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Cómo escuchar para que mi hija me hable

(Estoy releyendo el libro "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen" de Faber y Mazlish.)

Quizás tengas, como yo, la sensación de que cuando tus hijos eran bebés, a pesar de los días duros, todo era mucho más fácil. Los bebés sienten necesidades básicas y con seguir tu instinto y unas pautas básicas es aparentemente sencillo atenderles con amor y respeto; pero ¡ay cuando crecen! Todo empieza a complicarse, las necesidades se lían, ya no sabes cuáles son básicas y cuáles están cubriendo a esas necesidades y tomando forma de otras; ¿es una necesidad básica tener sí o sí ese coche de juguete ahora ¡¡AHORA AHORA YA!! Quizás, también como yo, al comenzar esta aventura de la maternidad devoraras libros y más libros sobre crianza y pensaras: lo estoy consiguiendo. Y resulta que pasan los años y ya no sabes ni lo que estás haciendo. Pues sí, así sucede, o al menos así me sucede a mi.

Así que si te da, como a mi, por retomar esas lecturas, una de las que recomiendo releer es este clásico que es ahora, cuando mi hija está a punto de cumplir 9 años, cuando empieza a cobrar todo su sentido. Las emociones se vuelven complejas de desentrañar, se mezclan las emociones de todos los que convivimos en casa, de las amigas, maestras y demás seres del entorno, y se nos olvida a los adultos cómo hablar y sobre todo cómo escuchar. Algo en apariencia sencillo, pero en la práctica complicadísimo. 

Todos los apartados son interesantes y adaptables a cualquier edad. De mucho uso me parece la "resolución conjunta de problemas", que consta de 5 pasos:
  1. Hablar de los sentimientos y necesidades de la niña
  2. Hablar de nuestros sentimientos y necesidades
  3. Exprimirse el cerebro para encontrar una solución mutuamente aceptable
  4. Escribir todas las ideas sin evaluarlas
  5. Decidir qué sugerencias nos gustan, qué sugerencias son desechables y cuáles pensamos seguir en el futuro.
"Parece todo muy sencillo, pero no lo es tanto. Y la parte más ardua no es el aprendizaje de los distintos pasos: eso se consigue con un poco de estudio. Lo que más cuesta es el cambio de actitud que tiene que obrarse en nuestro interior.
Debemos dejar de pensar en el niño como un "problema" que hay que corregir. Debemos descartar la idea de que porque somos adultos conocemos siempre la respuesta justa y acertada. Debemos olvidar esa obsesión de que si no somos lo "bastante duros", nuestro hijo se aprovechará de nosotros.
Se requiere un gran acto de fe para creer que si nos tomamos el tiempo de sentarnos y compartir nuestros sentimientos sinceros con una persona joven, a la par que escuchamos los suyos, juntos hallaremos soluciones que puedan beneficiarnos a los dos.
Hay un mensaje capital inherente a este enfoque. Dice así:
Cuando surge un conflicto con nuestro hijo, ya no tenemos que movilizar nuestras fuerzas uno contra otro ni preocuparnos pensando quién se alzará victorioso y quién capitulará en la derrota. Por el contrario, podemos invertir nuestra energía en buscar la clase de soluciones que respeten las necesidades de ambos como individuos.
Enseñemos a nuestros hijos que no necesitan ser nuestras víctimas ni nuestros enemigos. Démosles las herramientas que les permitirán ser partícipes verdaderamente activos en la resolución de los problemas que les asedian...ahora, estando en casa, y en el mundo difícil y complejo que les aguarda en el futuro"

¿Conoces este libro? ¿Has utilizado sus consejos? ¡Cuéntame cómo te fue! 

Aquí te dejo un enlace donde puedes leerlo si no lo conoces.

¡Hasta pronto!

Estos días de verano...

Me he roto un dedo del pié. Estábamos en la playa jugando y me he dado un golpe. Estamos en agosto y yo estoy en casa sin poder andar. Nada de playa, ni de parque, ni siquiera paseos por la ciudad. Nada. Y no hay un momento en el que más sientas no salir que cuando no puedes hacerlo. Sobre todo en verano, Parece que además todo el universo se ha puesto de acuerdo para que me pierda los mejores planes. Ya sé que no es así, pero cuando tienes mucho tiempo para pensar...piensas y le das vueltas más vueltas a la cabeza de las normales.

Así que es verano y no podemos salir. Días caseros con el sol brillando fuera (cuando brilla, que esto es el norte) 

Y, ¿qué se puede hacer en casa con una niña de 7 años cuando a penas te puedes mover? Vamos con algunas ideas...

  • Cuentos: leer es una de nuestras actividades favoritas, aprovechamos para redescubrir historias que hace tiempo que no leemos, encontrar algunas nuevas e inventarnos otras. Tenemos además la suerte de ser amigos y socios de esta super librería de nuestra ciudad, y siempre que podemos, nos pasamos por allí para echar un vistazo a las novedades.
  • Pintar y cuadernos de actividades: esto suele hacerlo ella sola, también es una de sus actividades favoritas, sobre todo en viajes en coche y en ratos muertos. Huimos de los cuadernos tipo Santillana e intentamos encontrar alguno que fomente la creatividad y la imaginación. Una de nuestras últimas adquisiciones ha sido: 

                 


  • Manualidades: nos encantan a las dos, la última, una pecera, sacamos la idea de internet, claro, de una página como esta
  • Juegos de mesa y cartas: otro "must" de nuestra casa. Todas las navidades renovamos el armario de juegos y según a creciendo Ariadna más complejos se vuelven y más disfrutamos todos. Nuestro favorito últimamente, y muy muy recomendable:

   

  • Experimentos: A Ariadna le regalaron el año pasado un juego de esos de ciencia loca que nos ha dado para mucho, no sólo hemos hecho la mayor parte de los experimentos que propone sino que además hemos investigado para hacer nuevos. Dentro de este apartado entran las masas pringosas claro. La de pizza incluída, y así ya tenemos la cena lista.

         

¿Y vosotras? ¿Tenéis más ideas?

Feliz agosto a todas

Hacia lo salvaje

Hay una película llamada así en castellano (Into the wild) que hemos visto ayer en familia, no es especialmente para niños, pero yo tenía ganas de verla hace tiempo y escuchar su maravillosa banda sonora en su contexto (compuesta por Eddie Vedder, muy muy recomendable). La peli trata sobre un viaje real y espiritual de un chico para alejarse de la sociedad y encontrarse a sí mismo lejos de la falsa seguridad, el consumismo, de sus padres... La película tiene varios momentos impactantes, sobre todo el final, donde nos enteramos de que además es una historia real y a mi me impactó bastante y nos dio para tener conversaciones muy interesantes y reflexionar juntos y por separado, al menos en mi caso.

Cada persona es un mundo y la situación en que vive y lo que le toca alrededor es una especie de lotería, aunque yo soy de las que piensa que elegimos vivir las experiencias mucho antes de nacer y que venimos al mundo sabiendo muy bien donde lo hacemos y por que, pero eso no quita para que me parezca que unas historias son más duras y complicadas que otras, aunque eso me lo parece a mi claro, es mi subjetivo mirar el que juzga quien sufre más y que situación es más dura y dejará más cicatrices. En las conversaciones con amigos y conocidos descubro en cambio que lo que para mi no es tan grave otra persona lo vive como el mayor drama del mundo y le marca de por vida, sobre todo situaciones vividas en la infancia y en las relaciones con los padres en particular. 

En mi familia somos varios los que nos dedicamos de una forma u otra a las terapias y al acompañamiento y nos encontramos constantemente con duelos y dolores causados en la niñez que casi siempre necesitan años de terapia y de trabajo personal por parte de la persona ya adulta, y eso me lleva a reflexionar una vez más sobre qué estamos haciendo con nuestros niños, con los de aquí y los de allá, qué clase de sociedad queremos tener en el futuro y cuanta terapia en el mejor de los casos (guerra y destrucción en el peor) queremos ocasionar a nuestros niños y niñas...

Porque hay viene la otra reflexión: acompañando en terapia aquí, en Occidente, nos encontramos con casos terribles y duros, pero si cruzamos el charco, para cualquiera de los lados, la mayor parte de nuestras historias son el día a día de la mayor parte de las personas que podemos encontrar, y muchos estarían encantados de tener nuestros pequeños grandes dramas. Escuchaba en la radio el otro día las voces de las mujeres, hombre y niños/as de Gaza. Iba conduciendo y tuve que acabar quitando la radio porque la rabia y la tristeza ya no me permitían seguir con seguridad. Escuchar a esas madres hablar de sus hijos muertos, de sus casas destrozadas, de que llega el invierno y no tienen ni mantas, de la falta de esperanza y futuro....me rompía el corazón. Ese día iba de camino a conocer a una nueva mama que quiere contar conmigo como doula. Mi hija estaba feliz jugando en casa con su abuela. ¡Me sentí tan tremendamente triste! ¡No es justo, no es posible que como sociedad sigamos permitiendo que cosas así sucedan a diario! Es tan tan terrible...

Amemos a nuestros niños, seamos un ejemplo para ellos, amemos a nuestros amigos y parejas y si ya no hay amor seamos humanos, dejemos esas relaciones terminadas o tóxicas con respeto y sensibilidad, por lo vivido. No permitamos que en los corazones y almas de nuestros hijos crezca el odio o la posibilidad y opción de que crean que odiar es lo correcto o lo único que queda. 

Hagamos del mañana un futuro posible para ellos, para los de aquí y los de allá

Y ahora abrid Youtube y buscad Society de Eddie Vedder y disfrutadla 

¿Qué piensan los bebés?

Acabo de ver una conferencia TED sobre la manera de pensar de bebés y niños pequeños y me ha encantado, así que aquí os la dejo

"Ser bebe es como estar enamorado en París después de tomar 3 cafés dobles, es maravilloso, y claro, te hace levantarte llorando a las 3 de la mañana" ¡simplemente genial! Echadle un vistazo...


Dejando elegir...¿dónde está el límite?

Estamos pasando unos días en casa de mi hermano, que vive en Valladolid, mi hija, mi otro hermano y yo. Hacía mucho que no veníamos y tenían aquí guardados unos regalos de Navidad que mi hija esperaba con ansia desde hace 4 meses. Al abrirlos, uno de ellos era un juego para más edad y nos vimos en la tesitura de decidir qué hacer, ella lo tuvo claro rápido: "si lo cambio...¿puedo coger lo que yo quiera?"

Al día siguiente nos fuimos a la tienda de juguetes, y ella disfrutó mucho eligiendo, calculando cuántos juguetes podía coger con el vale que nos dieron...¡más de 30 minutos dando vueltas!, cogiendo unos, dejándolos por otros...en fin... En medio de todo esto, mi otro hermano, de 14 años se acercó a plantearme la idea de no dejar que la niña escogiera, sino que yo la hiciera ver que si cogía un juego familiar podríamos jugar todos y sería más divertido, y que en cambio ella elegía muñecos y peluches que normalmente después acaban en el cubo de los juguetes sin que nadie les haga mucho caso. Se lo planteamos a ella, y lo tuvo claro, NO, ella quería escoger lo que le apeteciera, que para eso era su regalo. Así se le respetó y hoy somos 3 más en la familia, un mini pastor alemán y dos bebés de plástico, que según ella son reales y hay que cuidar y dar teta y mimar...

Hoy reflexionando sobre lo ocurrido creo que he actuado en consecuencia a lo que yo siento, no juzgo si bien o mal, sino como yo lo siento correcto, pero entendiendo perfectamente la reflexión que hizo mi hermano pequeño. Y es que a veces dudo de dónde está el límite entre dejar elegir, respetar sus decisiones y ayudar a tomar la mejor decisión (si es que la hay). A veces temo ser demasiado "centrista", a todo le veo pros y contras, en todo veo ventajas y desventajas, y busco constantemente el equilibro (será por ser Libra xD), tambaleándome sin parar de un lado al otro, pero intentando no perder el centro

Confío plenamente en mi hija, en que a través del respeto ella encontrará su centro también, pero a veces observo como la "contaminación" del mundo donde vivimos, cargado de estímulos consumistas le hacen creer que desea cosas que en realidad no quiere, como nos pasa a todos en ocasiones, y ahí es donde a veces intervengo, a veces no...y nos observo a ambas, y reflexiono...



¿Cómo lo vivís vosotros? ...

Revolución de amor

La única revolución que debiera tener cabida en nuestro mundo a estas alturas de la historia es una revolución de amor, una que se lleve a cabo con nuestro corazón, ya que sólo un camino con corazón tiene sentido

En la crianza. como en cualquier ámbito de nuestra vida, el respeto y el amor han de ser las guías en la que nos tenemos que basar para actuar. Escuchemos qué nos dice nuestro ser interior, qué dicen nuestros hijos, nuestra pareja. Si al relacionarnos con nuestros niños no nos sentimos bien, nos parece que todo es una batalla, que salimos todos heridos....algo va mal, la vida junto a nuestros pequeños es maravillosa, no lo convirtamos en un camino de dolor y desesperación sólo porque se supone que tenemos que "educar" o "enseñar"; lo que tenemos que hacer es amar, con todo nuestro ser a estos pequeños seres de luz que nos han elegido para ser sus padres y madres, que nos han concedido el honor de nacer a través nuestro, pero que cómo dijo Khalil Gibran, no son nuestros, no nos pertenecen

Amemos, amemonos, con todas nuestra fuerzas, sólo así es posible hacer una verdadera revolución.



Centremos nuestras fuerzas en criar con el corazón, en transmitir lo hermoso de la vida, la maravilla que es estar aquí, juntos, en este momento preciso de la historia, con tantas oportunidades por delante, disfrutemos del camino y repartamos amor

Hagamos ya, de una vez, la verdadera re-evolución


Y así me sumo a:


y tantos otros...

La raíz de la violencia, ALICE MILLER

La raíz de la violencia - 12 Puntos - ALICE MILLER

Actualmente estoy leyendo el libro "Por tu propio bien" de Alice Miller y estoy viviendo todo un proceso interno que bien merece una parada y reflexión. El libro narra y analiza las infancias de tres personas que hicieron cosas terribles y busca la conexión entre esos actos y la aplicación de la llamada "pedagogía negra", de ahí el título. ¿Cuántas veces hemos oído o incluso hemos utilizado esa expresión? Por tu propio bien. Cuando en realidad no es para nada así, es por el bien de cada uno, o lo que es peor...nos convencemos de que es por el bien del otro por nuestra incapacidad para analizar realmente que ocurre en nuestro interior y de dónde viene ese resorte que nos hace acabar diciendo algo así.

Tuve la maravillosa suerte de no ser educada así, aunque eso no quiere decir que nunca haya oído esa expresión aplicada a mi persona, pero no se me educó en la pedagogía negra, crecí rodeada de amor y de respeto. El libro por tanto no remueve nada de mi infancia, pero si que me toca analizar cómo actúo como adulta, con mi hija, con mi entorno, cómo enfrento las situaciones que me encuentro, cuando veo a unos padres ejercer cualquier tipo de violencia con sus hijos, o cuando yo ejerzo una autoridad mal entendida con mi hija. ¡Qué poco conscientes somos como sociedad de las futuras repercusiones de esta mal llamada educación que damos a los niños!
Siempre que pienso en este tema recuerdo a una buena amiga que suele decir que la forma en que los demás educan a sus hijos SÍ es de nuestra incumbencia, ya que esos niños serán los compañeros de vida de los nuestros y afectarán a su desarrollo como seres.

Hoy rescato un artículo de Alice Miller, el cual os invito a leer y a comentar si os parece adecuado.

Hace ya varios años que está científicamente comprobado que los efectos devastadores de los traumatismos infligidos a los niños repercuten inevitablemente sobre la sociedad. Esta verdad concierne a cada individuo por separado y debería –si fuese suficientemente conocida– llevar a modificar fundamentalmente nuestra sociedad, y sobre todo a liberarnos del crecimiento ciego de la violencia. Los puntos siguientes ilustrarán esta tesis.
  • Cada niño viene al mundo para expandirse, desarrollarse, amar, expresar sus necesidades y sus sentimientos.
  • Para poder desarrollarse, el niño necesita el respeto y la protección de los adultos, tomándolo en serio, amándolo y ayudándolo a orientarse.
  • Cuando explotamos al niño para satisfacer nuestras necesidades de adulto, cuando le pegamos, castigamos, manipulamos, descuidamos, abusamos de él, o lo engañamos, sin que jamás ningún testigo intervenga en su favor, su integridad sufrirá de una herida incurable.
  • La reacción normal del niño a esta herida sería la cólera y el dolor. Pero, en su soledad, la experiencia del dolor le sería insoportable, y la cólera la tiene prohibida. No le queda otro remedio que el de contener sus sentimientos, reprimir el recuerdo del traumatismo e idealizar a sus agresores. Más tarde no le quedará ningún recuerdo de lo que le han hecho.
  • Estos sentimientos de cólera, de impotencia, de desesperación, de nostalgia, de angustia y de dolor, desconectados de su verdadero origen, tratan por todos los medios de expresarse a través de actos destructores, que se dirigirán contra otros (criminalidad, genocidio), o contra sí mismo ( toxicomanía, alcoholismo , prostitución, trastornos psíquicos, suicidio).
  • Cuando nos hacemos padres, utilizamos a menudo a nuestros propios hijos como víctimas propiciatorias: persecución, por otra parte, totalmente legitimada por la sociedad, gozando incluso de un cierto prestigio desde el momento en que se engalana con el título de educación. El drama es que el padre o la madre maltratan a su hijo para no sentir lo que le hicieron a ellos sus propios padres. Así se asienta la raíz de la futura violencia.
  • Para que un niño maltratado no se convierta ni en un criminal, ni en un enfermo mental es necesario que encuentre, al menos una vez en su vida, a alguien que sepa pertinentemente que no es él quien está enfermo, sino las personas que lo rodean. Es únicamente de esta forma que la lucidez o ausencia de lucidez por parte de la sociedad puede ayudar a salvar la vida del niño o contribuir a destruirla. Esta es la responsabilidad de las personas que trabajan en el terreno del auxilio social, terapeutas, enseñantes, psiquiatras, médicos, funcionarios, enfermeros.
  • Hasta ahora, la sociedad ha sostenido a los adultos y acusado a las víctimas. Se ha reconfortado en su ceguera con teorías, que están perfectamente de acuerdo con aquellas de la educación de nuestros abuelos, y que ven en el niño a un ser falso , con malos instintos, mentiroso, que agrede a sus inocentes padres o los desea sexualmente. La verdad es que cada niño tiende a sentirse culpable de la crueldad de sus padres. Y como, a pesar de todo, sigue queriéndolos, los disculpa así de su responsabilidad .
  • Hace solamente unos años, se ha podido comprobar, gracias a nuevos métodos terapeúticos, que las experiencias traumatizantes de la infancia, reprimidas, están inscritas en el organismo y repercuten inconscientemente durante toda la vida de la persona. Por otra parte, los ordenadores que han grabado las reacciones del niño en el vientre de su madre, han demostrado que el bebé siente y aprende desde el principio de su vida la ternura, de la misma manera que puede aprender la crueldad.
  • Con esta manera de ver, cada comportamiento absurdo revela su lógica , hasta ahora ocultada, en el mismo instante en que las experiencias traumatizantes salen a la luz.
  • Una vez conscientes de los traumatismos de la infancia y de sus efectos podremos poner término a la perpetuación de la violencia de generación en generación.
  • Los niños, cuya integridad no ha sido dañada, que han obtenido de sus padres la protección, el respeto y la sinceridad necesaria, se convertirán en adolescentes y adultos inteligentes, sensibles, comprensivos y abiertos. Amarán la vida y no tendrán necesidad de ir en contra de los otros, ni de ellos mismos, menos aún de suicidarse. Utilizarán su fuerza únicamente para defenderse. Protegerán y respetarán naturalmente a los más débiles y por consecuencia a sus propios hijos porque habrán conocido ellos mismos la experiencia de este respeto y protección y será este recuerdo y no el de la crueldad el que estará grabado en ellos.

Alice Miller 2008

30 Day Mom Challenge

27. Haz alguna cosa que sea buena para tu salud: caminar 10 minutos, comer una pieza de truta o tener una buena noche de sueño

Sigo con la propuesta de Monitos y Risas

Hoy toca una en apariencia fácil, ¡¿quién no tiene tiempo para cuidarse un poquito?! A mi hoy me parece sencillo, y sin duda encontraré un ratito para mi, o para disfrutarlo con los míos, de hecho ya he hablado con mi hija nada más levantar las persianas esta mañana y nos vamos en un rato a pasear por la playa, nosotras y el perro, que hace un día primaveral maravilloso y necesitamos sol y salitre los tres

Pero...

Cuando mi hija nació, y hasta que empezó a ser un poco autónoma (1 año más o menos) yo no encontraba nunca tiempo para mi, me sentía mal si pensaba en ir a pasear sola, en darme un masaje, o un baño largo y relajante...y ahora estoy convencida de que es un gran error y que es muy común...veo en mi entorno que la mayor parte de mamis (sobre todo primerizas) se anulan, desaparecen, disminuyen sus necesidades hasta la máxima expresión...y así no se puede. Hay que cuidarse, hay que mimarse, encontrar aunque sean 10min para una misma, porque si no nos cuidamos nosotras, si no nos mimamos, ¿de dónde sacaremos las ganas de cuidar y mimar a nuestros hijos e hijas?

Veo a mi alrededor madres con problemas para atender las necesidades de sus hijos, yo misma he pasado y paso a veces por esa situación, especialmente cuando mi hija esta malita, con catarro, duerme mal...me cuesta mucho mucho acompañar esos procesos, y estoy segura de que es en parte por mis propias carencias, a parte por supuesto de rechazar con todas mis fuerzas que esté enferma, cosa que llevo fatal...

Así que os animo a todas, a todos, a coger esos 10 minutos diarios y usarlos para mimaros, aunque sea una ducha, pero si ponemos toda la conciencia posible en lo que hacemos lo disfrutaremos y cumplirá su cometido

A veces podemos compartir esos momentos, claro, como yo hoy, ¡que me voy a la playa a disfrutar!


El objetivo del día: Paciencia

Seguimos con el 30 Day Mom Challenge, hoy...

20. El objetivo del día: Paciencia

Ufff...me ha tocado la fibra sensible del día...la paciencia, me va a dar definitivamente mucho trabajo este objetivo. 

Acabo de escribir un desahogo en el foro de crianza en el que siempre participo, y aunque para nada he hablado de paciencia..seguramente por ahí vayan los tiros.

El tema de mi desahogo ha sido el apego. Esta palabra para mi tiene un significado negativo, pero al "meterme" en el mundo crianza descubrí el término crianza con apego, y aunque no me gusta demasiado dar un nombre a mi forma de relacionarme con mi hija, he aceptado que con esta palabra la inmensa mayoría de mi entorno entiende lo que quiero decir, y aceptamos el pack completo: colecho, teta, porteo, respeto...amor en definitiva.

Mientras mi hija fue un bebé, criar así era la única manera que yo entendía, y lo hacía desde el instinto, sin pensar en si estaba bien o estaba mal...era lo que me nacía hacer

Ahora mi hija tiene 4 años y para muchas cosas es una personita "mayor" y para otras sigue siendo "bebé" en cierto modo, y ahí es donde yo me pierdo. ¿Qué puedo esperar de ella? ¿Mayor o pequeña?

El entorno parece saber qué hacer siempre, la sociedad tiene claro dónde tiene que estar mi hija a esta edad, tiene claro que los humanos de 4 años tienen que ser capaces de hacer esto o lo otro, tener esta relación con el mundo, con la sociedad, conmigo...pero yo no lo tengo nada claro. Mi hija crece deprisa, pero siempre a su ritmo, y yo siempre he defendido que debe crecer así, sin prisas, con PACIENCIA, pero a veces el mundo me mete prisa, y yo se la meto a ella...y me genera ansiedad, y me genera agobios...que vienen de mi, pero que le hago pagar a ella.

¿De verdad es necesario que una niña de 4 años sea capaz de estar separada de su madre x horas? ¿De verdad puede alguien estar criando a su hijo mal si esto no es así?

Justo antes de leer cual era el objetivo de hoy estábamos preparándonos para ir un ratito a nuestro cole, que es un cole muy especial, que nos permite acudir cuando queremos, entrar a las clases que queremos y elegir cómo estar y dónde...es un lujazo tener esta opción y además puedo estar con mi hija hasta en el aula si así lo queremos las dos. El caso es que yo hasta ahora quería, pero últimamente ya no deseo estar metida en clase con ella, porque me he dado cuenta de que será más positivo para ella estar un ratito sin mi en ese entorno seguro, con niños de su edad y un adulto pendiente de ellos, porque intervengo de forma diferente con ella que con el resto, y la verdad, para ser justos, intervengo peor con ella que con los otros. Pero...mi hija no quiere estar allí sin mi, un ratito a veces si, pero en general no. Así que he decidido hacer pactos con ella, si quiere ir al cole, entrará a las clases sin mí, yo me quedaré haciendo cosas en la sala de padres, o leyendo...pero no en las clases. ¿Qué ha decidido ella? No ir al cole hoy

He aceptado el trato claro.

¿Mañana? Será otro día...

Ahora me toca aplicar la paciencia. 

Paciencia para revisarme, para entender porqué me está afectando esta etapa en mi relación con mi hija, porque si nunca me afectó la opinión de nadie, ahora me afecta, y para seguir tratando a mi hija con respeto, respetar sus procesos y su ritmo de crecimiento.

Como dije...este objetivo me va a dar mucho trabajo


¿ES POSIBLE LA VERDADERA CONCILIACIÓN?

Hoy, 9 de marzo, después del gran día, en el que todos nos llenamos la boca con palabras hermosas hacia las mujeres...y pedimos grandes cambios y revoluciones...hoy, leyendo el blog de María "Reeducando a mamá" me encuentro con este maravilloso artículo que os comparto, para seguir con la reflexión, aprovechando la resaca. Gracias María

¿ES POSIBLE LA VERDADERA CONCILIACIÓN?


A través de SINA (Asociación de Apoyo a la Lactancia Materna y Crianza consciente en Valencia) me llegó esta viñeta que representa (más o menos acertadamente: yo quitaría el comentario de las sandalias) uno de mis sueños: la maternidad integrada en la vida social y laboral de las mujeres.

Pero reconozco que, de todas las ideas que suelo exponer en mis artículos sobre conciliación (como Sobre feminismo y bebes , oEunucas de la maternidad ) esta es la que más incredulidad y controversia crea. ¿De verdad puede una mujer moderna ejercer su profesión con el niño a cuestas? y ¿De verdad vale tanto la pena hacer el esfuerzo que eso conllevaría?



Es bien sabido que si nos trasladamos unos cuantos miles de años para atrás, o echamos un vistazo a otras culturas contemporáneas de las consideradas "primitivas", vemos que las mujeres integraban e integran su maternidad en su día a día con naturalidad. Es una cuestión de supervivencia. Si hay que recolectar, cultivar, pastorear o procesar los alimentos para comer cada día, las mujeres no se pueden permitir ninguna "baja maternal", ni de 4 meses ni de dos años, y desempeñarán su tarea con el niño a cuestas, adaptando su dinámica a la presencia del pequeño.


 

También en estas culturas, tal y como explica Jean Liedloff en su libro El concepto del Continumm, el bebé se integra automáticamente en la rutina de su madre sin convertirse en el centro alrededor del cual gira toda la vida de ella. Esto no significa que la criatura no sea importante para ella, o que la quiera menos de lo que nosotras queremos a nuestros hijos, todo lo contrario. Tanto es así, que siempre está presente. Pero ella sigue realizando sus actividades, aunque con el niño SIEMPRE a su lado, en su regazo y con el pecho a su alcance los primeros meses y, más tarde, cuando el niño empieza a gatear y explorar por su cuenta, siempre accesible y a la vista, para que pueda volver a ella cuando lo necesite, en busca de teta, consuelo o mimos.

¿Podemos considerar esta manera de actuar de las madres "primitivas" como la más conveniente para nuestros bebés? En palabras de la misma Jean Liedloff:

"... El nacimiento no puede considerarse un acontecimiento indicador de la terminación del bebé, como si fuera el final de una cadena de montaje, ya que algunos complementos ya han nacido en el útero y otros no funcionarán hasta más tarde. El recién nacido que llega al mundo con la placentera experiencia de haber tenido una serie de expectativas que han sido colmadas en el útero, esperará o, con más exactitud, tendrá la certeza de que sus nuevas expectativas también serán satisfechas.

¿Que ocurre a continuación? A lo largo de decenas de millones de generaciones, lo que ha ido ocurriendo es el trascendental cambio de abandonar el entorno totalmente vivo del interior del cuerpo de la madre para ir a otro entorno exterior sólo parcialmente vivo. Aunque el cuerpo de la madre, que se lo ha dado todo, siga estando ahí, así como sus acogedores brazos - desde que el ser humano tiene las manos libres al andar erguido - el bebé siente el contacto del extraño e inánime aire en su cuerpo. Pero también está preparado para esta sensación; estar en brazos de su madre es para él el lugar esperado, en lo más recóndito de su ser sabe que es su lugar, y lo que experimenta mientras está en brazos es aceptable para su continumm, satisface sus necesidades actuales y contribuye adecuadamente a su desarrollo."

(El resaltado en negrita es mío)

O sea, el habitat natural del cachorro humano es el cuerpo de su madre. Esto parece más esencial cuanto más no acercamos al momento del nacimiento, tal y como nos revela el prestigioso pediatra Nils Bergman en sus estudios sobre la reacción de los bebés prematuros según se les coloque o se les separe del pecho de su madre , o los estudios sobre la herida primal de la psicoterapeuta Nancy Verrier.

Pero también es cierto que tanto en las diferentes culturas actuales, como en muchos mas momentos a lo largo de la historia, está y ha estado ampliamente aceptado que la figura maternal no tiene por que ser obligatoriamente la madre biológica el 100% del tiempo. La propia Jean Liedloff escribió:

"Evidentemente, no es necesario que sea la madre biológica la que desempeñe el papel maternal de satisfacer las necesidades del bebé, ni tampoco que la madre sustitutiva sea una mujer o un adulto, excepto en el momento de alimentar al bebé..."

Según Meredith Small en su libro Nuestros hijos y nosotros: 

" Los estudios interculturales muestran también la idea de que el vínculo monotrópico (es decir, un progenitor a la vez vinculado con un bebé a la vez) es una visión limitada de las relaciones humanas. Edward Tronick y otros colegas investigadores han demostrado que un bebé pigmeo efé es atendido por varios adultos ; esta relación niño- adulto puede ser más comunitaria. Durante los primeros cuatro meses de vida estos bebés pasan la mitad de su tiempo con un adulto que no es su madre; además, los amamantan varias mujeres que estén en perido de lactancia. El bebé sabe con claridad quienes son su padres, pero tiene varios adultos de quienes depender. En un sistema social que valora la comunidad por sobre todas las cosas, este vínculo multifacético produce una estrecha red de relaciones sociales: los bebés se apegan a varios adultos y los adultos a varios bebés. "

Parece evidente que existen muchas soluciones a la hora de criar a un ser humano pero ¿Son todas igualmente convenientes? El bebé es una criatura excepcionalmente adaptable, lo que no quita que determinadas condiciones de crianza puedan producir daños irreparables. Un ejemplo extremo serían los casos documentados de bebés criados por animales y que Jean Liedloff describe en su libro:

"La capacidad que tienen los niños que se han criado entre animales de adaptarse a unas condiciones inadecuadas es mucho mayor que la capacidad de cualquier animal de adaptarse al estilo de vida de los humanos. Pero la muerte prematura de la mayoría de estos niños, el sufrimiento padecido después de haberlos capturado y su incapacidad para superponer la cultura humana a la cultura animal ya establecida y desarrollada demuestra también la profundidad con la que la cultura, una vez aprendida, se convierte en parte de la naturaleza del individuo humano."

Por lo tanto, la supervivencia del bebé no garantiza que haya sobrevivido salvaguardando todo su potencial como ser humano. Hay condiciones de crianza extremas en las que el daño provocado puede ser irreparable, ya que lo vivido en el periodo primal determina el desarrollo posterior de esta persona.

Pero ¿Todas las condiciones que se desvíen de la condición teóricamente ideal pueden producir daños?

Como ya he comentado, la neurología, la pediatría y la antropología entre otras disciplinas, nos están demostrando que las condiciones de crianza en el periodo primal determinan poderosamente la personalidad y salud del adulto. Podemos suponer que cada cultura criará a sus bebés para obtener seres humanos adultos con las características necesarias para que la mantengan a lo largo de las generaciones, tal y como vemos en el ejemplo citado por Meredith Small de los bebé efé, cuya prioridad es la generación de adultos que valoren su comunidad sobre todas las cosas. Y ya hace tiempo que Prescott descubrió que el contacto piel con piel de los bebés con sus cuidadores y el afecto con que son criados tienen una poderosa influencia en el grado de violencia que desarrolla esa sociedad.

¿Y nosotros, los dominantes y agresivos occidentales?

Como dice Michel Odent , somos el Homo sapiens superdepretator y hemos llegado a este punto a base de imprimir a fuego la herida primal en todos nuestros bebés. Pero el Homo sapiens superdepredator debe evolucionar porque se está dirigiendo inexorablemente al trágico destino de la extinción. Es hora de dar paso al nuevo Homo sapiens ecologicus, más empático, pacífico, respetuoso con sus semejantes y con la vida entera; un ser humano capaz de desarrollar su capacidad de amar al máximo de sus posibilidades.¿Y cual es el primer paso para llegar a desarrollarnos como ecologicus y no como superdepredator? ¿Tal vez el respeto por las necesidades primarias del bebé recién nacido, la principal de las cuales es estar en contacto continuo con el cuerpo de su madre?

En nuestra sociedad occidental patriarcal, competitiva, masificada, individulista y, en definitiva, depredadora, no es extraño que hayan triunfado los métodos de parto y crianza que fuerzan la separación entre madre y bebé, sumergiendo a la criatura en un estado de estrés crónico y obligándole a endurecerse y ser independiente cuanto antes, liberando así a su madre del ejercicio de la maternidad para poder masculinizarse lo suficiente y ser valorada social y laboralmente. Así se garantiza la formación de adultos llenos de carencias primales, con poca capacidad de empatía, inmaduros, que necesitarán depender del papá estado, que encontrarán en todas las ofertas comerciales - esas que sustentan nuestra economía de la abundancia y el exceso - unos sustitutos de lo que realmente echan de menos desde su periodo primal - la presencia, el cuerpo y el pecho de su madre - pero que ya han olvidado, dejando dentro de sí un vacío inmenso que se llenará a base de adicciones tan dispares como la comida basura o simplemente en exceso, el tabaco, el alcohol, las drogas ilegales, el trabajo a destajo, la ropa de marca, los coches deslumbrantes o la actividad sexual coital deshumanizada.

También se garantiza el desarrollo de mujeres castradas en su sexualidad maternal, incapaces de reconocer el deseo que sentimos por nuestro hijo recién nacido y capaces de ignorar sus necesidades hasta el extremo de dejarles llorar siguiendo manuales absurdos, o trabajar lejos de ellos durante más de 8 horas al día, por no hablar ya de la necesidad de "liberación" que sentimos ante la demanda constante de nuestra cría recién nacida que debería estar dentro de nuestro útero unos meses más, pero que la evolución ha obligado a salir antes de tiempo, cuando todavía no está preparada y necesita contacto continuo con el cuerpo de su madre durante el periodo de exterogestación. Mujeres programadas para infligir la herida primal en nuestros hijos en el mismo momento de nacer.

La herida primal es nuestro pecado original. Por ella parimos con dolor. Por ella permitimos que interfieran entre nuestros hijos y nosotras. Por ella no es placentero amamantar. Por ella, necesitamos "liberarnos" de nuestros bebés para poder realizarnos como mujeres. Por ella, nuestros compañeros reclaman a la mujer coital eterna, nunca madre, siempre disponible.

La herida primal es la principal herramienta del patriarcado para someter tanto a hombres como a mujeres, y obligarles a jugar su juego y a la vez es la consecuencia del propio juego del patriarcado.

¿Cuando estaremos preparados para la primera generación libre de ella? Actualmente este momento parece lejos, pero ya se están dando los primeros pasos. Desde que en 1970 Michel Odent puso la primera piscina de partos en su maternidad, cada vez más y más profesionales de la obstetricia y la ginecología luchan y trabajan para que las condiciones necesarias para el desarrollo de los partos humanos fisiológicos, respetuosos y orgásmicos se den por defecto para todas las parturientas y sus bebés, a la vez que se garantiza la seguridad del proceso mediante la formación de los profesionales adecuados y el acceso a la tecnología necesaria para resolver una situación patológica. Y cada día más madres y padres reivindicamos todo esto para nuestros partos.

Pero el parto sólo es el primer paso. La necesidad del bebé de estar en contacto continuo con su madre los primeros meses, el periodo de exterogestación, es una realidad demostrada desde diversas disciplinas. Y para que esto ocurra necesitamos madres sanas, libres y dispuestas a darle a su hijo lo que necesita. Para ello la maternidad no puede convertirse en una cárcel que encierra a la mujer en casa, la despoja de todo su prestigio social a la vez que destruye todas sus aspiraciones laborales, convirtiéndola en una persona totalmente dependiente económica y socialmente de su compañero.No, la solución no es la que han sufrido cientos de generaciones de mujeres patriarcales, heridas, castradas, infantilizadas, infravaloradas, cosificadas y humilladas. 

La solución pasa por el reconocimiento de la maternidad, su integración en la vida pública y laboral de la madre. Y para ello hace falta un cambio radical en la sociedad y el mundo laboral que hoy por hoy prefiere ignorar la maternidad y aparcar a las criaturas en guarderías para que no molesten, cerrándose en banda al reconocimiento de las necesidades de estos bebés y sus madres.

Pero ¿Como?

Uno de las cuestiones que salieron el otro día en la presentación de nuestro libro en Zurich, fue el hecho de que si nunca hay mujeres en puestos de poder -porque se dedican a ser madres que crían a sus hijos - el sistema no va a cambiar. El problema que yo veo a este argumento es que estas mujeres, para llegar a donde están, primero han tenido que convertirse adecuadamente en la mujer patriarcal, castrada y masculinizada y, por lo tanto, cuando alcanzan este poder se limitan a jugar con las mismas reglas del juego sin tener la mínima intención de cambiar nada. Ejemplos de esto nos sobran, desgraciadamente.

Hoy por hoy lo más políticamente correcto es volver al trabajo lo antes posible tras el parto, dejando el bebé en las manos de una cuidadora toda la jornada laboral desde los 4 meses o incluso antes. Conscientemente se desprestigian, o directamente se ignoran, todos los estudios que demuestran la importancia de la presencia constante de la madre y la lactancia materna para los bebés de tan corta edad, a la vez que se pregonan a los cuatro vientos los pocos estudios que parecen quitarle importancia a estos factores, independientemente de su calidad, muchas veces manipulando con los titulares las verdaderas conclusiones del trabajo.

Pero, a pesar de los pesares, también hay otras mujeres y hombres que de manera no tan vistosa, día a día y como hormiguitas, van cambiando las cosas poco a poco.

Porque es posible.

El otro día tuve el honor de leer el artículo de una nueva mamá bloguera - Gemma, del blog Como una manada e investigadora de profesión - en el que nos cuenta como se llevó a su bebé de tres meses a un congreso en el que ella formaba parte del comité científico. Gemma no ha salido en todos los medios de comunicación, como en su día salio la eurodiputada italiana Licia Ronzulli , pero demuestra de una manera mucho más realista y sencilla como en muchas ocasiones el bebé puede disfrutar de lo que más necesita, su madre, mientras esta ejerce su profesión y cumple perfectamente con sus obligaciones profesionales.

Gemma ha demostrado que la verdadera conciliación sí es posible y, junto a ella, muchas madres cada día nos lo demuestran con su ejemplo. Sin ir mas lejos, la blogosfera está repleta de madres realmente conciliadoras. Os pongo otros ejemplos de los muchos que conozco y que yo personalmente admiro mucho por su valentía, entusiasmo y creatividad para combinar el cuidado de sus hijos con su vida profesional:



* Nohemí de Mimos y Teta , a la que vemos en la foto de al lado porteando a su tercera hija mientras da una charla en la Gerencia de Atención Primaria en Las Palmas de Gran Canarias, en el marco del punto mensual de encuentro de enfermería. 

* Louma, de Amor Maternal (blog que ha ocupado el primer puesto del ranking de wikio durante meses y sigue muy bien posicionado) que compagina el cuidado de su hijo a tiempo completo con su trabajo de escritora y diseñadora, además de la realización detalleres virtuales y presenciales sobre crianza respetuosa y la salud bucal de los más pequeños (ella es odontóloga).

* Raquel y Enriq, él diseñador gráfico, ella escritora, puericultora y asesora de lactancia y porteo; ambos al frente de la revista Madre Tierra y de varios blogs como La casa de las Mamás , Madre Tierra , Buscando trazos y Buscando Chapas y todo combinado con la crianza de su hijo también a tiempo completo.

* Y Jesusa , nuestra doula más guerrera y comprometida, que según nos anunció ayer en FB, ya ha vuelto de Brasil a donde fue por motivos profesionales y con su pequeña Anaís bien colgadita de su cuerpo, por supuesto.

Y la lista podría continuar y continuar porque hay muchos más, madres y padres que no han querido renunciar a la crianza de sus hijos y que han luchado por compatibilizar su vida laboral con las necesidades familiares. Pero claro, ellas y ellos lo hacen a la sombra, en trabajos que no salen en los grandes medios de comunicación cada tres por cuatro y que tampoco los meterán en las listas de las grandes fortunas mundiales o en los primeros puestos de poder de los partidos políticos. Pero a pesar de pasar desapercibidos para el resto de los mortales, a pesar de que su radio de acción no es muy grande, su influencia nos hace mucho más bien a todos de lo que somos realmente conscientes.

Porque todas estas mujeres y todos estos hombres, madres y padres, nos están demostrando que incluso en las nefestas condiciones actuales, la verdadera conciliación laboral es posible.

Claro que, tal cual está la situación, tampoco es fácil. Muchas de estas familias han tenido que dar un giro de 180 grados a su vida profesional para poder ejercer la maternidad /paternidad como ellas y ellos querían. La mayoría ha sacrificado mucho poder adquisitivo. Puedo imaginarme que si las cosas hubieran sido diferentes, muchas y muchos hubieran podido seguir con sus profesiones ganando mucho más dinero y sin verse obligados a encontrar alternativas.

¿De verdad es tan imposible ejercer de ejecutiva con tu bebé de meses colgado en un fular? ¿De verdad no puedes darle el pecho mientras sigues con tu reunión? ¿No puedes escribir tus informes mientras el duerme en tu regazo? ¿No puedes atender a tus clientes mientras tu recién nacido duerme plácidamente en su fular colgadito a tu espalda o a tu pecho?

Yo creo que sí es posible, sólo hace falta un cambio de mentalidad muy grande y no sólo por parte de la sociedad, sino también por parte de los propios padres.

Por un lado la sociedad tiene que empezar a priorizar las necesidades de los más pequeños por delante de todo lo demás, considerando el cuidado y crianza de los hijos como la actividad más importante para garantizar el futuro y el bienestar de todos. Y tiene que dejar de autojustificarse, buscando argumentos por aquí y por allá para intentar justificar la institucionalización de las criaturas 10 horas al día, cinco días a la semana desde el primer día de vida.


Y por otra parte los padres tenemos que dejar de paralizarnos cuando nos llega un bebé a nuestras vidas. Dejar de considerarlo un muñeco de cristal que mejor está en su cunita, a salvo, donde no se rompa, y empezar a reconocer en él la cría de mamífero que reclama cuerpo materno las 24 horas del día.

Este cachorro humano que necesita formar parte desde el principio de la comunidad a la que pertenece, sin que le aíslen en una habitación pintada con florecitas rosas o angelitos azules, que necesita mirar el rostro de los adultos inmersos en sus actividades diarias, y no el móvil de jirafitas girando eternamente encima de su naricilla.

En definitiva, el cachorro humano que reivindica su lugar en su comunidad desde el primer día de su vida extrauterina, reclamando que sus necesidades sean cubiertas, como merece y tiene derecho, para desarrollarse íntegramente en todo su potencial.

Por supuesto que es posible y, sobre todo, vale la pena el esfuerzo.

Deepak Chopra: Las Siete Leyes Espirituales para Padres

LOS NIÑOS Y EL ESPÍRITU: LA ENSEÑANZA DE LA INOCENCIA


"Las Siete Leyes Espirituales habrán de expresarse en un lenguaje diferente, menos abstracto, para exponérselas a un niño. Afortunadamente, estas leyes se pueden expresar de tal modo que hasta un niño pequeño puede llevarlas consigo en su mente y en su corazón:

Primera Ley: TODO ES POSIBLE.

Segunda Ley: SI QUIERES RECIBIR ALGO, ENTRÉGALO.

Tercera Ley: CADA VEZ QUE TOMAS UNA DECISIÓN, CAMBIAS EL FUTURO.

Cuarta Ley: NO DIGAS QUE NO; DÉJATE FLUIR.

Quinta Ley: SIEMPRE QUE QUIERES O DESEAS ALGO, SIEMBRAS UNA SEMILLA.

Sexta Ley: DISFRUTA DEL VIAJE.

Séptima Ley: ESTÁS AQUÍ POR UN MOTIVO.

El día que escribí estas breves frases no dediqué mucho tiempo a pensar en ellas, pero después me di cuenta de que si a mí me hubieran enseñado estas siete frases cuando era niño, mi vida habría sido profundamente diferente. Yo habría sabido algo precioso y práctico al mismo tiempo, algo que no habría ido olvidando como las lecciones de la infancia, sino que habría ido madurando año tras año como entendimiento espiritual.

Un niño criado con preparación espiritual será capaz de responder a las preguntas más básicas sobre cómo funciona el universo; comprenderá la fuente de la creatividad tanto dentro como fuera de sí mismo; será capaz de practicar la abstinencia de juicios de valor, la aceptación y la verdad, que son las habilidades más valiosas que puede poseer una persona para el trato con las demás personas, y estará libre del miedo y de la angustia paralizadores sobre el sentido de la vida que es la carcoma que corroe en secreto el corazón de la mayoría de los adultos, aunque no sean capaces de reconocerlo.

El sustento más profundo que puedes dar a tu hijo es el sustento espiritual. No estoy hablando de obligar a tus hijos a aceptar unas reglas establecidas, del mismo modo que les enseñamos a ser "buenos" so pena de recibir un castigo. Cada una de las Siete Leyes Espirituales debe comunicarse no como una regla o un precepto rígido, sino como tu propia manera de ver la vida. Como padre enseñarás con mucha mayor eficacia en virtud de quién eres, que en virtud de lo que dices. Esto forma parte, por sí mismo, de la perspectiva espiritual.

(...)

CÓMO EMPEZAR

Desde el día en que nace tu hijo, tú eres un maestro de espíritu. Si creas un ambiente de confianza, de apertura, de ausencia de juicios de valor y de aceptación, estas cualidades serán absorbidas como cualidades del espíritu.

En un mundo perfecto, la paternidad se podría resumir en una sola frase: Enseña sólo amor, sé sólo amor. Pero en el mundo con el que todos tenemos que conformarnos, los niños se crían para tener que afrontar muchas conductas carentes de amor, sobre todo fuera de su hogar, pero también a veces dentro del hogar. En vez de preocuparte de si estás provisto del amor suficiente para poder ejercer de maestro espiritual, considera que la espiritualidad es una habilidad propia del arte de vivir, pues en efecto lo es. Yo creo que estas habilidades se deben ejercer tan pronto como sea posible por cualesquiera medios que el niño pueda comprender.

Recién Nacido: de 0 a 1 año
Palabras claves: AMOR, AFECTO, ATENCIÓN

Afortunadamente para nuestra generación, ya se descartado el concepto erróneo de que los niños deben recibir una disciplina y una formación desde la cuna. Un niño recién nacido es oro puro espiritual. Velar por su inocencia es un medio para encontrar el camino que nos conduce de nuevo hacia la nuestra. Así, pues, en un sentido muy importante, el padre es quien ha de sentarse a los pies del niño pequeño. Estableces unos vínculos espirituales con tu niño recién nacido tocándolo, teniéndolo en brazos, proporcionándole seguridad, jugando con él y prestándole atención. El organismo humano no puede florecer sin estas reacciones "primitivas" del entorno: falto de ellas, languidece y se marchita como una flor que no recibe luz del sol.

Niño pequeño, de 1 a 2 años
Palabras claves: LIBERTAD, ALIENTO, RESPETO

Esta es la etapa en que el niño comienza a adquirir su ego. Cuando digo "ego" me refiero al "yo" en su sentido más sencillo a la noción de que "yo soy". Es una época precaria, pues el niño está ensayando por primera vez la separación con respecto a su madre o a su padre. La seducción de la libertad y de la curiosidad lo atraen en un sentido, pero también existe el miedo y la inseguridad que tiran de él en otro sentido. No todas las experiencias que acompañan a la independencia son agradables. Depende de los padres, por tanto, transmitir una lección espiritual sin la cual ningún niño puede desarrollar una verdadera independencia personal: la de que el mundo es un lugar seguro.

Si sientes seguridad en tu edad adulta, se debe a que no fuiste acondicionado por el miedo en algún momento de tu infancia antes de cumplir los dos años; a que, en lugar de ello, te alentaron para que te expansionases sin límites, para que valorases la libertad a pesar de las heridas que puede hacerse un niño con cierta frecuencia cuando se da golpes con las cosas de este mundo. No es lo mismo caerse que fracasar; no es lo mismo hacerse daño que llegar a la conclusión de el mundo es peligroso. Hacerse daño no es más que un medio del que se sirve la Naturaleza para decir al niño dónde se encuentran los límites; el dolor existe para enseñar al niño pequeño dónde comienza y dónde termina el "yo", para ayudar a niño a evitar posibles peligros tales como el de quemarse o el de caerse por las escaleras.

Cuando los padres distorsionan este proceso natural de aprendizaje, la consecuencia es un sentimiento de dolor psicológico, ajeno a lo que pretendía la Naturaleza. El dolor psicológico establece unos límites que no podemos cruzar sin sentir una angustia profunda sobre el estado de nuestro propio ser. Si un niño asocia el dolor con la idea de que es malo, débil o incapaz de valerse por sí mismo, o con la idea de que está rodeado de amenazas constantes, no le quedará sitio para su desarrollo interior. Pues, cuando NO hay un sentimiento de seguridad, el espíritu resulta inalcanzable: la persona se dedica constantemente a intentar sentirse seguro en este mundo y nada más, pero esa seguridad no se puede conseguir sin superar lo que ha quedado grabado en la mente durante la primera infancia.

Prescolar, de 2 a 5 años
Palabras claves: MERECER, EXPLORAR, APROBAR

Esta etapa se dedica plenamente a construir el sentimiento de autoestima en el niño. La autoestima lo prepara para salir de la familia y encontrarse con el mundo, grande y ancho. Se identifica con las tareas y los desafíos. Hasta los dos o tres años de edad, el niño empieza a darse cuenta de que el "yo soy" puede identificarse con el "yo puedo". Cuando el ego de un niño de dos años se da cuenta de esto, ya no hay quien lo pare. Se cree que tiene en un puño a todo el mundo (y, desde luego, a todos los miembros de su familia). Su "yo" es como un generador eléctrico que se acaba de poner en marcha, y lo que hace que los niños de dos años sean terribles es que su ego recién nacido tiene subidas de energía de una manera incontrolable. El niño grita, chilla, corretea,esgrime la palabra todopoderosa ¡NO! e intenta, en general, gobernar la realidad con su simple voluntad: ¡esto es exactamente lo que debe suceder en esta etapa!

Espiritualmente, el valor de la etapa prescolar estriba en que el poder es espiritual: sólo la distorsión del poder genera problemas. Por lo tanto, en lugar de intentar reprimir el ansia de poder de tu hijo, lo que debes hacer es canalizarla hacia tareas y desafíos que le enseñen equilibrio. Si no se le aporta equilibrio, la sed de poder de un prescolar acabará en dolor, pues sus vivencias consisten en gran medida en una ilusión de poder.

Un niño de dos años que da voces sigue siendo una persona muy pequeña, vulnerable y poco formada. Por amor al niño, debemos permitirle que mantenga esa ilusión de poder, porque queremos que se desarrolle como una persona fuerte y capacitada que se sienta a la altura de cualquier desafio que se le presente. Este sentido de la autoestima no se desarrolla si el sentimiento de poder se anula o se reprime en esta etapa. "

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CHOPRA, DEEPAK: Las Siete Leyes Espirituales para Padres. Oriente a sus hijos hacia el éxito y la realización. Editorial EDAF, Madrid, 1998. Fragmentos tomados de las páginas 27-37.

La Magia Existe - del libro "Pintará los soles de su camino"

Llevo unos días dando vueltas al tema de los "Reyes Magos". Esta Navidad mi hija hará 3 años y toca ya plantearse como queremos enfocar este tema. Este texto me hace reflexionar desde otra perspectiva que no había tenido en cuenta. Todos somos magos...

"Recuerdo en mí el viejo sueño de convertirme en bruja y practicar magia blanca. Luego, más adulta, pasé a llamarlo Mujer Sabia. Algo en mí seguía sabiendo que la Magia existía y no era sólo cosa de imaginaciones infantiles.
Tras adentrarme en el universo de la astrología, las cartas del tarot a nivel evolutivo, las piedras... Me di cuenta de que la Verdadera Magia estaba en el día a día y que no necesitaba más que mi pensamiento, mi intención. Pero claro, como en todo aprendizaje, es necesario estudiar, comprender, asimilar y ponernos a hacer prácticas.
Todos somos ya magos, con posibilidades de convertirnos en Magos.
Un día, de repente, cuando mi hijo era aún un recién nacido, me asaltó la siguiente idea: ¿dejará mi hijo de creer en la Magia cuando descubra que los Reyes somos sus padres?
Cuando llega el día 7 de enero, muchos padres –con ojos sin brillo– olvidan que la Verdadera Magia sigue presente. Esos niños sí tienen posibilidades de alejarse de su potencial como Magos.
Pero los niños que conocen la Magia en su día a día, descubren que en realidad, tras el cuento o la historia de que vienen los Reyes Magos, existe sólo una Verdad hermosa.
Esa verdad hermosa la desconocen muchísimos padres...
Quizás tú mismo la hayas olvidado, entonces escucha:
Los Magos no son los padres...
Los Magos son ellos, los niños... ¡Son ellos los que han atraído a sus vidas esos regalos!
Los padres jugamos un solo día a hacer de Reyes Magos y nos perdemos lo mejor del cuento: podemos seguir jugando a ser Magos todos y cada uno de los días de su Vida y de las nuestras...
¿Quiénes eran los Reyes Magos? ¿Conocían entre otros principios la Ley de la Atracción? Ese poder es el mismo del que disponéis tú y tu hijo.
¿Qué es la Magia para ti? ¿Y para tu hijo?
La Vida está llena de símbolos y tu hijo aprenderá con tu ejemplo, o con tu confiada mirada, a jugar con ellos.
Todo son símbolos hacia uno mismo. ¿Qué me estoy diciendo yo mismo con ellos? ¿Qué me quiero decir?
Nada de tu mundo está fuera de tu responsabilidad. Todo lo que ocurre está íntimamente relacionado contigo. Eres tú mismo.
Las aparentes “casualidades” o sincronicidades te recuerdan que estás en el camino de la Magia, que tienes el poder para crear lo que quieras.
Tú eres el dios de tu mundo. Siente esa Certeza.
Si en tu realidad eso no es posible, tienes razón, no lo será.
Cuando en tu realidad eso es posible, tienes también razón y así Es.
Accedes a otro plano superior y a tu alcance está la Magia que construye realidad.
Para ello no necesitas ningún apoyo material. Ni varita, ni traje especial.
Pero mientras tu hijo y tú ensayáis, podéis permitiros jugar con los apoyos que queráis: los elementos, los colores, las visualizaciones...
No existe una única forma de hacer Magia.
Recuerda, la información está al alcance de todos. Igual que la Magia.
Mas solo oyes lo que estás preparado para oír.
La Magia se protege del candidato aún no preparado... O dicho de otro modo,
Tú mismo te alejas de la Magia cuando aún no es tu momento. Lo mismo puede ocurrir en los niños.
Pueden ser niños y ya tener una mente vieja: llena de condicionamientos, dudas, límites, desconfianza...
La confianza en el propio poder, su Certeza, es la fuerza del Mago.
Un niño puede necesitar primero empezar por reconstruir, recuperar, la confianza en él, en ti, en la Vida.
La magia le seguirá acompañando a pesar de no darse cuenta y un día hermoso logrará descubrir que ya es Mago."

“Queremos que los bebés coman más que los adultos, ¡y luego que están obesos!”

Entrevista de Nuria Casas a Carlos González en Heraldo.es

Tras leer sus tesis, da la impresión de que el bebé es como el cliente, que siempre tiene la razón.

En realidad, sí, según va creciendo se le quita un poco, pero el bebé solo pide cosas razonables. Un niño mayor a lo mejor llora porque quiere un bicicleta, pero un bebé solo llora para que le cojan en brazos. Quiere el cariño y el amor de sus padres.

Se pregunta si creemos que los reformatorios y las cárceles están poblados de personas a los que cogieron demasiado en brazos. Es una forma de verlo.

Cuando doy conferencias me gusta hacer una pequeña encuesta: ¿A cuántos de los padres y madres presentes les ha dicho alguna vez un profesional sanitario que no cojan a su hijo en brazos? ¿Y cuántas veces les han dicho que pongan tapones de seguridad a los enchufes para que el niño no meta los dedos? Parece que el mayor peligro que corre un bebé es que lo cojan en brazos. Insisten más en eso que en que le vacunen.

Respecto a la alimentación, defiende que no hay que obligarles a los niños a comer.

Jamás.

¿Por qué?

Porque es innecesario, contraproducente y peligroso. Innecesario porque todos los niños comen lo que necesitan. Contraproducente, porque la mayoría de los niños lo que hacen es enfadarse muchísimo y comer todavía menos. Y peligroso porque algunos pobrecicos son tan buenas personas que si ven que sus padres insisten, por no llevarles la contraria comen de más, y en este momento tenemos una epidemia de obesidad infantil en España. Y la obesidad infantil es debida a que los niños comen demasiado, no tiene otra explicación.

¿Queremos que coman como adultos?

Mucho más que adultos, porque la típica papilla infantil que se da a bebés de seis meses, de media pera, media naranja, media manzana y cuando viene la abuela una galleta María, eso se lo dan a niños de seis kilos. Es decir, yo tendría que comer doce veces esa cantidad. ¡A ver cómo me como yo seis peras, seis naranjas, seis manzanas y doce galletas María!

Sí defiende que se les acostumbre a comer de todo.

Que se les ofrezca la comida normal de la familia, que es el objetivo, que vaya aprendiendo a comer normal. Luego te encuentras a muchos padres que se quejan de que niños de dos y tres años solo comen triturado. Es que había que empezar mucho antes, si no se les pasa las ganas, los niños a los seis, los ocho y los nueve meses están deseando llevarse a la boca comida normal. A los bebés les encanta probar de todo, de hecho se comen hasta las llaves del coche.

Considera que dar el pecho es mano de santo, vale para todo.

Para casi todo. Los niños no siempre lloran por hambre, no siempre que piden el pecho es por hambre. El pecho va bien para cuando se despierta por la noche, está despierto y no sabe por qué.

¿Hay que dárselo a demanda y el tiempo que quiera?

El tiempo que madre e hijo quieran. Lo importante es que cada cual pueda decidir, porque en esto hay un poco de discriminación, porque hay madres que deciden dar el pecho y hay madres que deciden dar el biberón, cada una toma sus decisiones. Pero nunca he oído a una madre que intente dar el biberón y fracase, ni que el médico le dijera: “No hay que ser fanáticos, si rechaza el biberón dale el pecho que también se cría”.

Pero es más fácil compaginar el biberón que el pecho cuando la mujer trabaja.

Sí, pero es que llevamos una vida un poco arrastrada. Tradicionalmente siempre se ha dicho que trabajabas para dar de comer a tus hijos, y ahora resulta que dejas a tus hijos para irte a trabajar. Si lo importante en esta vida es cuidar a nuestros hijos, todo lo demás está supeditado a eso.

Ese recado también irá destinado a los padres.

Claro, a todo el mundo. Y así ha sido siempre, en la Edad Media un campesino no decía: trabajo para hacerme rico o trabajo para realizarme como persona, sino para darle de comer a los hijos. Ahora parece que trabajar es un bien en sí mismo y, si nos sobra tiempo, cuidamos al niño.

Dice que acostumbrar a los niños a un horario no tiene ninguna ventaja.

No, y además sería un serio problema, porque si lo acostumbras a desayunar a las siete, ¿qué pasa el domingo? Tú quieres que el domingo desayune a las 9.30. El otro día me contó una madre que en la guardería donde iba a llevar a su hijo un mes más tarde le dijo la directora: “Es muy importante que los niños tengan un horario fijo”. Y la madre respondió: “Sí, eso ya lo hago bien porque mi hijo siempre come a las dos”. “Ah, no, pues eso lo tienes que cambiar porque aquí se come a la una”.

Así que el horario es bueno para el que lo pone, no para el niño.

Claro. Si fuera tan importante el horario del niño, se acomodaría la guardería en lugar del pequeño.

Tampoco cree en la teoría de que si el bebé duerme mal es porque está mal criado.

No, salvo en el sentido que se considere malcriar. Pegar bofetones es criarlo mal. Abandonar a un niño, no hacerle caso, es malcriar. Un niño al que por la noche no hacen caso, no consuelan y no atienden pues es posible que duerma mal. Un bebé se despierta cada dos horas para comprobar si su mamá está. Si es así, se vuelve a dormir, y si no, llora hasta que mamá viene.

¿Está diciendo que el método Estivill, basado en dejar llorar al niño es un caso de maltrato?

No maltrato en el sentido de pegar o hacer daño, pero no está bien. No me gustaría que me tratasen así. Imagina que estás en el hospital con una pierna enyesada, llamas al timbre y la enfermera no viene. Se asoma a la puerta y te dice: es de noche, tienes que dormir de un tirón, adiós. Pues no dirías que en ese hospital te tratan bien.

Pero si el enfermo es un pesado que no para de tocar al timbre para llamar la atención… ¿o no hay bebés así?

Es que a los bebés sí les pasa algo. A un niño que está llorando lo coges en brazos, le dices unas cuantas cositas y se calma.

Caso práctico: mi hijo de cinco años viene a las cuatro de la madrugada a nuestra cama. ¿Qué hacemos?

Nada, salvo un hueco. Es lo más cómodo que se me ocurre.

A él también le parece lo más cómodo.

¿Qué otras soluciones hay? Irse a dormir con él requiere más esfuerzo. A los padres les han hecho muy difícil el sueño de los niños. Nuestros abuelos ni se lo planteaban, ha empezado a ser un problema cuando los padres han considerado que es obligatorio que duerman en otra habitación