Mudo porque aún no se muy bien qué decir...sólo se me ocurre GRACIAS
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Semana internacional de las Doulas
Esta semana se celebra la Semana Mundial de las Doulas
El propósito de la Semana Mundial de la doula (“WDW”) es capacitar a las doulas en todo el mundo para mejorar la salud fisiológica, social, emocional y psicológica de las mujeres, los recién nacidos y sus familias en el nacimiento y en el período posparto. La Semana Mundial de la Doula los eventos tendrán lugar en todo el mundo , indicando los beneficios de la presencia de doulas en el parto y el puerperio:
* Reduce la incidencia de cesáreas
* Puede reducir la duración del trabajo de parto
* Reduce las solicitudes de analgésico y epidural
* Favorece el inicio de la lactancia y la continuación
* Aumenta la satisfacción de la madre de la experiencia del parto
* Se puede reducir la incidencia de los trastornos del estado de ánimo después del parto
* Aumenta la confianza de los nuevos padres en el cuidado de su recién nacido
Desde aquí aprovecho para enviar un abrazo muy especial a todas las maravillosas mujeres que se están formando conmigo para ser doulas, es un honor teneros como compañeras de viaje chicas, ¡nos vemos mañana para seguir con la aventura!
Feliz semana a todos
Mamá Doula, seminario 2
Como ya anticipé, el 2º seminario fue con Luis, un matrón muy conocido por esta zona por dedicarse a los partos en casa además de trabajar en partos hospitalarios.
El seminario con Luis fue muy interesante y emotivo, ¡fue tan interesante que la mitad salieron de allí queriendo ser matronas!
Empezamos el taller haciendo un repaso de los protocolos que se aplican a los recién nacido tanto en casa como en el hospital y viendo la verdadera necesidad de todas ellas así como los motivos por los que se aplican. Dejando de lado la parte más médica del tema, vimos como necesidades reales del recién nacido:
-Calor
-Contacto
-Alimento
-Cariño
Vimos después unas gráficas y estudios sobre el parto en casa. Las he revisado recientemente a raíz de lo ocurrido en Australia ya que en mi entorno se ha hablado mucho del tema y así tenía fresco lo principal, que el parto en casa es seguro, siempre y cuando se cumplan unos requisitos, y que aún así, siempre hay cosas que pueden escapar a nuestro control, de hecho, en mi opnión, en un parto hay muy poco que podamos realmente controlar, pero esa es ya otra historia
En conclusión, el parto en casa es seguro si:
-es una opción libre y deseada
-el embarazo es normal
-es un parto en la semana 37 (al menos) con el bebé de cabeza
-el hospital está a 30min
-si es atendido por una matrona experimentada y con experiencia en atender urgencias obstétricas y reanimación neonatal
El seminario continuó con una revisión de la figura del padre en la crianza. Esta parte fue especialmente emotiva, vimos videos y fotos donde los papás eran una parte protagonista en los partos y en la crianza de sus bebés. A mi me emocionó mucho porque soy consciente de que sin mi pareja no estaría hoy donde estoy, y fue una especie de homenaje a él y a todos los maravillosos hombres de mi entorno.
Como digo, fue un maravilloso taller donde aprendimos mucho del proceso del parto y en el que a mi me quedó clara una cosa...la mujer en esta historia es un mero canal...el verdadero héroe y protagonista es el bebé. ¡Vaya viaje fantástico y espectacular que hace para llegar!
¡Gracias Luis, gracias Maite y gracias a todas mis compañeras de curso!
Mamá Doula, seminario 1
He tenido la gran suerte de haber compartido dos seminarios (y en breve llega el tercero) con un gran grupo de mujeres que, como yo, están preparándose para ser doulas
El primer seminario fue impartido por Rebeca Madrazo, (aprovecho para agradecerte Rebeca todo lo compartido), doula muy experimentada, que nos hizo reflexionar sobre qué es ser doula, cómo vemos nosotras la maternidad, qué es acompañar, cuáles son nuestras sombras y heridas...fue un fin de semana intenso y maravilloso.
Poder compartir con otras mujeres nuestras experiencias y sentimientos es un gran regalo, y me siento muy agradecida por ello
De aquel primer seminario, ahora que ya va posando la información recibida, me han quedado algunos puntos resaltados como importantes, al menos para mi, claro:
-Me gustó el enfoque de Rebeca sobre cómo acompañar a otra mujer en su proceso, en silencio, sin volcar nuestros miedos, sin buscar sanar heridas propias a través de otra persona. Una doula es una "anécdota", nunca es la protagonista
-Siempre preguntarse "¿qué necesita esta mujer?"
El camino a recorrer es hermoso. Rebeca nos dio un pequeño mapa para comenzar:
-Recapitular mi vida como mujer
-Ser consciente del diálogo interno
-Silencio interno
-Acechar mis creencias, revisarlas una y otra vez
-Estudiar mucho
No está nada mal para empezar, ¿verdad?
En este primer seminario se nos pidió que lleváramos una frase inspiradora en un papel y al finalizar el mismo hicimos un "amigo invisible" y nos regalamos esas frases
Hoy quiero compartir la que me tocó a mi, y la dejo aquí, para inspirarnos todas (Gracias María, amiga invisible, compañera de camino)
"La Tierra tiene por misión dar espacio vital a la humanidad. La mujer ofrece su cuerpo para que un nuevo ser pueda anidar en su espacio y posteriormente actuar en la Tierra"
Primer fin de semana de la formación de doula
Este pasado fin de semana comencé la formación de Doula, tan esperada y deseada. Me he encontrado con un hermoso grupo de mujeres, y me siento muy agradecida por todo lo compartido allí con ellas, y por todo lo que vendrá.
Aún tengo que asimilar mucho de lo allí vivido, y por lo pronto estoy centrada en los "deberes", estoy segura de que poco a poco, y a través del trabajo conmigo misma, llegará esa comprensión.
Ahora toca trabajar la presencia, el silencio interno y la escucha, y en ello estoy
Por lo pronto intento pasar un rato conmigo misma cada día, en silencio, pero lo más presente posible, consciente de mi cuerpo, mis límites físicos...y no es nada fácil..siempre hay alguna excusa, siempre tengo algo más que hacer (como ahora mismo), pero en ello estoy. La parte de la escucha es impresionante!Cuando lo pongo en práctica descubro en los demás una forma de hablar, de compartir, de abrirse...como pocas veces antes experimenté!
Hay mucho camino por delante...y yo estoy deseando recorrerlo!
Redes de Apoyo entre Mujeres, Laura Gutman
Ayer tuve la suerte y el privilegio de compartir un dia con un grupo de mamas-papas-bebes que he conocido a traves de un foro de crianza natural. Lo pasamos muy bien, charlamos mucho y compartimos experiencias, ideas, miedos... Me senti muy a gusto, muy comprendida, relajada y feliz
En ocasiones las familias que optamos por este tipo de crianza nos sentimos bichos raros, solos y pre-juzgados por una gran parte de la sociedad, de ahi la importancia de realizar encuentros con parejas afines con quien poder compartir este maravilloso camino que es ser padres
Recorde un articulo de Laura Gutman que queria compartir
Redes de apoyo entre mujeres
No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”. Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal. La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido. Su principal función es la de maternar a la madre para que entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible de la madre reciente. Personalmente, espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera, se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las “doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones, decidiendo según nuestras más íntimas creencias. Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque de ello depende el futuro.
Laura Gutman
En ocasiones las familias que optamos por este tipo de crianza nos sentimos bichos raros, solos y pre-juzgados por una gran parte de la sociedad, de ahi la importancia de realizar encuentros con parejas afines con quien poder compartir este maravilloso camino que es ser padres
Recorde un articulo de Laura Gutman que queria compartir
Redes de apoyo entre mujeres
No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”. Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal. La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido. Su principal función es la de maternar a la madre para que entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible de la madre reciente. Personalmente, espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera, se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las “doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones, decidiendo según nuestras más íntimas creencias. Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque de ello depende el futuro.
Laura Gutman
¿Qué es una Doula?
Las doulas son mujeres, en su mayoría madres, que acompañan a otras mujeres durante en el camino a la maternidad. Su labor fundamental es dar soporte, tanto físico como emocional, durante el parto y el puerperio.
Las doulas no tienen una preparación académica específica pues no existen una "carrera de doula". SU formación abarca conocimientos sobre fisiología del embarazo, parto y puerperio, de puericultura, lactancia, educación prenatal...
Tradicionalmente, los conocimientos sobre el embarazo, parto y puerperio, se transmitín de madres a hijas, o entre mujeres de la misma familia, del mismo pueblo. Estos conocimientos, no se referían sólo a la fisiología si no a las necesidades emocionales: los distintos estados de ánimo, miedos, incertidumbres...
En la sociedad actual, las redes de apoyo entre mujeres se han perdido en gran medida. Por un lado, la familia nuclear hace que sea una pareja sola la que afronte la etapa de maternidad. Por otro lado, el aumento de la movilidad laboral, hace que la pareja está alejada de su familia o amigos más íntimos. En general, hoy en día las mujeres se enfrentan a la maternidad solas y sin referentes cercanos, dentro de una sociedad en que la maternidad está bastante desvalorada y superficializada. A menudo, el único referente con el que cuentan las mujeres son las revistas especializadas, en las que se suele ofrecer una imagen idílica e infantilizadas de las embarazadas y puérperas.
Este conjunto de cosas, hace que las experiencias que se suelen compartir entre madres, en el parque o a la salida de guarderías y colegios, pasen por alto sentimientos profundos y reales como: los sentimientos contradictorios ante el embarazo (la inmensa alegría que supone la noticia del embarazo, lleva asociada sentimientos de temor, de inseguridad respecto al momento, a la capacidad de salir a delante), frustaciones por partos que no resultaron el momento emotivo y milagroso que se esperaba (mala información antes y durante el mismo, sentimientos de indefensión, de maltrato por el empleo de práticas agresivas contra la madre o el bebé, sentimientos de responsabilidad en casos de cesáreas u otras intervenciones), lactancias fracasadas, y en general, desconcierto por sentimientos presentes y reales, pero que parecen absolutamente ajenos a lo que nos enseña la sociedad: parece que ninguna otra mujer antes sintió algo parecido.
Las doulas surgen, junto con otros grupos de apoyo (grupos de lactancia, sobre todo), para retomar esta red de apoyo entre mujeres, recuperar la realidad de la maternidad como crisis vital en la vida de una mujer, y recuperar el espacio y posición que les corresponde. No podemos volver la cara a los sentimientos que invaden a la mitad de población, varias veces en ocasiones, y que repercuten en la formación de la sociedad del futuro.
Extraido de www.doulas.es
Las doulas no tienen una preparación académica específica pues no existen una "carrera de doula". SU formación abarca conocimientos sobre fisiología del embarazo, parto y puerperio, de puericultura, lactancia, educación prenatal...
Tradicionalmente, los conocimientos sobre el embarazo, parto y puerperio, se transmitín de madres a hijas, o entre mujeres de la misma familia, del mismo pueblo. Estos conocimientos, no se referían sólo a la fisiología si no a las necesidades emocionales: los distintos estados de ánimo, miedos, incertidumbres...
En la sociedad actual, las redes de apoyo entre mujeres se han perdido en gran medida. Por un lado, la familia nuclear hace que sea una pareja sola la que afronte la etapa de maternidad. Por otro lado, el aumento de la movilidad laboral, hace que la pareja está alejada de su familia o amigos más íntimos. En general, hoy en día las mujeres se enfrentan a la maternidad solas y sin referentes cercanos, dentro de una sociedad en que la maternidad está bastante desvalorada y superficializada. A menudo, el único referente con el que cuentan las mujeres son las revistas especializadas, en las que se suele ofrecer una imagen idílica e infantilizadas de las embarazadas y puérperas.
Este conjunto de cosas, hace que las experiencias que se suelen compartir entre madres, en el parque o a la salida de guarderías y colegios, pasen por alto sentimientos profundos y reales como: los sentimientos contradictorios ante el embarazo (la inmensa alegría que supone la noticia del embarazo, lleva asociada sentimientos de temor, de inseguridad respecto al momento, a la capacidad de salir a delante), frustaciones por partos que no resultaron el momento emotivo y milagroso que se esperaba (mala información antes y durante el mismo, sentimientos de indefensión, de maltrato por el empleo de práticas agresivas contra la madre o el bebé, sentimientos de responsabilidad en casos de cesáreas u otras intervenciones), lactancias fracasadas, y en general, desconcierto por sentimientos presentes y reales, pero que parecen absolutamente ajenos a lo que nos enseña la sociedad: parece que ninguna otra mujer antes sintió algo parecido.
Las doulas surgen, junto con otros grupos de apoyo (grupos de lactancia, sobre todo), para retomar esta red de apoyo entre mujeres, recuperar la realidad de la maternidad como crisis vital en la vida de una mujer, y recuperar el espacio y posición que les corresponde. No podemos volver la cara a los sentimientos que invaden a la mitad de población, varias veces en ocasiones, y que repercuten en la formación de la sociedad del futuro.
Extraido de www.doulas.es
EL ROL DE LA DOULA EN EL PARTO
Por Verónica Valdés, Médico Universidad Católica de Chile y Doula voluntaria del programa “Hearts & Hands”, Universidad de California, San Diego.
Cuando los partos ocurrían en la comunidad, y no en hospitales, las mujeres eran constantemente acompañadas por otras mujeres durante el trabajo de parto, parto y postparto.
Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que le ofrece apoyo emocional continuo.
Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional de otra mujer durante el parto (Klaus MH, Kennell JH, Klaus, PH, 2002).
La palabra Doula es en griego una mujer que sirve a otra, pero hoy se utiliza para referirse a una mujer experimentada en parto, que acompaña a la futura madre durante el trabajo de parto y parto, ofreciéndole información, y apoyo continuo, en aspecto físico y emocional, sin la responsabilidad del quehacer clínico. Ella observa, evalúa el estado emocional y responde a éste con palabras delicadas, elogia, destaca progresos, sugiere cambios de posición o movimientos, masajea las partes tensas, ofrece sugerencias a la pareja o familiar, ofreciendo un ambiente de intimidad, seguridad y tranquilidad.
El valor de la doula reside en que puede cambiar la percepción de lo que se vive. Se preocupa de que la mujer tenga un buen recuerdo de su parto.
Desde hace más de 25 años, Klaus y cols. (Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH, 2002) han observado e investigado qué ocurre con la presencia de una mujer que ofrezca "apoyo emocional continuo" durante el trabajo de parto y parto. Hasta la fecha se han observado más de 6000 mujeres en 17 estudios randomizados controlados (ERC) que muestran reducción de la duración del trabajo de parto, de la necesidad de anestesia o analgesia, de la incidencia de cesáreas, de la necesidad de aceleración con ocitocina y una mayor incidencia de partos naturales.
La doula ofrece apoyo incondicional, felicitando a la mujer por sus logros, uno a uno, sin juzgar. Se atreve a tocar, sostener, caminar, masajear, según lo que sea cómodo y aceptable a la madre y usa las palabras en forma positiva, con mucha delicadeza y cuidado.
El rol de la doula es solo ofrecer apoyo emocional, estar presente en todas las necesidades de esa mujer para permitirle ser la protagonista en ese momento crucial de su vida de manera que esta sea una experiencia positiva (Valdés V & Morlans X, 2005)
Si bien la literatura muestra toda una gama en la variedad de Doulas, la capacitación de estas se centra en la aceptación incondicional de la mujer, el cuidado con el lenguaje, siempre usando palabras positivas, pudiendo usar técnicas de relajación.
La doula también aprende técnicas para el manejo del dolor como masajes, presopuntura, movimientos que ayudan a la movilización del feto por el canal del parto y manejo del ambiente (nivel de luz, aromas, música). En situaciones con presencia de muchos familiares, es la Doula quien privadamente consulta a la madre si necesita regular las visitas, la que muestra al padre u otros acompañantes cómo ayudar y respetar a la madre (Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH.2002). La Doula se compromete a permanecer con la madre hasta finalizado el parto, independiente del tiempo que dure. Esta certeza le ofrece a la mujer la confianza para vivir el proceso del parto más relajadamente, para poder entrar en un estado de trance hipnótico a través del ritmo y el ritual, situación que favorece la acción de las hormonas del parto.
El rol de la Doula es el de confiar en la naturaleza de la mujer y del parto. Su papel es solo estar ahí, acompañar a la mujer en lo que ocurra, confiando en el equipo de salud, no tomando decisiones, sino solo siendo testigo del evento del parto.
Cuando los partos ocurrían en la comunidad, y no en hospitales, las mujeres eran constantemente acompañadas por otras mujeres durante el trabajo de parto, parto y postparto.
Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que le ofrece apoyo emocional continuo.
Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional de otra mujer durante el parto (Klaus MH, Kennell JH, Klaus, PH, 2002).
La palabra Doula es en griego una mujer que sirve a otra, pero hoy se utiliza para referirse a una mujer experimentada en parto, que acompaña a la futura madre durante el trabajo de parto y parto, ofreciéndole información, y apoyo continuo, en aspecto físico y emocional, sin la responsabilidad del quehacer clínico. Ella observa, evalúa el estado emocional y responde a éste con palabras delicadas, elogia, destaca progresos, sugiere cambios de posición o movimientos, masajea las partes tensas, ofrece sugerencias a la pareja o familiar, ofreciendo un ambiente de intimidad, seguridad y tranquilidad.
El valor de la doula reside en que puede cambiar la percepción de lo que se vive. Se preocupa de que la mujer tenga un buen recuerdo de su parto.
Desde hace más de 25 años, Klaus y cols. (Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH, 2002) han observado e investigado qué ocurre con la presencia de una mujer que ofrezca "apoyo emocional continuo" durante el trabajo de parto y parto. Hasta la fecha se han observado más de 6000 mujeres en 17 estudios randomizados controlados (ERC) que muestran reducción de la duración del trabajo de parto, de la necesidad de anestesia o analgesia, de la incidencia de cesáreas, de la necesidad de aceleración con ocitocina y una mayor incidencia de partos naturales.
La doula ofrece apoyo incondicional, felicitando a la mujer por sus logros, uno a uno, sin juzgar. Se atreve a tocar, sostener, caminar, masajear, según lo que sea cómodo y aceptable a la madre y usa las palabras en forma positiva, con mucha delicadeza y cuidado.
El rol de la doula es solo ofrecer apoyo emocional, estar presente en todas las necesidades de esa mujer para permitirle ser la protagonista en ese momento crucial de su vida de manera que esta sea una experiencia positiva (Valdés V & Morlans X, 2005)
Si bien la literatura muestra toda una gama en la variedad de Doulas, la capacitación de estas se centra en la aceptación incondicional de la mujer, el cuidado con el lenguaje, siempre usando palabras positivas, pudiendo usar técnicas de relajación.
La doula también aprende técnicas para el manejo del dolor como masajes, presopuntura, movimientos que ayudan a la movilización del feto por el canal del parto y manejo del ambiente (nivel de luz, aromas, música). En situaciones con presencia de muchos familiares, es la Doula quien privadamente consulta a la madre si necesita regular las visitas, la que muestra al padre u otros acompañantes cómo ayudar y respetar a la madre (Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH.2002). La Doula se compromete a permanecer con la madre hasta finalizado el parto, independiente del tiempo que dure. Esta certeza le ofrece a la mujer la confianza para vivir el proceso del parto más relajadamente, para poder entrar en un estado de trance hipnótico a través del ritmo y el ritual, situación que favorece la acción de las hormonas del parto.
El rol de la Doula es el de confiar en la naturaleza de la mujer y del parto. Su papel es solo estar ahí, acompañar a la mujer en lo que ocurra, confiando en el equipo de salud, no tomando decisiones, sino solo siendo testigo del evento del parto.
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