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Embriología del pensamiento

Hoy mi pareja me pasó un postcast de un programa de radio de Miguel Blanco en el que entrevistaba a Joaquin Grau, entre muchas cosas interesantes, el hombre habló de la importancia del nacimiento, del stress que supone nacer, de cómo marcan esos momentos...y buscando más información he encontrado esta presentación que me ha parecido interesante compartir
¿Qué os parece?

DE QUÉ MANERA LA GLOBALIZACIÓN ESTÁ AFECTANDO EL PARTO Y EL NACIMIENTO

Probablemente la mayoría de vosotros sabéis que Estados Unidos ha sido el primer país en la historia que ha eliminado la profesión de comadrona. Siguiendo el liderazgo de Estados Unidos, Canadá fue el segundo país, haciendo de la mayor parte del continente de América del Norte un territorio ilegal para el ejercicio de la profesión de comadrona. Sólo la barrera lingüística y las profundas diferencias culturales entre Estados Unidos y México protegió a las «parteras» mejicanas de este fenómeno. La aniquilación de la matronería fue un experimento social de carácter masivo que, durante un largo período, causó para las mujeres la pérdida de una fuente de conocimiento sobre las capacidades de sus propios cuerpos. Generaciones sucesivas de mujeres norteamericanas no creían que podían dar a luz sin fórceps, analgésicos, hospitales, doctores y episiotomías. Por otra parte, ya nadie creía que la leche materna fuera buena, ya que muy pocos médicos sabían algo sobre la lactancia materna. Siguiendo los consejos de sus médicos, las mujeres muy obedientes, alimentaron a sus hijos con leche de vaca, creyendo que esta alimentación produciría niños más sanos que los niños alimentados con su propia leche. Todos estos cambios radicales sucedieron en el mismo período en que las mujeres norteamericanas obtenían por primera vez el derecho de voto. De hecho la matronería había sido ya destruida en EU y Canadá antes de que las feministas se dieran cuenta de cuán importante era una matronería fuerte y autónoma para proteger el conocimiento y la sabiduría de las mujeres en cuánto a su capacidad de parir y amamantar. Las feministas tenían en esa época muchas otras prioridades, por lo cual los temas ligados al nacimiento no emergieron durante un largo período. Durante la primera parte del siglo XX, fue difícil para las mujeres darse cuenta de que no eran los hospitales y los médicos los que hacían que un nacimiento fuera más seguro que 100 años antes. No tenían consciencia de que eran las mejores condiciones sanitarias, el agua potable, las mejores vías de comunicación y de accesibilidad, junto con la técnica de transfusión sanguínea las que contribuyeron a reducir constantemente las tasas de mortalidad materna entre 1936 y los años 1970 y no el hecho de que 99% de los nacimientos fueran hospitalarios. Cuando las mujeres comenzaron a entender esto, reaccionaron en contra de la deshumanización de los partos hospitalarios, quedándose en sus domicilios para dar a luz con amigas que escogían para oficiar de comadronas. Este fenómeno cogió por sorpresa al cuerpo médico. El movimiento de parto natural que comenzó en los años 60 demostró que las mujeres podían, mediante la organización y la acción directa resucitar una profesión que había sido despreciada y rechazada. Cuando mujeres norteamericanas -como fue mi caso-, descubrimos formas de aprender a ser comadronas, supimos que Europa y el resto del mundo no habían seguido el ejemplo de EU y que por el contrario, habían mantenido la profesión, y en el caso de los países más avanzados, habían formalizado la formación de comadronas. Quizás no puedan imaginar cuán excitante fue para nosotras, en EU, saber y darnos cuenta que la matronería había sobrevivido en todas partes. Comencé a entender que las comadronas en Europa no habían sobrevivido en todos los casos con su profesión intacta. Por «intacta» entiendo con el tipo de autonomía que nosotras por lo menos en nuestro pueblo, consideramos necesaria. Pero con una profesión legal y aparentemente floreciente en todos los países europeos, pensamos que los europeos estaban más adelantados que los americanos y que habían evitado la pérdida de los conocimientos acerca del parto que habían sufrido las mujeres en EU y Canadá. Esta pérdida del conocimiento que produjo un incremento tan importante de cesáreas y de partos instrumentados. Empecé a ser consciente de los efectos de la globalización en el nacimiento a través del mundo cuando leí acerca de cómo los grupos hospitalarios americanos compraban hospitales en cualquier país rico donde había hospitales para comprar. Este fenómeno me chocó y me preocupó, porque supone que estas empresas estaban lanzando sus tentáculos tan lejos como podían y -si la gente y los gobiernos se descuidaban-, las corporaciones americanas iban a influenciar la atención sanitaria en países que estaban actualmente brindando una mejor atención sanitaria que la que muchos ciudadanos americanos reciben. De la misma manera que la firma MacDonalds se expandió en el mundo como una enfermedad contagiosa, así el estilo «MacParto» de atención a la maternidad empezó a remplazar mejores y más saludables sistemas locales de atención materno-infantil. La característica clave del modelo «Macparto» es la utilización frecuente de drogas farmacéuticas y de tecnología médica que genera ingresos a ciertas empresas. Digámoslo claramente: un alto porcentaje de partos sanos, naturales en cualquier país es una mala noticia para estas empresas. Sin embargo, esto es bueno para la salud pública, y esto es lo que debemos subrayar a la población, a los ministros de salud y a los gobiernos de nuestros propios países. Las empresas no colocan a la salud pública entre sus prioridades. Nosotros lo sabemos cuando vemos el crecimiento incontrolado y la extensión de la biotecnología, de los alimentos y los medicamentos genéticamente modificados, la energía nuclear, los tratamientos hormonales substitutivos, la medicina de la fertilidad, la cirugía estética, impresionantes campañas de marketing para vender todo lo citado a gente que realmente no necesita de estos productos y servicios. Los beneficios son el único motor de estas empresas y debemos ser conscientes de ello. El sueño de las empresas en cada país del mundo sería que las mujeres planifiquen la fertilidad desde su más temprana edad tomando pastillas anticonceptivas hasta que estén listas para tener una familia, que programen sus partos por cesárea precoz, que aquellas que quieran parir por vía vaginal deban justificar su opción, que la depresión postparto que resulte sea tratada con drogas, que todos los bebés sean alimentados con alimentos especiales, que las mujeres tomen hormonas durante la menopausia y continúen tomando por el resto de sus días. Por todo ello, vale la pena estudiar lo que ocurrió en EU a principios del siglo XX, en un tiempo en el que las mujeres aprendieron a temer sus propios cuerpos. Cuando las mujeres respetan sus propios cuerpos y entienden como acceder a su química interna para facilitar el parto y la lactancia, las estrategias de marketing no funcionan. Es fácil difundir miedo a través de los medios de comunicación. Hollywood lo ha demostrado. Cuando analizamos el crecimiento de las tasas de cesáreas en la mayoría de los países europeos en las últimas dos décadas, debemos reconocer que las películas americanas y los programas de televisión tienen una gran responsabilidad en la difusión y el marketing de la tecnología en torno al parto y al nacimiento. Debemos ser muy creativos e inteligentes cuando ideamos estrategias para convencer a las mujeres de que sus cuerpos no son máquinas deficientes y que la manera más cara no es siempre la mejor manera. De lo contrario, el mundo de pesadilla que creamos nos destruirá a todos. Yo sugiero que hagamos el mundo para las generaciones futuras protegiendo el principio básico de las comadronas que creen que el cuerpo de las mujeres ha sido maravillosamente creado para realizar el acto de dar a luz y que enseñemos a las mujeres (y al público en general) cómo el parto institucional tiende a socavar la confianza de las mujeres en sus propias capacidades. Esta será una gran tarea, pero yo creo que es realizable.

Ina May Gaskin

Extraído de la web Casa de Naixements

El mismo miedo, Laura Gutman

Es muy extraño que actualmente sólo podamos imaginar los partos como si fueran “situaciones riesgosas”. Es por eso que recurrimos a “especialistas” en tecnología, poco entrenados para sostener un encuentro humano y sin conocimientos para hacer preguntas adecuadas e íntimas. El motor de las decisiones suele ser el miedo. En consecuencia cada parturienta queda al servicio de las rutinas hospitalarias, en lugar de que el personal asistente esté al servicio de la parturienta. Un verdadero despropósito.
Que los partos se produzcan en las clínicas y hospitales trae consigo una contradicción insoslayable: para tratar todas las enfermedades y accidentes se requiere que los médicos y paramédicos “hagamos algo, y rápido”. En cambio, para asistir a una parturienta, lo ideal sería “no hacer casi nada y esperar”. Por lo tanto, la lógica de parir y nacer en instituciones médicas es difícil de explicar.
Consideremos que hemos dejado de respetar el tiempo. El parto es una demostración más de que las mujeres necesitamos comprender la dinámica del tiempo, sin confrontarlo ni manipularlo, porque lo único que logramos es quedar “fuera de nuestro tiempo” interno. Sólo cuando comprendamos que el parto sucederá cuando tenga que suceder, las intervenciones innecesarias caerán en desuso.
Tomemos en cuenta que si la escena del nacimiento es hostil, si somos mal tratadas, si parimos enchufadas a cables y atragantadas de medicamentos, si nos desconectamos al punto de despersonalizarnos para no sufrir; recibiremos a nuestros hijos en pésimas condiciones físicas y emocionales. Las primeras experiencias de esos niños serán desgarradoras y el futuro, incierto. En cambio si pretendemos convertirnos en una sociedad más madura, más rica, más culta y más pacífica, comencemos por el inicio: hagamos la revolución en las salas de parto. Trasformemos cada nacimiento en una semilla de amor. Informémonos. Hablemos entre nosotras. Contemos la verdad. Pidamos ayuda. Organicémonos. Acerquémonos parturientas y profesionales para saber que compartimos el mismo miedo y la misma ignorancia. No nos hagamos las distraídas porque el cambio depende de cada una de nosotras, las mujeres.

Laura Gutman

EL ROL DE LA DOULA EN EL PARTO

Por Verónica Valdés, Médico Universidad Católica de Chile y Doula voluntaria del programa “Hearts & Hands”, Universidad de California, San Diego.

Cuando los partos ocurrían en la comunidad, y no en hospitales, las mujeres eran constantemente acompañadas por otras mujeres durante el trabajo de parto, parto y postparto.
Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que le ofrece apoyo emocional continuo.

Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional de otra mujer durante el parto (Klaus MH, Kennell JH, Klaus, PH, 2002).

La palabra Doula es en griego una mujer que sirve a otra, pero hoy se utiliza para referirse a una mujer experimentada en parto, que acompaña a la futura madre durante el trabajo de parto y parto, ofreciéndole información, y apoyo continuo, en aspecto físico y emocional, sin la responsabilidad del quehacer clínico. Ella observa, evalúa el estado emocional y responde a éste con palabras delicadas, elogia, destaca progresos, sugiere cambios de posición o movimientos, masajea las partes tensas, ofrece sugerencias a la pareja o familiar, ofreciendo un ambiente de intimidad, seguridad y tranquilidad.

El valor de la doula reside en que puede cambiar la percepción de lo que se vive. Se preocupa de que la mujer tenga un buen recuerdo de su parto.

Desde hace más de 25 años, Klaus y cols. (Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH, 2002) han observado e investigado qué ocurre con la presencia de una mujer que ofrezca "apoyo emocional continuo" durante el trabajo de parto y parto. Hasta la fecha se han observado más de 6000 mujeres en 17 estudios randomizados controlados (ERC) que muestran reducción de la duración del trabajo de parto, de la necesidad de anestesia o analgesia, de la incidencia de cesáreas, de la necesidad de aceleración con ocitocina y una mayor incidencia de partos naturales.

La doula ofrece apoyo incondicional, felicitando a la mujer por sus logros, uno a uno, sin juzgar. Se atreve a tocar, sostener, caminar, masajear, según lo que sea cómodo y aceptable a la madre y usa las palabras en forma positiva, con mucha delicadeza y cuidado.
El rol de la doula es solo ofrecer apoyo emocional, estar presente en todas las necesidades de esa mujer para permitirle ser la protagonista en ese momento crucial de su vida de manera que esta sea una experiencia positiva (Valdés V & Morlans X, 2005)

Si bien la literatura muestra toda una gama en la variedad de Doulas, la capacitación de estas se centra en la aceptación incondicional de la mujer, el cuidado con el lenguaje, siempre usando palabras positivas, pudiendo usar técnicas de relajación.

La doula también aprende técnicas para el manejo del dolor como masajes, presopuntura, movimientos que ayudan a la movilización del feto por el canal del parto y manejo del ambiente (nivel de luz, aromas, música). En situaciones con presencia de muchos familiares, es la Doula quien privadamente consulta a la madre si necesita regular las visitas, la que muestra al padre u otros acompañantes cómo ayudar y respetar a la madre (Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH.2002). La Doula se compromete a permanecer con la madre hasta finalizado el parto, independiente del tiempo que dure. Esta certeza le ofrece a la mujer la confianza para vivir el proceso del parto más relajadamente, para poder entrar en un estado de trance hipnótico a través del ritmo y el ritual, situación que favorece la acción de las hormonas del parto.

El rol de la Doula es el de confiar en la naturaleza de la mujer y del parto. Su papel es solo estar ahí, acompañar a la mujer en lo que ocurra, confiando en el equipo de salud, no tomando decisiones, sino solo siendo testigo del evento del parto.

El desastre de parir

Buenisimo el articulo de Rosa Montero, y al igual que muchas amigas yo tambien reconozco sus palabras, y recuerdo al gran Michel Odent y su charla.

LA TERAPIA CRANEO-SACRAL Y SU APLICACION EN EL PARTO

La Terapia Sacro-Craneal es un tratamiento muy preciso y suave. Trabaja sobre lo que llamamos Sistema Cráneo-sacral que está compuesto de unas membranas que envuelven el cerebro y la medula espinal, dentro de las cuales está el líquido cefalorraquídeo, cuya circulación provoca unas pulsaciones rítmicas, de unos 8 ciclos por segundo, que pueden ser detectadas por una mano entrenada.

A partir de 1970, el Dr. John Upledger desarrolló las técnicas pera evaluar y tratar estas membranas y todo el sistema del tubo dural, poniendo en marcha al “medico interno”, es decir, a los mecanismos naturales de autocuración a fin de que el propio organismo pueda corregir las disfunciones que puedan presentarse.

Como directora del centro de terapias manuales KORÉ empecé hace algunos años a sentir interés por esta terapia. Tras realizar varios cursos de formación con el Dr. Upledger, decidimos aplicar esta técnica a nuestros pacientes. Pronto nos dimos cuenta que con la Terapia Cráneo-sacral, que inicialmente utilizamos como complementaria, conseguíamos muy buenos resultados y ahora es uno de nuestros tratamientos básicos.

Uno de los objetivos específicos de esta terapia y donde hemos obtenido unos resultados más tangibles es en su aplicación durante toda la fase perinatal (antes, durante y después del parto). Lo que sigue está basado en experiencias y observaciones propias, obtenidas en el transcurso de los tratamientos realizados en nuestro centro.

ANTES DEL PARTO En su aplicación anterior al nacimiento se persigue, en primer lugar, equilibrar el organismo materno y prepararlo para soportar el embarazo y afrontar el parto en las mejores condiciones posibles. En segundo lugar se procura armonizar la relación madre-hijo, de modo que ambos aprendan a sentirse y a dialogar. Días antes del acontecimiento, la terapia puede ayudar al bebé a adoptar espontáneamente una posición correcta sin moverlo físicamente desde el exterior.

DURANTE EL PARTO El terapeuta puede intervenir en el mismo momento del parto, ajustando “in situ” las interacciones de los participantes. Esta intervención tendrá lugar durante un parto de tipo natural, con la madre en una posición natural que evite tener que tirar de la cabeza del niño y facilite sus movimientos espontáneos. El niño atraviesa, durante esta fase, instantes que pueden ser muy duros para él y que le provocan un estrés considerable ya que todo su organismo es expuesto a una prueba límite. Por eso, abreviar y facilitar este paso, ahorra traumas físicos o síquicos posteriores.
Quizá no esté de más aclarar que el parto natural no significa prescindir del personal sanitario cualificado ni de las prestaciones médicas para el caso de surgir complicaciones inesperadas. De hecho muchas matronas conocen y practican esta técnica.

DESPUÉS DEL PARTO Acostumbra a practicarse una sesión alrededor de una semana después. El niño suele revivir el momento del parto pero lo hace sin los traumas que ocurrieron durante el mismo. Revive una entrada a la vida perfecta y limpia.
Durante este proceso se requiere la presencia e implicación de los padres y, en ocasiones, de los familiares más cercanos, pues el niño reclamará su contacto, que le proporciona seguridad y confianza.
En este momento se corrigen las posibles lesiones que puedan haber originado cualquier tirón muscular o cualquier otro esfuerzo excesivo que se hubiera producido especialmente a nivel del Sistema Nervioso. Los nervios Vago y Glosofaríngeo suelen ser los más afectados, provocando en el recién nacido disfunciones digestivas y excretoras, dificultades para succionar, cefaleas etc.

Algunos tratamientos hospitalarios que en su momento pueden ser necesarios, tienden a provocar posteriormente traumas emocionales.
La cesárea hace que la madre y el bebé pierdan el contacto en un momento muy importante. Éste tiene la sensación de haber aparecido “de repente” y ello puede conllevar problemas muy diversos, desde asma hasta hiperactividad.

El tratamiento con incubadora, al separar al niño de la madre, genera en éste sentimientos de inseguridad y miedo a quedarse solo.
El hecho de programar el parto, es decir, adelantarlo o retrasarlo a conveniencia de la agenda de los padres o del hospital, hace que el nacimiento no se efectúe “en su momento” y le da al niño sensación de peligro y hace que nazca angustiado y estresado.
Todos los problemas producidos durante el parto suelen provocar diferentes perturbaciones físicas o ser causa de determinadas “manías” o fobias (miedo a la oscuridad, al agua, etc.) que perduran a lo largo de la vida sin que se sospeche su origen, afectándola en mayor o menor medida.

Según nuestra experiencia, cuanto más tiempo transcurre entre el momento del trauma y la aplicación de la terapia, mayor número de sesiones son necesarias porque la sensación queda “enquistada” cada día más profundamente en la memoria. Por eso los tratamientos en adultos, aunque igual de eficaces, son más largos que los de los bebés, que pueden funcionar en 2-4 sesiones.

http://www.kore.es/documentos.html

El matron de mi vida

Nunca se ne ocurrio pensar que me atenderia un hombre, y menos aun que en un hospital de la SS podria tener un parto natural, y la verdad tuve el mejor parto que podria soñar!!!Fue duro, pero maravilloso!!!!!
Este hombre me ayudo a traer a mi pequeña al mundo y se lo agradecere toda la vida!!!

Este es un homenaje a los hombres y mujeres que hacen su trabajo con amor y dedicacion!

Gracias a la vida...que me ha dado tanto!

Parto Natural







No se en cuantos capítulos tendré que contar la historia del nacimiento de la peque porque con la lactancia a demanda, ya se sabe...cuando pide he de acudir!!!Ahora mi niña esta con su papi, que esta hecho todo un padrazo, y la hace volar por la habitación y baila el vals de Jessy con ella y la hace reír...es un amor de papa!!!







El domingo 30 de Diciembre yo me sentía extraña, tenia contracciones muy distantes, pero continuas, duraron todo el día. Como no me encontraba mal fuimos a un centro comercial, quedamos con mis tías y primas y pensamos en pasar una tarde de mujeres y cotilleos. Casi no merendé (extraño en mi) y no estuve tan animada como suelo... la verdad es que estuve bastante pendiente de mi y mi cuerpo y no lograba meterme del todo en la conversación.

Llegamos a casa a eso de las 10 de la noche, cene el super pollo de mi mama (que la sale buenisimo) y le comenté que como no me encontraba muy allá iba a preparar la bolsa del hospital "por si acaso".

Me fui a la cama pero no conseguí dormir mas que 5 o 10 minutos, lo que tardaba en venir una nueva contracción.

Llame a Alvaro y después de controlar con el reloj y hablar con mi madre decidimos que viniera para casa ya, porque estaba en el trabajo. Llego a las 3 mas o menos, me ayudo a prepararme, ducharme,depilarme... y a eso de las 5 salimos de casa, mi madre, alvaro, yo y la pequeña que estaba en camino. Antes de las 6 llegamos a Laredo, las contracciones cada vez eran mas seguidas, ya eran cada 4 minutos y muy regulares.

Al llegar al hospital me hicieron pasar a una sala para ver mi dilatación, no dejaban entrar a nadie y mi madre y alvaro se quejaron, argumentando que habíamos presentado un plan de parto en el que especificamos que estaria acompañada en todo momento. La matrona de guardia no se mostró muy amable en un principio, pero al final fui muy agradable y cumplio con nuestros requerimientos sin mas problemas. Me miro, estaba de 4 cm, me puso suero, pero al ver que yo no quería me lo quito y me dejo tan solo la vía, por si había complicaciones. Me saco sangre para analizar y me paso a la sala de dilatación, donde estaría acompañada por mi pareja o mi madre en todo momento.

Llego el cambio de turno, y con el llego Jesus, el matron que me acompañaría durante toda la experiencia del nacimiento y son el cual nada de toda esta maravillosa experiencia habría sido posible.

Seguiré mas tarde, ahora me toca hacer de mama y dar teta!!!! Dejo una foto del papi y la niña mas maravillosos del mundo!!!