccionar, lo que le gusta y le disgusta. Diferencian distintos tipos de llanto.
* Ya se sienten seguros y expertos con la crianza.
* Las sonrisas del bebé constituyen su mayor recompensa.
* El apego se consolida gracias a esta interacción.
* Cada miembro de la familia ha ido encontrando su papel tras la adaptación al nuevo miembro

www.elbebe.com

Tres meses...casi cuatro!

¡Hola mamá, hola papá! Ya tengo TRES MESES

Me gusta... ver lo que ocurre a mi alrededor. Prefiero una cómoda tumbona a la cuna. Prefiero ver personas que juguetes. Sonrío a todo el mundo. ¡Soy un ser humano pequeñito pero muy sociable!

Disfruto con esas conversaciones de ruiditos que tenemos juntos. Todavía no comprendo las palabras, pero aprendo la música que imprimen los sentimientos y también el ritmo de una verdadera conversación.

También me gusta explorar mis manos, chuparlas. Me acerco a la boca todo lo que encuentro.

Necesito... teneros cerca y por eso os llamo balbuceando (antes sólo sabía hacerlo llorando). Cuando me miráis, sonrío. Y si llega alguien nuevo, también le sonrío. Quiero estar cerca de la gente.

Ya sé... hacer algo más: sostengo un juguete o un sonajero y lo agito (a veces me doy en la cabeza y empiezo a llorar). Cuando puedo estar sentado en vuestro regazo, mi cabeza está muy derecha y miro a mi alrededor. También puedo demostrar mi alegría con risas y gorjeos.

No me conviene... tomar papillas ni purés. Todavía no sé comer con cuchara y mi aparato digestivo no está preparado para digerir otros alimentos.

Tampoco me conviene llevar anillos, pulseras o cadenas al cuello. Ni que haya objetos pequeños en mi cuna.

El único alimento necesario para el bebé es la leche materna

Creo que vosotros... ya disfrutáis de veras conmigo. ¡Qué bien! Si nuestras relaciones son positivas, creceré más sano y confiado, se desarrollarán mejor mi inteligencia y mi afectividad.

También veo que os dais cuenta de mis estados de ánimo: después de jugar un rato, vuelvo la cabeza o hago pucheros y eso os indica que ya estoy cansado, que necesito relajarme.

Después de haber superado mis primeros tres meses, ¡os merecéis una medalla! Ahora os sentiréis más expertos y seguros como padres.

A los tres meses el bebé suele pasar por un bache o periodo crítico
No os olvidéis de...
... charlar todos los días un rato conmigo.
... cogerme en brazos a menudo, cantar y jugar conmigo.
... llevarme en coche bien protegido en un asiento de seguridad.

Algunos padres piensan...que el sonido más hermoso del mundo es la risa de un bebé. Oírla les llena de alegría y les proporciona ánimo para continuar en la larga tarea de su crianza.

Otros, en cambio, se sienten ridículos cuando parlotean con su hijo. Por favor: Hablad conmigo. Lo necesito para aprender poco a poco las palabras.

Además, me encanta sentirme miembro de la familia. Que me habléis como a un niño “mayor”. Saber lo que pensáis y sentís. Por el tono de vuestra voz me doy cuenta de si estáis tristes o contentos.

Extraido de la web www.elbebe.com

Ya son 3

Ya son 3 los meses que lleva aquí...bueno casi, hará tres meses el día 31, y puedo decir sin equivocarme que son los tres mejores meses de mi vida. En estos meses me he separado de mi pequeña 20 minutos!!los que necesite para ir a votar el 9 de marzo, porque quiero que mi niña viva en un mundo mejor y mas justo y para ello el gobierno que tengamos también cuenta. El mes que viene, concretamente el 20 de Abril me toca volver al trabajo, se me termina la baja maternal, pero no voy a volver, no puedo...¿que sociedad es esta que nos pide separarnos de nuestros bebes a las 16 semanas de su nacimiento? ¿donde dejar a un bebe tan pequeño? La gente opina que en una guardería no están tan mal...pero no están bien, yo no quiero que mi bebita este mas o menos bien, quiero que este maravillosamente bien, y en mi mundo solo puede estar bien con su mama y su papa! Lleva tres meses entre nuestros brazos y el mundo quiere que ahora la deje 7 horas en un lugar lleno de otros niños con una cuidadora para cada 10...solo pensarlo me pongo triste, pobres criaturas!!!
Decidido...me quedo en casa con mi niña unos meses mas!!!

El matron de mi vida

Nunca se ne ocurrio pensar que me atenderia un hombre, y menos aun que en un hospital de la SS podria tener un parto natural, y la verdad tuve el mejor parto que podria soñar!!!Fue duro, pero maravilloso!!!!!
Este hombre me ayudo a traer a mi pequeña al mundo y se lo agradecere toda la vida!!!

Este es un homenaje a los hombres y mujeres que hacen su trabajo con amor y dedicacion!

Gracias a la vida...que me ha dado tanto!

Papa Insumiso

La socióloga Isabel Aler ha acuñado el término madres insumisas que son aquellas madres que se rebelan contra algunas de las normas vigentes y sanitarias de la maternidad en temas de embarazo, parto, lactancia y crianza.

Pero ¿quiénes son los padres insumisos? ¿Los que se niegan a colaborar en casa y quieren vivir como de solteros? ¿Los que creen que cambiar pañales es un mérito? ¿Los que llevan a los niños al pediatra?.

La socióloga no habla de estos padres, así que lo haré yo. Estas son 23 características (no todas obligatorias, claro) que pueden tener los padres insumisos de la crianza oficial:

1. Viven el embarazo de sus parejas con la misma alegría e intensidad. Están embarazados
2. Se compran libros, revistas sobre embarazo y parto. Se informan en detalle de este proceso
3. Asisten voluntariamente a las clases pre-parto
4. Participan en la compra del ajuar del bebé y en la decoración de la habitación infantil
5. Colaboran en el parto hasta dónde se les permite. El parto es también para ellos un momento de gran trascendencia en sus vidas. Acompañan y apoyan a su pareja todo lo que pueden y saben
6. Piden cortar el cordón umbilical como ritual de tránsito a la vida fuera del útero
7. Están concienciados de la importancia de la lactancia materna y la facilitan al máximo, cuidando a la madre y encargándose del hogar para que la madre puede alimentar del bebé
8. No impiden la lactancia materna para poder alimentar ellos mismos a su hijo con un biberón. Saben que ya tendrán toda la vida para este paso
9. No están celosos de su hijo porque está todo el día en la teta. Racionalizan que los pechos no son exclusividad suya ni son sólo un objeto sexual
10. Se piden bajas de paternidad, excedencias, medias jornadas, … sin excluir a la madre y en la medida de las posibilidades
11. Comprenden el cansancio extremo de sus parejas
12. Son sensibles a las nuevas o nulas necesidades sexuales
13. Se levantan por la noche para consolar y atender a sus hijos
14. Les duelen los brazos a veces de tanto acunar y mecer a sus hijos para tranquilizar o dormir a sus hijos
15. El llanto de sus hijos les angustia. Saben que expresa una necesidad real
16. Usan una mochila/badolera y portan mucho a sus hijos
17. Suplen con calor, amor, brazos, contacto, … la ausencia de leche y oxitocina
18. Se enamoran de sus hijos incluso sin la hormona del amor
19. Leen libros de crianza. Saben quién es Carlos González u otro autor de paternidad amorosa
20. Salen corriendo del trabajo y anteponen sus hijos a las antiguas cervezas o salidas frecuentes con los amigos, sin renunciar a estos
21. No ayudan sino que co-participan activamente de la crianza de sus hijos y no se avergüenzan de ello
22. Sus padres y la generación de hombres anterior pueden acusarles de sensibleros o algo peor
23. Tienen verdadero instinto paternal porque no hay que parir para sentirlo

Tal vez viendo todas estas características juntas parece algo utópico, pero no lo es, y estoy segura que muchísimos de los hombres que leen este blog cumple la mayoría de ellas.

En mi entorno, cada vez veo más padres involucrados en la crianza de sus hijos y con más instinto y sensibilidad que algunas mujeres.

Si esto sigue así, y teniendo en cuenta que la función hace el órgano, quién sabe si dentro de milenios ellos también parirán y amamantarán.

Gracias padres insumisos por existir.

http://www.bebesymas.com/2008/03/06-padres-insumisos#more

Conciliar...pero a que precio??

Las palabras, como cualquier cosa, pueden desgastarse del uso y perder parte de su significado. "Conciliar, sin más, no significa nada. ¿Qué queremos conciliar? ¿Con una familia tradicional en la que la mujer, aunque trabaje, se haga cargo de las obligaciones familiares? Hay muchos tipos de conciliación", asegura la investigadora de la Universidad Carlos III Constanza Tobío. Y no todas son iguales, ni tienen los mismos efectos para los padres y sus hijos, encontrando unas y otras en el camino efectos no deseados.

"Que los niños estén en casa tampoco garantiza nada", asegura una experta

"Los padres hablan mucho de sus hijos y muy poco con ellos", dice un pediatra
Medidas como la extensión de las guarderías públicas (el PSOE ha prometido 300.000 y el PP ha subido la apuesta a 400.000), las actividades extraescolares, el aumento del horario de apertura de los colegios, también durante las vacaciones (que las asociaciones de padres de alumnos piden que se generalicen), pueden acabar afectando negativamente a los niños, que pasan desde muy pequeños muchas horas fuera de casa soportando unas jornadas tan cargadas o incluso más que las de sus padres. La Sociedad Española de Psiquiatría estima que alrededor del 40% de los niños están estresados, entre otras causas, por su acelerado ritmo de vida. Mientras algunos expertos, como Irene Balaguer de la asociación de maestros Rosa Sensat, creen que hace falta cuidar mucho más la calidad de esas actividades, otros creen que hay que reservar más espacio para los niños: "Las medidas de conciliación son buenas si sirven para pasar más tiempo con los hijos; si no, no hacemos nada", asegura Jesús García Pérez, pediatra y presidente de la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil.

Pero centrarse en otras políticas, como el fomento de la reducción de jornada, los permisos parentales retribuidos o dar dinero a las familias, tienen en la práctica efectos perversos, ya que acaban significando que son las mujeres las que reducen su jornada o dejan el trabajo durante diversos periodos, con el coste en la carrera profesional que eso conlleva, asegura Tobío citando, por ejemplo, el caso de Alemania. Allí, "la mayoría de mujeres se quedan en casa durante el primer año del bebé y luego se reincorporan en empleos de media jornada", dice un estudio de la Comisión Europea publicado en 2006. En España, una de cada cinco directivas de empresas renuncia a su baja por maternidad por temor a las consecuencias laborales, según una encuesta del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

Un trabajo que la profesora Tobío hizo junto a Juan Antonio Fernández Cordón en 2006 con la Fundación Alternativas dividía en tres los modelos de políticas de conciliación. El nórdico, basado en la combinación de servicios y permisos, trata de implicar a los varones con permisos específicos para ellos. El modelo centroeuropeo está basado en permisos parentales y dinero a las familias y sus consecuencias en la práctica, como hemos visto, son que las mujeres se siguen encargando de los hijos. Y el modelo francés, que mezcla servicios, permisos y dinero está resultando en que las mujeres con menor cualificación "son las que abandonan el mercado de trabajo mientras los hijos son pequeños", dice el informe.

En cuanto a España, el estudio concluía que las políticas de conciliación "no sólo son escasas, sino ineficaces y confusas", y apostaba por un modelo, sobre todo, de servicios, aunque apoyado en permisos y dinero. Dos años y algunos cambios después, España ofrece a los padres un poquito de todo: servicios como las guarderías, bajas, medias jornadas, o subvenciones, como los famosos 2.500 euros por bebé. Pero menos que muchos europeos.

Por ejemplo, las plazas públicas de guardería hasta tres años llegan en España (a la espera de que se cumplan las optimistas promesas electorales) al 17% de los niños, muy lejos de la Bélgica Flamenca (81%), Dinamarca (56%) o Francia (43%). Más cerca de los países europeos están los permisos. El PSOE, que ya amplió el de paternidad a 15 días en este mandato, ha prometido extenderlo a un mes en el próximo; y el de maternidad, aumentarlo de 16 a 18 semanas para el segundo hijo y a 20, para el tercero. El PP también ha propuesto un mes de baja de paternidad, que se podría disfrutar durante los tres primeros años del niño, y 18 meses para todas las madres. Durante ese tiempo, se cobra el 100% del sueldo.

Lo que no está remunerado en absoluto es la excedencia que los padres pueden coger hasta que el niño cumpla tres años. En Francia, a partir del segundo hijo se cobran 485 euros al mes, y en Dinamarca, donde la excedencia puede durar algo más de cinco años, se cobra el 90% del sueldo durante dos años y medio. En cuanto a la reducción de la jornada laboral, el PSOE ha prometido que los padres podrán optar a ella hasta que sus hijos cumplan 12 años (ahora el límite es ocho), como ya ocurre en Portugal. El PP, por su parte, ha prometido rebajas fiscales a las empresas que fomenten medidas de conciliación.

En más de 1,8 millones de hogares españoles, cerca del 11% del total, viven niños menores de 10 años mientras sus padres trabajan, incluidas las familias monoparentales, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Los momentos más difíciles son hasta que el niño cumple tres años, cuando se pone malo o por las diferencias del horario escolar y la jornada laboral. Y al final, aunque es cierto que muchas veces lo hacen condicionados por las políticas (o por su ausencia), o los modelos y tradiciones sociales, cada familia busca, acomoda como puede y elige su propia conciliación (que se lo pregunten a las abuelas). Veamos dos ejemplos, uno en España y otro en Francia.

Caroline David, parisiense de 36 años, tiene tres hijos: Víctor (7 años), Clara (6) y Martin (1). Cuando tuvieron los dos primeros, fue ella la que tomó una reducción de jornada (al 80%), pero con el tercero, ha sido su marido, Fabrice (37 años), el que la ha tomado porque el sueldo de ella es mayor. El dinero también fue la razón principal para fuera Cristina de la Paz (35 años), y no su marido, Daniel Moreno (33), la que tomase la jornada reducida. Trabaja en Madrid y tiene dos hijos, Adrián (5 años) y de Mireya (1). Los hijos de Caroline y Fabrice tuvieron una plaza en una guardería pública municipal de París, como mucho, cuando éstos tenían seis meses de edad. Cristina consiguió plaza en una guardería pública del pueblo madrileño donde vivía antes, Ajalvir, para su primer hijo, pero no para la segunda. Tampoco la consiguió en San Sebastián de los Reyes, donde trabaja.

Los dos hijos mayores de Caroline van a la escuela primaria, y el pequeño, a la escuela infantil, ambas públicas. Ella es la que se encarga por las mañanas de dejarles en clase a las 8.20, antes de entrar a trabajar, entre las 9,00 y las 9.30, en su puesto en el Sindicato Nacional de Viviendas (que gestiona las casas de protección oficial). Sale entre las 18.00 y las 19.00 y a veces tiene que viajar. Cristina deja a sus hijos en una guardería y colegio privados a las 8.50 y entra a trabajar a las 9.45 en la sede de una multinacional de hipermercados. Sale a las 15.15, come en casa de su madre, que vive cerca de su trabajo, y recoge a los niños alrededor de las 17.00. Aunque las clases han acabado a las 16.30, el colegio da un tiempo de cortesía, tanto antes como después de clase.

De vuelta en París, es el marido de Caroline, Fabrice, que empezó su jornada a las 8.30, quien recoge a los niños a eso de las 18.30. Las clases son también hasta las 16.30, pero después la escuela ofrece un servicio de guardería que, como la de los bebés, se paga en función de la renta. Él, trabajador de Air France, gracias a la reducción de jornada y otras medidas como minimizar el tiempo de la comida, también tiene libres los miércoles (en Francia, los niños no tienen clase ese día). Caroline David explica que el hecho de que su marido haya cogido ahora la reducción de jornada es también para poder pasar más tiempo con los chavales.

A las dos familias les llegan "más o menos" los días libres para apañarse cuando los niños se ponen malos. Caroline echa mano de su madre cuando la enfermedad se prolonga o para hacer algún viaje, y Cristina de sus cuñadas algunos días de fiesta o de vacaciones. Mientras que en verano Caroline pide también ayuda a su madre, Cristina, desde los tres años, apunta a su hijo mayor a campamentos de un mes.

Aún no le ha apuntado a actividades extraescolares, pero lo hará el año que viene, como el 94% de los niños de primaria, según el Instituto de Evaluación Educativa. Cerca de dos tercios están apuntados a más de una, normalmente, deportivas, de informática o inglés. Los niños "están bastante estresados", su tiempo libre "está muy escolarizado, a veces condicionado por las necesidades laborales de los padres y ha perdido su función de tiempo de descanso", asegura Aquilina Fueyo, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo. "Son actividades bastante poco lúdicas, pero para los padres son lugares seguros donde dejar a sus hijos", añade.

Para Irene Balaguer, presidenta de la Asociación de Maestros Rosa Sensat, "si los niños, por necesidades de conciliación, van a pasar mucho tiempo fuera de casa, hay que garantizar que esas horas tienen todas las garantías que merecen". Si fuera así, "las familias podrían estar tranquilas". Pero no lo es. Ni los comedores escolares tienen la calidad adecuada, asegura, ni la ampliación de horarios cuenta con "profesionales bien pagados" ni con "un planteamiento sobre qué hacer con esas horas". Balaguer asegura que es necesario recuperar espacios lúdicos, pero, en cualquier caso, insiste en que "estar en casa tampoco garantiza nada".

Si a finales de los noventa se empezó a hablar de los niños de la llave (van al colegio con la llave colgada al cuello como un collar para volver a casa antes que sus padres y pasan horas solos hasta que llegan), el pediatra Jesús García, habla ahora de los padres de hijos horizontales. Con un buen poder adquisitivo para contratar a un cuidador, salen de casa antes de que se despierten sus hijos y vuelven cuando ya están otra vez en la cama. Habla también de la necesidad, no sólo de pasar tiempo con los niños, sino de la calidad del tiempo, de la necesidad de comunicarse.

Pero el deseo de luchar contra jornadas laborales cada vez más extensas para tener tiempo personal sobrepasa a las familias con hijos; el resto de los trabajadores también quieren robarle tiempo a las interminables jornadas laborales para pasar tiempo con la pareja o con los amigos o hacer lo que a uno le dé la gana. Eso es lo que buscará principalmente en su futuro trabajo, además de un sueldo más o menos digno, el 70% de los universitarios españoles, según una encuesta de la consultora sueca Universum Communications. "Eso no es un problema de conciliación, sino de vida", asegura la investigadora Constanza Tobío. "El problema es que tenemos jornadas laborales de 8, 9 o 10 horas", añade.

Los españoles trabajan unas 200 horas más al año que franceses, daneses o alemanes y, según el informe Empleo en Europa 2007 de Eurostat. Sin embargo, la productividad crece la mitad que en el resto del continente. Ya no se trata sólo de las necesidades de los trabajadores, sino de "los costes que la no conciliación le causa a la empresa", explica la profesora del IESE Nuria Chinchilla. "La conciliación reduce el absentismo un 30%, las bajas por estrés, la fuga de talentos, aumenta la motivación...". Asegura que sólo el 7% de las empresas españolas son familiarmente responsables, es decir, ofrecen horarios flexibles y por objetivos. "Tiene que haber un cambio de mentalidad en los empresarios", añade. Chinchilla está de acuerdo en que la conciliación es necesaria para todos, pero cree que hay que empezar por las personas que tienen niños o dependientes a su cargo.

Pero es que además, el español no gestiona bien el tiempo, asegura el presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, Ignacio Buqueras. Explica que sus horarios, tan diferentes a los europeos -"Trabajamos más horas, dormimos 40 minutos menos, empezamos la jornada casi a la vez, pero, con pausas muy largas para comer, acabamos dos o tres horas más tarde"-, nacieron en la primera mitad del siglo pasado, a imagen y semejanza de una sociedad muy desigual, en la que el hombre trabajaba y la mujer se ocupaba de la casa. "Ahora son los dos los que llegan tarde a casa. Y claro que afecta a la productividad y a los hijos. La conciliación y la igualdad son pura demagogia, si no introducimos usos más racionales del tiempo", concluye.


Permisos en Europa
- España. 15 días de permiso de paternidad, remunerados al 100%.- Bélgica. Los padres tienen 10 días pagados en el sector público.- Dinamarca. 14 días de permiso, cobrando el equivalente al paro, que se pueden tomar durante las primeras 14 semanas del niño.- Alemania. No hay permiso de paternidad específico.- Francia. En este país los padres disponen de 11 días.- Italia. No hay permiso de paternidad específico.- Portugal. Cinco días pagados al 100%.- Finlandia. 18 días laborables con el 66% del sueldo. - Reino Unido. Los padres disponen en este país de dos semanas, pagadas a unos 260 euros.- Noruega. Cuatro semanas remuneradas con el 80% del sueldo. - Islandia. Son tres meses de permiso con el 80% del sueldo.- Irlanda. No hay permiso de paternidad específico.- Grecia. Dos días en el sector privado, cinco en el público. - Luxemburgo. Dos días remunerados al 100%. - Hungría. Cinco días pagados después del nacimiento del niño.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Conciliar/ojo/nino/elpepusoc/20080222elpepisoc_1/Tes

Lactancia Salvaje - Laura Gutman

La mayoría de las madres que consultan por dificultades en la lactancia están preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y un apoyo en el varón, en la familia o en la comunidad que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia genuina es manifestación de nuestros aspectos más terrenales, salvajes, filogenéticos. Para dar de mamar deberíamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Y dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que se necesita para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser una misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.
Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Solemos razonar, leer libros de puericultura y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

Hay una idea que atraviesa y desactiva la animalidad de la lactancia, y es la insistencia para que la madre se separe del cuerpo del bebé. Contrariamente a lo que se supone, el bebé debería ser cargado por la madre todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duerme. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en el moisés o en el cochecito o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si se lo bloquea, desvía su caudal.

Dar de mamar es tener el bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. Es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es locura.
Sí, hay que volverse un poco loca para maternar.

Las 5 B's de la relacion mamá-bebé, William Sears


El Dr. William Sears es de los médicos que apoyan INCONDICIONALMENTE la cercanía entre los padres y el bebé. No se ha dejado impresionar por la "modernidad", ni ha permitido que ésta influya en la crianza de los niños. Él apoya, contra viento y marea, la presencia física de los papás en la vida de los bebés. El Dr. Sears sintetiza su mensaje en lo que él llama las 5 B's.

BREASTFEEDING . Alimentar al pecho. Hoy en día ya no hay mucho qué discutir. De sobra se han visto ya los inconvenientes de la alimentación con fórmula y, por fortuna, una gran cantidad de madres de todo el mundo está informada sobre los beneficios psicológicos y físicos de la lactancia. No fue fácil, inclusive la Unicef tuvo que intervenir hace como 20 años, para impedir que se siguiera dañando a los bebés con el uso excesivo de los sustitutos de leche materna.

BONDING. Vínculo, vínculo materno-filial. El concepto Bonding se refiere a esa unión tan especial que se da entre los padres y su hijo, desde LA PRIMERA HORA DE VIDA DEL BEBÉ. Habitualmente, los médicos solían no respetar ese primer encuentro entre ellos: no bien había nacido el nene, lo alejaban de la madre, para dejarlo solo en una cuna, o para revisarlo y pesarlo y después llevarlo con los otros bebés, lejos de LA VOZ , DEL ROSTRO Y DEL OLOR DE SUS PADRES. En los últimos 40 años, se ha estudiado a fondo la importancia de esa primera hora, donde el bebé asimila la Gestalt (la forma) del rostro de sus padres, la asocia a las voces que ha escuchado desde el útero y se tranquiliza oliendo a sus papás. El vínculo entre los padres y los hijos es la pieza clave que los mantendrá unidos en los años por venir. Es la preparación para el Amor entre un niño, su papá y su mamá.

BABYWEARING, portar al bebé, "traer puesto" al bebé.Los países "civilizados" no fomentan mucho el contacto físico con el recién nacido. Se ha abusado de las carreolas, los carritos, las sillitas y las cunas.Se ha aislado al bebé de uno de los medios de comunicación más importantes que tiene: las sensaciones de su cuerpo. El Dr. Sears nos recomienda volver a prácticas más tradicionales, retomar el concepto del canguro, con un rebozo o con un porta-bebé, como una manera de mantener al niño cerca de nosotros, integrado a la vida de la familia y sintiéndose seguro y muy querido. Es importante leer a fondo sobre el tema del contacto físico. Les recomiendo la obra de Ashley Montagu y de Jean Liedloff. Además, hay que recordar que EL CARGAR CONSTANTEMENTE AL BEBÉ ES IMPORTANTE PARA SU CRECIMIENTO, ESPECIALMENTE EN BEBÉS PREMATUROS.

BEDSHARING. Compartir la cama con el bebé. Este tema genera mucha polémica. Se ha criticado la seguridad de los bebés, pues ha habido niños asfixiados por sus propios padres, y se ha cuestionado la intimidad de la pareja, que necesita momentos de contacto y cercanía sexual. Para resolver el primer problema, el de aplastar al bebé, actualmente existen unas extensiones para la cama, una especie de anexo que se pone al lado de la cama de los padres, pero pegado a ella, con lo cual el bebé queda seguro y protegido, pero CERCA de los papás. Con esta extensión, la mamá puede tener al bebé abrazado y calientito, puede amamantarlo, consolarlo y confortarlo, y después puede ponerlo en esta zona segura cuando él ya esté profundamente dormido. Y en cuanto al tema de la sexualidad, la invitación de otros autores, seguidores del Dr.Sears es a que no limites tu concepto de "sexualidad conyugal" a un acto que tiene que realizarse bien entrada la noche y solamente en el lecho nupcial. Entenderlo así afecta ,no solo tu sexualidad, sino la creatividad que necesitas para mantener tu vida erótica viva.

BELIEF, Creer. Esta última B es tan o más importante que las otras. William Sears te insiste en que creas en la buena intención de tu bebé. Si tu bebé llora, no es por que te esté manipulando, ES POR QUE NECESITA DE TI. Si tu bebé pide tu presencia, cree en su palabra, ve con él. No siempre tendrá necesidades físicas: los bebés también lloran por que se sienten tensos, desprotegidos, solos o fastidiados. No pienses nunca que lo hace por molestar o que te está tomando la medida. Sí, tal vez te suene raro que en pleno siglo XXI haya un especialista que te pida que "embraciles" a tu bebé (que lo acostumbres a tus brazos). Quizás te parece que volver a la lactancia es esclavizante y te horrorice la idea de no mandar a tu bebé a su cuarto desde el mes de nacido.Sin embargo, piénsalo con cuidado. Piensa en cuanto te necesita emocionalmente la pequeña persona que acabas de traer al mundo. Piensa en su sensación cuando despierta y no te ve. Piensa en cuanto depende de ti. Después de todo, se trata de comenzar una relación de calidad con tu hijo, no? Esa es la esencia de la MATERNIDAD CONSCIENTE

Maternidad Consciente y Miguel Ruiz

MATERNIDAD CONSCIENTE y los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz

Maternidad consciente implica maternidad responsable: estar atenta y presente y tomar decisiones conscientes. La maternidad consciente no se toma a la ligera, pues una madre consciente sabe que ha invitado a su vida a un Ser que merece ser amado y tratado con respeto. Sin embargo,se puede estar totalmente PRESENTE y al mismo tiempo DISFRUTAR INTENSAMENTE lo que se vive
La maternidad consciente puede gozarse a fondo, si se cuidan algunos puntos:
-Responsabilízate de tu sexualidad. Que no haya "accidentes", para que no haya bebés no deseados. Si tu corazón no desea un bebé, tienes derecho y tienes los medios para decir "no".
-Elige bien tu carrera y planea tus tiempos, para que cuando decidas tener un bebé, tengas energía, y puedas tener tiempo de calidad con él. No pasa nada si hoy prefieres concentrarte en tu trabajo y trabajar de sol a sol hasta realizarte profesionalmente o hasta que te sientas segura económicamente. Tienes más años por delante de los que antes se creía. Hoy en día, una mujer puede aplazar su maternidad de manera segura, por lo menos hasta los 35 años. Lo importante es que esperes hasta que estés 100% convencida.
- Cuando le digas "sí" a la maternidad, infórmate! Prepara bien tu parto y tu lactancia, lee acerca de las diferentes etapas de tu hijo, conoce puntos de vista de diferentes especialistas, aunque sean opuestos. Documéntate bien!- Recuerda que el primer año de vida es básico para la formación de la personalidad de tu bebé. y que el bebé capta y aprende desde que está en el útero. Procura estar en armonía durante el embarazo, tener un parto lo más natural posible, amamantar a tu bebé todo lo que puedas, y mantenerte cerca de él durante ese primer año,para que él aprenda a confiar en ti.
-Conforme va creciendo, aprende a escucharlo y observarlo con atención. Lee acerca de la EMPATÍA y de la ESCUCHA ACTIVA
-Ten presente que cada etapa de tu hijo es distinta. Él también pasa por cambios y crisis. Evita las batallas. Las peleas durante la infancia solamente crean distancia en los años posteriores. No entres en luchas de poder con él.
-Cuando sientas que ya no puedes más, recuerda que lo que estás viviendo es solamente una etapa, y que todas las etapas pasan muy rápido (tal vez demasiado rápido). Observa las crisis de tu hijo como tormentas pasajeras. Más pronto de lo que te imaginas, dejará de haber juguetes tirados, berrinches o niños rebeldes. Si de por si, la vida pasa como un suspiro, la infancia de tus hijos, más.

LOS CUATRO ACUERDOS DE MIGUEL RUIZ APLICADOS A LA MATERNIDAD

SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS: Ten mucho cuidado con lo que dices a tus pequeños. Las palabras de una madre tienen demasiado poder: pueden ser una bendición o un maleficio para sus pequeños. Una palabra dicha en un momento de ira puede marcar a tu hijo para siempre. Lo "programa", lo que tú le digas puede quedar grabado en su inconsciente para siempre. Elige si quieres grabar en tu hijo mensajes de miedo o mensajes de amor. Decide si quieres que quede programado con tu ira o con tu alegría. Piensa antes de hablar.
NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE: Tu hijo está viviendo sus etapas, pasando por su proceso de aprendizaje y viviendo sus propias crisis. A veces lloran todo el día, a veces hacen berrinches y en otras te dicen cosas que te lastiman. No lo hagas personal. No llora por molestarte, ni es rebelde para amargarte la vida. Tu hijo a veces se siente inseguro, sufre, o desea algo, pero no pretende hacerte daño. Respeta su crecimiento. Crecer a veces duele, esto no tiene nada que ver contigo.
NO HAGAS SUPOSICIONES: No intentes interpretar las cosas que tu hijo hace o deja de hacer. En lugar de ello, busca siempre abrir la comunicación. Entre más cerca y presente estés, más aprenderás a observarlo con los ojos del corazón y no necesitarás hacerte conjeturas (casi siempre falsas) acerca de su conducta. Conoce a tu hijo, aprende a verlo , no como niño, sino como un SER que está aprendiendo a vivir en la Tierra.
HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS: El tiempo de crianza de nuestros hijos es un tiempo de DAR incondicionalmente. El amor de una mamá es lo más parecido al amor de Dios: ama y da en las buenas y en las malas, ama sin juzgar, ama sin pedir. Durante un largo tiempo te parecerá que das y das sin que recibas nada a cambio: prestaste tu cuerpo, brindaste sus senos, entregaste tus horas de sueño, cargaste, limpiaste, te angustiaste, ¿y luego qué? La cosecha tarda en verse, pero no tengas miedo. El amor que siembras en tus hijos siempre da frutos. Dale siempre lo mejor.

Reiki y Bebes

Difícilmente exista un modo más natural y agradable de impartir Reiki que el de una madre con su bebé. Una madre sostiene a su bebé en forma amorosa y una vez que ha aprendido a aplicar Reiki puede pasarlo a su bebé cada vez que lo toca y lo acaricia. Esa elevada forma de energía intensificará la relación natural entre madre e hijo, y la refinará sin cesar. Mas todavía: todo lo que el infante humano experimenta durante sus primeras semanas, meses y años, lo condiciona para toda su vida. Quien ha recibido mucho amor y afecto en sus tiempos de bebé, será en general capaz de trasmitir estas cualidades cuando sea mayor.Una mujer embarazada puede pasarle Reiki a la criatura que está en su interior e influenciar favorablemente el curso de su vida venidera.

Aunque Reiki puede utilizarse para cada pequeño malestar y dolor, también sustentará el proceso de sanación en los casos de enfermedades serias. En toda situación tendrá un efecto positivo y terapéutico y ha demostrado su potencial como ayuda para conciliar el sueño.Por supuesto, siempre resulta posible tratar a bebés y niños que no son propios, pero siempre es mejor que las madres (y los padres) traten a sus propios hijos, dado que el contacto entre ellos es natural. Cuando una persona extraña trata a un niño, generalmente tiene que ganar antes su confianza.Es recomendable que las propias madres traten a sus hijos, por lo que la solución ideal sería que ellas mismas concurran a un seminario Reiki. A largo plazo es una solución mas satisfactoria, menos complicada y mas barata. Además esa madre podrá tratar con Reiki no sólo a su bebé sino al resto de la familia. -- · --

La guerra del pañal


Acaba con la guerra del cambio de pañal

¡Los bebés están repletos de energía! No quieren estar tumbados para que se les cambie el pañal. Lloran, se inquietan e incluso ruedan o gatean escapándose. El problema de cambiarle el pañal puede convertirse en una guerra entre el adulto y el bebé.


El cambio de pañal como un ritual
La posición de los padres y el bebé durante el cambio de pañal es perfecta para crear una experiencia que refuerce el vínculo entre ellos. La distancia entre tu cara y la del bebé mientras estás inclinado sobre él, resulta perfecta para establecer un contacto visual y una comunicación con él. Además, esta oportunidad de oro se presenta varias veces al día, cada día; no importa si estás muy ocupada, siempre tienes unos momentos de conexión tranquila con el bebé. Es un ritual demasiado valioso como para ser tratado como un simple mantenimiento higiénico.

Aprender sobre el bebé
El cambio de pañal te ofrece una oportunidad perfecta para conocer las señales e indicios que el bebé muestra. Aprenderás como funciona su pequeño cuerpo, lo que le provoca cosquillas y le causa esos altibajos. Cuando lo alces, muevas y toques, tus manos aprenderán el mapa de su cuerpo y lo que es normal para él. Esto es muy importante porque te permitirá descifrar fácilmente cualquier cambio físico que necesite de tu atención.

Crear confianza
Los cambios de pañal regulares crean un ritmo en el mundo de tu bebé y proporcionan la sensación de que el mundo es seguro y pueden depender de alguien. Son episodios regulares y consistentes en días que no serán siempre predecibles. El contacto amoroso le enseña que es un ser valorado, y tu cuidado cariñoso que es respetado.

Una experiencia durante la que tu bebé aprende
Tu bebé aprende muchísimo durante el cambio del pañal. Es una de esas ocasiones en las que ve su propio cuerpo sin ropa, y cuando puede sentir sus movimientos sin un paquete de pañal entre sus piernas. Un rato sin pañal es una excelente oportunidad para desperezarse y aprender como se mueven.

Durante el momento del cambio, el bebé está también muy pendiente de tu voz. Se concentra más en lo que estás diciendo y cómo lo estás diciendo, un componente importante de su aprendizaje del lenguaje. Y, a la inversa, por unos preciosos minutos, tú eres su audiencia atenta, y puedes concentrarte en lo que el bebé está diciendo y cómo lo está diciendo, algo crucial para el desarrollo de vuestra relación.

Lo que el bebé piensa y siente
A muchos bebés activos no les importa si su pañal está limpio o sucio. Están demasiado ocupados para preocuparse por tales problemas. Puede ser importante para ti, pero no es ningún motivo de interés para el bebé.

La irritación por el pañal o la incomodidad (por un mal ajuste o un tamaño erróneo) pueden hacer que un cambio de pañal sea problemático, por lo que deberías asegurarte en primer lugar de que este no es el caso. Una vez preparada, introduce algunos ajustes en este inevitable proceso para hacerlo más agradable.

Respira profundamente
Dado el número de pañales que has de cambiar, es posible que lo que para ti solía ser una experiencia agradable se torne rutinaria, o peor aun, molesta. Cuando los padres consideran que el cambio de pañal no es nada más que una acción mecánica, desde luego no resultará divertida para su bebé. Intenta redescubrir la experiencia que conlleva el cambio de pañal: un momento de calma en un día ajetreado en que compartes tu tiempo en exclusiva con tu hijo.

Diviértete
Resulta un momento excelente para cantar, soplar sobre su barriguita, hacerle cosquillas y jugar. Un poco de diversión puede ayudar a ambos a hacer más fácil el cambio de pañal. Un juego que no pierde su interés con el tiempo es el de “esconder el pañal.” Pon el pañal en su cabeza, hombro o dentro de su ropa y pregúntale, “¿Dónde está el pañal? ¡No lo encuentro!” Una variante divertida es darle un nombre al pañal y usarlo como marioneta con una voz chillona. Haz que el pañal llame a tu hijo al cambiador y que le hable mientras lo cambias. (Si te cansas de hacer de Mister Pañal, acuérdate cómo era antes de probar esta idea.)

Usa la distracción
Guarda algún juguete que emita luz junto al cambiador y deja que tu bebé juegue con él cuando lo cambias. Algunos de estos juguetes tienen botones para cambiar el color o la forma del haz de luz. Llámalo la “luz de los pañales” y guárdalo cuando hayas cambiado el pañal. Seguro que encuentras otros juguetes especiales que llamen la atención de tu pequeño, o incluso puedes tener una cestita con varios. Si los reservas sólo para el cambio de pañal, pueden mantener su carácter novedoso durante largo tiempo.

Prueba a cambiarlo de pie
Si el pañal sólo está mojado (no hay deposiciones), prueba un cambio rápido mientras tu bebé está de pie. Si usas pañales de tela, ajusta una pierna de manera que puedas ponérselo como un pantalón.

¿Es hora de dejar el pañal? Si tu hijo ya es mayorcito y parece preparado para el siguiente paso, considera iniciarlo en la tarea de aprender a ir al baño.

Este artículo es un extracto del libro Gentle Baby Care de Elizabeth Pantley. (McGraw-Hill, 2003)

¿Que hacer cuando llora?

¿Qué hacer cuando un bebé llora? por Aletha Solter, Ph.D.
(Traducción español de Angel Alvarez)

Copyright © 1996 by Aletha Solter. All rights reserved. No part of this article may be reproduced or transmitted in any form or by any means, electronic or mechanical (including copying to other web sites, and including translations), without written permission from Aletha Solter.
Nota: Esta información no debe ser utilizada como substituto de un dictamen o tratamiento médico. Si se sospecha la existencia de algún problema médico, los padres deberían consultar con un profesional de la salud.


El llanto de los bebés es una fuente de preocupación para muchos padres. Cuando un bebé llora y no sabemos porqué, nos ponemos nerviosos y se despiertan en nosotros sensaciones de ansiedad, desamparo, frustración e incompetencia que pueden ser seguidas de enfados, cólera y hostilidad. Cuando un niño llora casi nunca faltan los consejos, pero la mayoría de las personas no sólo no comprenden las verdaderas razones del llanto, sino que muchas de las sugerencias que nos dan son perjudiciales para el desarrollo emocional del bebé. Por ello es importante comprender las causas del llanto.

Hay dos razones por las que los bebés lloran:

Para comunicar una necesidad o un malestar. Los niños pueden llorar cuando tienen hambre, sienten frío o calor, desean ser cogidos en brazos, o necesitan ser estimulados. A veces es difícil determinar sus necesidades. El papel de los padres es intentar satisfacer las necesidades de los niños tan pronto y con tanto acierto como sea posible, aunque a veces no es fácil descubrir lo que necesitan. En todo caso, los niños nunca pueden ser "estropeados" o "malcriados" de esta forma. Es imposible darles demasiado amor, atención, o contacto físico.
La segunda razón del llanto durante la infancia es mucho menos comprendida. Una vez descartado cualquier problema médico, muchos bebés continúan llorando, incluso después de que todas sus necesidades primarias han sido atendidas y son cogidos en brazos. Esta clase de llanto, que puede ser muy intenso durante el segundo mes de edad del bebé, ha sido llamada "cólico de lactante" y puede durar varias horas al día. Las explicaciones tradicionales sobre este llanto se han centrado en posibles problemas físicos, tales como dolores o indigestiones. Sin embargo, las investigaciones sobre la mayoría de los bebés que sufren "cólico de lactante" no muestran nada irregular en su digestión, y están generalmente en buen estado de salud. Es por lo tanto necesario considerar los posibles orígenes emocionales del llanto.

Los bebés son extremadamente vulnerables y se estresan con facilidad. Cuando sufren una experiencia traumática importante o acumulan demasiadas experiencias estresantes, los bebés sufren una cantidad considerable de dolor emocional. Estas experiencias pueden tener relación con el shock sufrido durante el nacimiento o con otros traumas y dificultades antes y después del parto. Los bebés experimentan también confusión en el proceso de intentar comprender y asimilar el mundo que les rodea, se asustan fácilmente y se estimulan en exceso. Muchas veces, se sienten frustrados al intentar aprender nuevas habilidades o al desarrollar su capacidad de comunicación. Todo esto tiene como resultado dolor emocional que se almacena en el organismo del bebé.

Afortunadamente, los bebés vienen equipados neurológicamente y biológicamente para liberar su cuerpo de los efectos de la tensión, a través del mecanismo curativo del llanto y las rabietas. Las investigaciones han demostrado que gentes de todas las edades se benefician de un "buen llanto", y que las lágrimas ayudan a restaurar el equilibrio químico del cuerpo afectado por el estrés. Un bebé que ha sido aislado en una incubadora durante varias horas nada más nacer, sin apenas contacto humano, puede necesitar llorar, gritar y patalear por muchas horas durante meses para lanzar fuera de su organismo el dolor emocional causado por una experiencia tan confusa y aterradora. Un bebé de tres meses puede necesitar un llanto prolongado después de una reunión familiar en la que ha sido manejado por mucha gente desconocida. Un bebé de seis meses que ha estado intentando gatear, pero no lo consigue, puede necesitar, al final del día, expresar su frustración llorando y gritando antes de calmarse y dormirse plácidamente. El llanto en todos estos casos es la expresión que cura la herida, y no debe confundirse con el daño sufrido con anterioridad.

¿Qué deberíamos hacer?

En primer lugar, una vez descartados los problemas médicos, hay que comprobar si hay necesidades o malestares inmediatos, como hambre, frío, etc.. Pero si el bebé sigue estando molesto o "quisquilloso" después de que hayamos satisfecho sus necesidades primarias, deberíamos sostenerle en brazos cariñosamente y permitir que continúe llorando. El bebé necesita proximidad y atención cuando está llorando, y nunca deberíamos dejarle solo. Aunque nos sintamos impotentes e inútiles sosteniéndole mientras llora, estamos, en realidad, proveiéndole del apoyo emocional que necesita mientras expulsa hacia fuera la tensión acumulada. El bebé no nos está rechazando cuando llora. Más bien se siente lo suficientemente seguro como para mostrarnos sus sentimientos. El igual sucede, en algunas ocasiones, cuando una persona adulta que está pasando por una mala racha comienza a llorar cuando es abrazada por un amigo de confianza, quien reconoce sus dificultades. Los padres que sostienen a sus bebés y les permiten expresarse de esta manera, notarán generalmente que sus bebés estarán relajados y contentos después de estas expresiones catárticas, y duermen mejor por la noche.

¿Por qué nos es tan difícil sostener a un bebé en brazos y permitir un llanto, a veces desgarrador? Probablemente porque hay pocos adultos que hayan sido permitidos llorar cuando eran pequeños tanto como lo necesitaron. Es muy probable que nuestros padres hayan intentado constantemente parar nuestro llanto cuando éramos bebés. Quizás nos daban el chupete, o dulces, o nos meneaban cada vez que llorábamos, pensando que eso era lo que necesitábamos. Quizás nos distraían con juguetes, música, o juegos, cuando todo lo que necesitábamos era su completa atención y amor para poder continuar con nuestro llanto. Es posible que nos hayan dejado llorando solos en nuestra habitación hasta que nos callamos, o incluso nos hayan dado algún fármaco para calmarnos. Quizás hasta nos hayan gritado o incluso golpeado, al sentirse frustrados y desesperados. Según fuimos creciendo, experimentamos aún más distracciones o castigos de nuestros padres y profesores porque se sentían muy molestos con nuestros intentos por desahogar nuestros sentimientos llorando y gritando.

Nuestros padres no tienen que ser culpados, ya que probablemente carecían de un mínimo de información sobre la importancia del llanto. Sin embargo, debido al condicionamiento sufrido en nuestra niñez, podemos tener una gran dificultad para reconocer esa necesidad en nuestros propios hijos, y podemos sentirnos impulsados a parar su llanto de manera similar. Lleva tiempo deshacer toda una vida de condicionamientos. Quizás nosotros mismos necesitemos llorar antes de poder comprender la importancia del llanto. El consejo en este sentido es claro: "es bueno llorar", y si encontramos a alguien que nos escuche, mejor todavía. Con el tiempo, nos sentiremos mucho mejor y el llanto de nuestro bebé nos parecerá más aceptable y fácil de soportar. En cualquier caso, si nos encontramos frustrados y agotados porque nuestro bebé llora o grita demasiado, no deberíamos de dudar en solicitar toda la ayuda y apoyo que podamos obtener.

Se encuentra una descripción de esta filosofía de la educación en los tres libros de Aletha Solter: Mi bebé lo entiende todo, Mi niño lo entiende todo, LLantos y rabietas. Fecha de publicación: 2002, Ediciones Medici, Barcelona, España. (Titulos en inglés: The Aware Baby, Helping Young Children Flourish, y Tears and Tantrums.)