Martes mudo

De Martes mudo en Martes mudo...y tiro porque me toca! Es lo que tienen las vacaciones!! Pero ya estamos de vuelta!! Hoy disfrutamos de un lindisimo dia de playa!! El primero para nuestra niña!

Diario de una mujer sencilla



Alla voy con el diario de esta semana...


Para Hoy Viernes 3 de abril de 2009
Afuera de mi ventanana...las nubes y las gaviotas en tierra...traeran lluvia?

Estoy pensando...en la ropa que llevare a la boda mañana, ufff

De los lugares donde aprendemos...el parque donde llevo a mi niña, lo bueno y lo malo...todo sirve para aprener

Me siento agradecida por...la vida
Desde la cocina...la nevera casi vacia

Que traigo puesto...ropa comoda, y gris...acorde con el dia?

Estoy leyendo...Laura Gutman, Rosa Jove y Eckhart Tolle...ah, y la Instruccion
Lo que espero...encontrar una camisa que pegue con mi falda
Estoy creando...un mural con fotos de mi niña
Estoy escuchando...la tele de fondo (tengo que apagarla)
Por toda la casa...maullidos de mi gata en celo
Una de mis cosas favoritas...jugar con mi hija
Algunos planes para el fin de la semana...visitar Cabarceno si no llueve...y la boda de Maria

Aquí está una foto que pensé compartirles:


Maravillosa naturaleza...gracias por estos momentos!!

¿Qué es la crianza con apego o crianza respetuosa?

También conocida como crianza respetuosa. El término es la adaptación al español del término inglés “attachment parenting” el cual fue acuñado por el pediatra William Sears en el libro que lleva el mismo nombre.

El pilar fundamental de la crianza respetuosa es la empatía por los niños, la verdadera empatía por sus necesidades y también el conocimiento de lo que realmente necesitan los bebés humanos para su desarrollo emocional.

Muchos de los conceptos que promueve la crianza con apego pueden parecer raras, obsoletas o exóticas, por eso voy a tratar de hilar menudito para que se comprenda bien algo fundamental: lo verdaderamente importante es el bienestar de tu hijo, hay situaciones que la crianza con apego considera básicas pero como ya sabemos, cada familia es un mundo y cada bebé una personita individual con sus gustos, apegos, emociones, etc.

La crianza con apego tiene algunos elementos que han sido estudiados por etnopediatras, pediatras, psiquiatras antropólogos y otros profesionales y tomados como acertados en la crianza de los niños y hasta necesarios. Ésta es sólo una lista, pero cada uno de ellos está bien explicado en los diferentes artículos de la página:


Dormir con los hijos

El contacto físico permanente con los bebés

La lactancia materna a demanda

Atender diligentemente los llamados del bebé o niño

La no violencia con los niños, verbal y física


La crianza respetuosa no es el cumplimiento a rajatabla de estos conceptos, bueno, el último si debería cumplirse siempre a rajatabla, el punto es que cada familia adapta a su hogar todo aquello que simplifique y armonice su estilo de vida, dándole siempre prioridad al bienestar del bebé y al instinto materno y paterno. El pensamiento principal detrás de estos tópicos es siempre el respeto y el amor al niño en cada una de sus etapas ; por eso hablamos de empatía: ponernos en lugar de esa pequeña personita y proporcionarle un crecimiento armonioso.

Pero para dar ese paso es necesario que nos despojemos un poco y paulatinamente de todas las imposiciones culturales con las cuales convivimos a diario en occidente.

Es muy posible que te suene familiar alguna de las siguientes frases:

¿Tan grande y todavía toma pecho?
Ya va siendo hora de que lo destetes
¿Y cuándo lo vas a sacar de tu pieza?
Si no lo ponen a dormir en su habitación se malacostumbra y después no lo sacan con nada
No lo cargues que se acostumbra a estar en brazos
A este le encanta es estar cargado
Es mejor una palmadita a tiempo
¡Los niños son muy manipuladores!
Hay que enseñarles a ser independientes
¿Todavía no va al jardín? Les hace mucho bien, ¿eh?
Al principio se quedan llorando pero es normal
¿No está muy grande para ir cargado?
¿Y cuándo le vas a quitar los pañales?

Estas frases y otras similares nos son dichas a diario a los padres que cometemos tamaños errores con nuestros hijos y dejamos que duerman en nuestra habitación, los cargamos mucho, jamás les pegamos, les permitimos seguir al pecho cuando están “mayorcitos” -a propósito, ¿qué mente iluminada ;) dijo alguna vez cuándo son “demasiado mayorcitos” para tomar pecho?- y acudimos inmediatamente cada vez que nos reclaman. Pues bien, a donde quiero llegar es aquí: todos esas creencias son elaboraciones culturales que van surgiendo con el tiempo casi sin que lo advirtamos ¡y nos invaden! Están por todas partes y lo común es que jamás nos tomamos el tiempo de sentarnos a pensar un poco si tienen algún sentido, si son ciertas, si contradicen nuestro instinto y lo más importante si coinciden con la naturaleza del bebé-niño humano.

Meredith Small en su libro Nuestros hijos y nosotros, nos cuenta cómo la etnopediatría ha demostrado que efectivamente estamos occidentalizando, mejor dicho ya occidentalizamos nuestros cánones de crianza. El noventa por ciento de los bebés de todo el mundo duermen con sus papis por ejemplo ¡y crecen tan saludables e independientes!. Bueno, en realidad no podemos afirmar que ese 90 por ciento crece de esta u otra manera, pero de acuerdo con lo que he aprendido con mi propio hijo, ni el colecho, ni la lactancia prolongada, ni llevar al bebé cargado, tienen consecuencias negativas de ningún tipo en el desarrollo de nuestros hijos, por el contrario les ayuda a sentar unas bases sólidas de autoestima y esa dependencia de los primeros años hacia nosotros los ayuda a avanzar con seguridad hacia una autonomía saludable y completa.

Eliana Escobar Luján, de Criar y Amar

Feliz Cumpleaños Nana!!


Hoy es el cumple de nuestra Nana!! Estas lejos pero cerca en nuestros corazones!! Te queremos!


La iluminación, ¿qué es eso?, Eckhart Tolle


Un mendigo había estado sentado más de treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. "Una monedita", murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol. "No tengo nada que darle", dijo el desconocido. Después preguntó: "¿Qué es eso en lo que está sentado?" "Nada", contestó el mendigo. "Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?", preguntó el desconocido. "No" dijo el mendigo. "¿Para qué? No hay nada dentro". "Échele una ojeada", insistió el desconocido. El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.
Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire dentro. No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de usted mismo.
"¡Pero yo no soy un mendigo! ", le oigo decir.
Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan den­tro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.
La palabra iluminación evoca la idea de un logro sobrehumano y el ego quiere conservar las cosas así, pero es simplemente el estado natural de sentir la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, es esencialmente usted y sin embargo es mucho más grande que usted. Es encontrar su verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión da lugar a la ilusión de la separación, de usted mismo y del mundo que lo rodea. Entonces usted se percibe a sí mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento ais­lado. Surge el miedo y el conflicto interior y exterior se vuelve la norma.
Me encanta la sencilla definición de la iluminación dada por Buda como "el fin del sufrimiento". No hay nada sobrehumano en esto, ¿cierto? Por supuesto, como toda definición, es incompleta. Sólo dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. ¿Pero qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda no habla sobre esto y su silencio implica que usted tiene que averiguarlo por sí mismo. Usa una definición negativa para que la mente no la convierta en algo que se deba creer o en un logro sobrehumano, una meta que es imposible de alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas aún cree que la iluminación es para el Buda, no para ellos, al menos no en esta vida.


Extraido del libro "El Poder del Ahora", de Eckhart Tolle

La hora del planeta



Hoy es el gran dia!! Click en la imagen para mas informacion, y no lo olvideis, esteis donde esteis, apagad todo a las 20:30

Diario de una mujer sencilla



Para Hoy Viernes 27 de Marzo de 2009


Afuera de mi ventanana...las sillas de mi terraza, bien colocaditas, esperando que salgamos a disfrutarlas


Estoy pensando...en los dias en que pueda disfrutar desayunando con mi madre


De los lugares donde aprendemos...internet puede llegar a ser una herramienta maravillosa para ampliar nuestros horizontes


Me siento agradecida por...la hija tan maravillosa que tengo


Desde la cocina...un monton de platos por fregar


Que traigo puesto...aun el pijama


Estoy leyendo...Laura Gutman y Eckhart Tolle


Lo que espero...a que mi amiga venga a comer, a que mi chico se levante, a que llegue mi hermano...hoy es dia de esperas!


Estoy creando...un fichero de apuntes para mis proximos examenes


Estoy escuchando...la tele de fondo (tengo que apagarla)


Por toda la casa...olor a verduritas frescas


Una de mis cosas favoritas...los besos mi niña por la mañana


Algunos planes para el fin de la semana...si hace bueno...otro pic-nic!


Aquí está una foto que pensé compartirles:


Mi pequeña es una adicta a los toboganes!!

El mismo miedo, Laura Gutman

Es muy extraño que actualmente sólo podamos imaginar los partos como si fueran “situaciones riesgosas”. Es por eso que recurrimos a “especialistas” en tecnología, poco entrenados para sostener un encuentro humano y sin conocimientos para hacer preguntas adecuadas e íntimas. El motor de las decisiones suele ser el miedo. En consecuencia cada parturienta queda al servicio de las rutinas hospitalarias, en lugar de que el personal asistente esté al servicio de la parturienta. Un verdadero despropósito.
Que los partos se produzcan en las clínicas y hospitales trae consigo una contradicción insoslayable: para tratar todas las enfermedades y accidentes se requiere que los médicos y paramédicos “hagamos algo, y rápido”. En cambio, para asistir a una parturienta, lo ideal sería “no hacer casi nada y esperar”. Por lo tanto, la lógica de parir y nacer en instituciones médicas es difícil de explicar.
Consideremos que hemos dejado de respetar el tiempo. El parto es una demostración más de que las mujeres necesitamos comprender la dinámica del tiempo, sin confrontarlo ni manipularlo, porque lo único que logramos es quedar “fuera de nuestro tiempo” interno. Sólo cuando comprendamos que el parto sucederá cuando tenga que suceder, las intervenciones innecesarias caerán en desuso.
Tomemos en cuenta que si la escena del nacimiento es hostil, si somos mal tratadas, si parimos enchufadas a cables y atragantadas de medicamentos, si nos desconectamos al punto de despersonalizarnos para no sufrir; recibiremos a nuestros hijos en pésimas condiciones físicas y emocionales. Las primeras experiencias de esos niños serán desgarradoras y el futuro, incierto. En cambio si pretendemos convertirnos en una sociedad más madura, más rica, más culta y más pacífica, comencemos por el inicio: hagamos la revolución en las salas de parto. Trasformemos cada nacimiento en una semilla de amor. Informémonos. Hablemos entre nosotras. Contemos la verdad. Pidamos ayuda. Organicémonos. Acerquémonos parturientas y profesionales para saber que compartimos el mismo miedo y la misma ignorancia. No nos hagamos las distraídas porque el cambio depende de cada una de nosotras, las mujeres.

Laura Gutman

Gran Secreto Metafisico de la Felicidad

Hoy os comparto un manifiesto que nos hara muy felices si lo ponemos en practica, extraido del blog Reiki de Luz

Pareceria que esta receta fuera dificil de`poner en práctica pero no es asi.Basta con ensayarla una sola vez para que no se vuelva a olvidar.
Tan solo antes de comenzar haremos el siguiente Decreto:
CON UNA SOLA VEZ QUE YO ENSAYE,LO QUE AQUÍ DIGONO SE ME VOLVERÁ A OLVIDAR JAMÁS.

YO no hablo ni permito que se me hable nada contrario a la Perfecta Salud,la Felicidad y la Prosperidad..
YO le hago sentir a todo Ser viviente que lo considero valioso..
YO le busco el lado bueno a todo lo que me ocurre y a todo lo que veo ocurrir a otros..
YO pienso en todo lo mejor.Espero todo lo mejor.Trabajo unicamente por lo mejor..
yO siento igual entusiasmo por lo bueno que le ocurre a otro que por lo que me ocurre a mi..
YO olvido mis errores del pasado y sigo adelante a mayores triunfos..
YO llevo una expresión agradable en todo momento y sonrio a todo ser que contacto..
YO no tengo tiempo para criticar a los demás ya que paso tanto tiempo mejorándome..
YO me hago tan fuerte que nada puede perturbar la paz de mi mente..
YO Soy demasiado grande para preocuparme.
Demasiado noble para enfurecerme.
Demasiado fuerte para temer.
Demasiado feliz para permitir la presencia de algo negativo.
( Metafísica 4 en 1 de Conny Mendez)

DIARIO DE UNA MUJER SENCILLA

Tomando esta idea del blog Creciendo Unidos me sumo a esta iniciativa, con la intencion de compartir un poco de nuestras vidas...dar un cariz mas intimo y personal a la red de las redes...y conocernos!!
La idea original es de http://thesimplewomansdaybook.blogspot.com/
Es para hacer cada viernes...en un principio...yo comienzo un sabado...pero en el fondo, que mas da??

Para Hoy sabado 21 de marzo de 2009
Afuera de mi ventanana...un cielo azul...solecito, gaviotas y brisa marina
Estoy pensando...en donde podriamos hacer un pic-nic para comer
De los lugares donde aprendemos... yo aprendo observando a mi hija descubriendo el mundo...hoy jugando con las pinzas de la ropa
Me siento agradecida por... tantas cosas...hoy...por el solecito
Desde la cocina... hamburguesas vegetales para el pic-nic
Que traigo puesto... ropita fresca y comoda para que el sol roce mi piel
Estoy leyendo... laura gutman
Lo que espero... al papi de mi niña, para el poic-nic
Estoy creando... una idea para vivir mas conscientemente
Estoy escuchando... coplas
Por toda la casa... corretea mi niña persiguiendo al gato
Una de mis cosas favoritas... el sol temprano en mi ventana
Algunos planes para el fin de la semana... pic-nic al sol y disfrutar juntos
Aquí está una foto que pensé compartirles:




Mi niña disfruta muchisimo del tobogan...es su juego favorito...y eso de que su mama no la suba y se ponga a sacar fotos...como que no!!!

Maternidad y trabajo por Laura Gutman

Extraido del blog alternativo

"Uno de las grandes asignaturas pendientes de las mujeres contemporáneas, y por tanto de toda la sociedad, es la conciliación laboral-familiar.

Existen países europeos donde las madres pueden decidir si se dedican por un tiempo (o más) exclusivamente a la crianza de sus hijos porque cuentan con largas bajas remuneradas de maternidad (44 semanas en Finlandia, 50 en Dinamarca, 52 en Noruega y 64 en Suecia), ayudas reales como el sueldo sustitutivo alemán, flexibilidad horaria, altas tasas de teletrabajo, …

En cambio en España, cuando se acaba la insuficiente baja de 16 semanas las madres que desean criar a tiempo completo o parcial a sus bebés deben renunciar a sueldo, a prestigio social y a un dominó de pérdidas externas.

La verdadera revolución la veremos cuando los países prioricen el bienestar de los bebés, la lactancia y el apego sean prioridad de salud pública y las madres puedan decidir en igualdad de condiciones donde centran su energía porque ambas opciones sean visibles, viables y valoradas.

En cualquier caso, lo importante es la fusión emocional con los hijos y Laura Gutman lo expresa muy bien en este breve texto" (Can-Men):

MATERNAR Y TRABAJAR

Solemos creer que maternidad y trabajo son incompatibles. Sin embargo no importa si trabajamos o no. Importa saber si logramos fundirnos en las necesidades de los niños pequeños en relación al contacto corporal, el cobijo, la lactancia, los brazos disponibles, la mirada, la quietud y la presencia durante las horas que sí estamos en casa, incluyendo la noche.

Siempre es posible seguir trabajando, si es nuestro deseo o nuestra necesidad, sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional. Con frecuencia utilizamos el trabajo como refugio y excusa perfecta para no someternos al vínculo fusional con los hijos. En cambio otras veces nos lanzamos a ese misterioso universo sin tiempo y sin bordes que es el contacto corporal permanente con los niños pequeños, sabiendo que esa hazaña es invisible a ojos de los demás, y que en ese territorio no recibiremos reconocimiento ni apoyo.

El problema no es el trabajo. El problema es la vuelta a casa. Pensemos cuántos minutos por día le dedicamos -de verdad- a la satisfacción pura de nuestros hijos traducida en piel, olor, leche, fluidos, abrazos y palabras llenas de sentido.

Cuando regresamos a casa, el niño que ya nos ha esperado con infinita paciencia siente que, ahora sí, ha llegado la hora de estar con mamá. A partir de ese momento merece ser resarcido, colmado de caricias, tiempo, abrazos y sonrisas y también merece recibir respuestas a sus reclamos legítimos ya que ha esperado estoicamente el regreso de su madre.

Si somos capaces de delegar todo lo demás una vez que hemos regresado a casa, si comprendemos que no hay nada urgente más que nutrir a nuestro bebe de caricias y leche, entonces el trabajo no será un obstáculo para el vínculo amoroso entre la madre y el niño.

Laura Gutman

Sitio oficial: Laura Gutman

Leche en desastres

No enviar leche artificial en caso de desastre humanitario

Posted: 20 Feb 2009 08:05 AM CST


Los máximos organismos internacionales en términos de salud hicieron un llamamiento hace un mes, relacionado con los problemas vividos en Gaza, para solicitar que no se enviaran muestras de leche artificial a este país (ni a aquellos que sufran grandes catástrofes).

En momentos de necesidad, cualquier persona pensará ¿Por qué? ¿Por qué no enviar leche artificial para todos esos niños que pueden necesitar alimento?

El Dr. Carlos González, pediatra, explica la razón:

Las donaciones de leche para el biberón en casos de catástrofe (guerra, terremoto, inundación...) son sumamente peligrosas. En realidad no son donaciones, sino muestras gratuitas: es el medio por el que las empresas lácteas compiten para hacerse con nuevos mercados.

Si estás atenta a las noticias, muchas veces habrás oído cómo ha salido un avión cargado de leche... raramente oirás de un avión cargado de macarrones o lentejas. Porque las empresas que venden macarrones o lentejas, fuera de que alguna en concreto tenga un director especialmente generoso o solidario, no tienen un interés comercial en hacer una donación.

Mientras el país en cuestión esté en ruinas, no pagarán por la comida; cuando superen la catástrofe, se comerán sus propias lentejas cultivadas en su país, o sus propios macarrones fabricados por empresas locales.

En cambio, si en un país del tercer mundo consigues cargarte la lactancia, consigues que millones de madres abandonen la lactancia y millones de médicos y enfermeras aprendan las ventajas del biberón, que sin duda es buenísimo porque la asociación X nos lo regalaba para ayudarnos, luego tendrás un mercado cautivo que valdrá millones, porque esa leche no se fabrica en el país y la tendrán que importar, y acostumbrados a la marca Z probablemente seguirán comprando la marca Z.

Hace años pidieron que los donativos fueran con una etiqueta blanca, "leche para bebés", sin marca, y los fabricantes, claro, no quisieron. Además, muchas veces la empresa fabricante se ahorra el transporte: se limita a entregarle las muestras gratuitas a una ONG (por suerte las ONG serias ya no las aceptan, pero a veces encuentras a un primo), o a un gobierno, y estos pagan los portes.

Y el mercado de la lactancia, no nos engañemos, está en el tercer mundo. En España sólo nacen menos de 500.000 niños al año; en Indonesia más de 5 millones, en la India más de 25 millones... Son muchos más clientes, aunque algunos se mueran por el camino, aunque sólo se compren una lata de leche por semana y la diluyan para que dure...

Hace unos años, acababa de terminar la guerra de Sarajevo, conocí a un pediatra bosnio en un congreso. Había pasado hambre, estaba delgadísimo, y en las comidas recogía hasta la más minúscula miga de pan que cayera en el mantel y se la comía. Nos explicó como al principio de la guerra la mortalidad infantil aumentó espectacularmente, porque fueron inundados con muestras gratuitas.

Claro, no todos los profesionales tienen buena formación sobre lactancia, igual que pasa aquí. Muchos empezaron a recomendar "ayuditas", pensaban que las madres, "estresadas" por la guerra, no tendrían leche, o que al quitarle a una madre mal alimentada la pesada "carga" de tener que dar el pecho le hacías un favor.

Sin agua potable ni gas para hervirla (lo mismo que ocurre ahora en Gaza), cuando las explosiones destruyen las alcantarillas y la mierda inunda las plantas bajas... la mortalidad fue enorme. Tuvieron que ser los pediatras más concienciados los que fueran a quejarse a UNICEF, que convocó una reunión de todas las ONG sobre el terreno, acordaron no distribuir más donaciones, realizaron cursos para el personal... en pocos meses, mientras la guerra continuaba, habían conseguido tasas de lactancia materna más altas y una mortalidad infantil más baja que antes de la guerra.

Por supuesto algunos niños necesitan leche artificial en las guerras; pero para esos pocos ya se consigue leche sin necesidad de espectaculares cargamentos de muestras. Y esos niños, en esas condiciones, tienen un riesgo de muerte tan alto que ya no vale aquello de "la madre es libre para decidir, y si ha elegido la lactancia artificial...". En esas condiciones hay que hacer todo lo posible para que la madre relacte, aunque lleve meses sin dar el pecho, o para encontrar una nodriza. Y tristemente eso no es muy difícil, porque los bebés son más frágiles que los adultos: en cualquier catástrofe hay más madres sin bebé que bebés sin madre.

Saludos

Carlos González

Boletin nº 2, Pestalozzi, Febrero 1990

EDUCACION: ¿CONDICIONAMIENTO O MADURACION?

Hemos llegado a la conclusion que preparar ambientes adecuados para niños y adultos es una tarea urgente, un desafio importante de nuestro tiempo y digno de nuestra atencion. Al hablar de ambientes favorables para las personas incluimos implicitamente todo lo que nos rodea, ya que hay una interdependencia estrecha entre todo lo que existe. Po esta razon nuestra responsabilidad es siempre hacia la Tierra con todo lo que hay en ella, lo natural y lo social.

Al referirnos a la educacion nos topamos entonces con toda la problematica humana, personal y su relacion con todo lo vivo. Es precisamente en los problemas personales donde nos enfrentamos mas inmediatamente con un cuestionamiento clave. ¿Es posible encontrar soluciones reales y duraderas acercandose al problema con tecnicas de condicionamiento? En nuestra sociedad el progreso y la posibilidad de salir adelante son generalmente concebidos como resultados de programas de toda clase. Asi tambien los padres de familia y profesores guardan un profundo respeto por los programas educativos como vehiculos del exito. Se refuerzan mutuamente para que los programas se cumplan paso por paso, materia por materia. Para lograr este objetivo se usan las mas variadas tecnicas: se estimula, se advierte, se orienta, se conduce y se controla; se hacen comparaciones y competiciones, se aplican premios y castigos. Detras de todos estos esfuerzos esta la conviccion que el otro (sea niño o adulto) debe seguir los lineamientos de lo que ya se sabe, debe asimilar las ideas vigentes y los cada vez mas vastos conocimientos a un ritmo prescrito y en porciones pre-establecidas.

En realidad -viendolo a corto plazo- estas tecnicas logran ciertos resultados -si no siempre positivos, por lo menos medibles. El niño humano puede ser condicionado con mucho mas exito que los animales. Si un animal nos impresiona con sus piruetas y gracias, cuanto mas un ser humano con su inteligencia superior, cuando se le entrena bien¡

Para cuestionar las tecnicas y metas del condicionamiento humano (y del mundo en general) es necesario un cambio de paradigma como lo habiamos visto antes al hablar de la no-directividad. Solo asi veremos que en realidad hay otra manera de percibir la vida; nos acercaremos a comprender el significado de los procesos de maduracion y podremos sustituir la idea del progreso con el concepto del desarrollo.

El desarrollo es parte de la maduracion. No se deja condicionar desde fuera. Mas bien es un proceso natural e inevitable cuando un organismo vivo interactua espontaneamente con un ambiente que satisface sus necesidades. El mismo cosmos, de acuerdo a la astronomia moderna, ha tenido un desarrollo observable y del mismo principio participa toda la vida en nuestro planeta. Cuando ya dejamos de condicionar a los niños interfiriendo continuamente en su modo natural de vivir como niños, ellos tambien se conectan automaticamente con este principio vital del desarrollo espontaneo y armonico.

Los procesos de maduracion permiten que los organismos incluyan en su repertorio vital los logros de las generaciones anteriores, pero lo hacen respetando siempre equilibrios internos y externos. Son siempre procesos lentos, porque se encargan de reestructurar lo anterior, conectando cuidadosamente cada nuevo logro con todos los sistemas vivos. Y dentro de todas estas consideraciones complejas, los procesos de maduracion abren siempre las posibilidades para interacciones y soluciones nuevas, sensibles a cualquier cambio en el ambiente y a nuevas exigencias de la vida.

Tanto en plantas y animales, como tambien en los humanos, se observa que los esfuerzos de acelerar los procesos de maduracion llevan finalmente a un fenomeno de Early ripe, early rot (maduracion prematura, podredumbre temprana) -fenomenos de decaimiento causados por desequilibrios internos y externos.

En los humanos los procesos de maduracion aspiran a la comprension de los problemas para contribuir a su solucion. La verdadera comprension se retracta siempre de las tecnicas de condicionamiento. Asi podemos por ejemplo enseñar a los niños las tablas de multiplicacion para que las sepan de memoria y las apliquen en casos determinados. Pero solo por multiples experiencias concretas, juegos espontaneos y el uso de materiales estructurados variados se dara la maduracion de las estructuras organicas que permiten la comprension de la multiplicacion, pero una vez memorizado cualquier contenido se hace mucho mas dificil su comprension oportuna.

El desarrollo intelectual se da en forma natural cuando un niño ha sido respetado en su necesidad basica de sentirse querido y su necesidad de interaccion autonoma con el mundo. Solo asi siente una verdadera seguridad emocional y fluyen los procesos de maduracion a traves de lso años de desarrollo.

Los metodos de condicionamiento juegan con esta interrelacion manteniendo y reforzando depèndencias. Cuando nosotros comprendemos a fondo que la capacidad de razonar es un proceso biologico que resulta espontaneamente en un ambiente de amor y libertad de interaccion, podremos resistir la presion que viene de toda la sociedad alrededor de nosotros para que aceleremos el desarrollo de nuestros hijos; la presion de estimularles si quiera un poquito para que se igualen con los niños condicionados tecnicamente.

En los siguientes boletines veremos mas puntualmente cuales son los procesos internos, neurologicos y psicologicos del condicionamiento y de la maduracion y cuales son las consecuencias de ambos a largo plazo.

Rebeca Wild

Cinco Razones para Dejar de Decir “¡Muy Bien!

YOUNG CHILDREN

Septiembre 2001

Por Alfie Kohn


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NOTA: Una versión abreviada de este artículo fue publicada en la revista Parents en mayo de 2000 con el título “Hooked on Praise" (“Enganchados a los Elogios”). Para una visión más detallada de los temas discutidos aquí, por favor refiérase a los libros Punished by Rewards y Unconditional Parenting.




Salga a un sitio de juegos, visite una escuela o aparézcase en la fiesta de cumpleaños de un niño, y hay una frase que de seguro va a escuchar: “¡Muy bien!”. Incluso los bebés pequeños son elogiados por juntar sus manos (“Bonito aplauso!). A algunos de nosotros se nos escapan estos juicios sobre nuestros niños al punto de que casi se convierte en un tic verbal.

Muchos libros y artículos advierten en contra de recurrir al castigo, desde pegar hasta el aislamiento forzado (“tiempo fuera”). Ocasionalmente alguien incluso nos pedirá que reconsideremos la práctica de sobornar a los niños con stickers o comida. Pero usted tendrá que buscar arduamente para encontrar una palabra que desaliente lo que es eufemísticamente llamado refuerzo positivo.

Para que no haya ningún malentendido, el punto aquí no es cuestionar la importancia de apoyar e incentivar a los niños, la necesidad de amarlos y abrazarlos y ayudarlos a sentirse bien con ellos mismos. Los elogios, sin embargo, son una historia completamente diferente. Aquí explico por qué.

1. Manipulando a los niños. Suponga que usted ofrece una recompensa verbal para reforzar el comportamiento de un niño de dos años que come sin regar, o de un niño de cinco años que limpia sus materiales de arte. ¿Quién se beneficia de esto? ¿Es posible que el decir a los niños que han hecho un buen trabajo tenga menos que ver con sus necesidades emocionales que con nuestra propia conveniencia?

Rheta DeVries, profesora de educación en la Universidad del Norte de Iowa, se refiere a esto como “control con cubierta de azúcar”. Muy parecido a las recompensas tangibles – o, para el propósito, castigos – es una forma de hacer algo a los niños para conseguir que ellos cumplan con nuestros deseos. Puede ser efectivo en producir estos resultados (al menos por un tiempo), pero es muy diferente a trabajar con los niños – por ejemplo, entablar una conversación con ellos a cerca de qué es lo que hace a una clase (o a una familia) funcionar sin problemas, o cómo otras personas son afectadas por lo que hemos hecho – o dejado de hacer. Este último enfoque no solo que es más respetuoso si no que no es efectivo para ayudar a los niños a convertirse en personas reflexivas.

La razón por la cual los elogios pueden funcionar a corto plazo es que los niños pequeños están hambrientos de aprobación. Pero nosotros tenemos la responsabilidad de no aprovecharnos de esta dependencia para nuestra propia conveniencia. Un “¡Muy bien!” para reforzar algo que hace nuestras vidas un poco más fáciles puede ser un ejemplo de tomar ventaja de la dependencia de los niños. Los niños también pueden empezar a sentirse manipulados por esto, incluso si ellos no pueden explicar a ciencia cierta por qué.

2. Creando adictos a los elogios. De seguro, no todo uso de elogios es una táctica calculada para controlar el comportamiento de los niños. Algunas veces felicitamos a los niños solamente porque estamos genuinamente complacidos por lo que han hecho. Sin embargo, incluso en esos casos, vale la pena poner más atención. En lugar de aumentar la auto estima de un niño, los elogiados pueden incrementar su dependencia hacia nosotros. Mientras más decimos “Me gusta la forma en que tú....” o “Muy bien hecho...”, incrementa la dependencia de los niños hacia nuestras evaluaciones, nuestras decisiones acerca de lo que está bien y mal, en lugar de aprender de sus propios juicios. Esto los lleva a medir su valor en términos de lo que a nosotros nos hará sonreír y darles un poco más de aprobación.

Mary Budd Rowe, una investigadora de la Universidad de Florida, descubrió que los estudiantes que eran elogiados profusamente por sus profesores eran más indecisos en sus respuestas, más proclives a responder en un tono de voz de pregunta (“mm, ¿siete?). Tendían a retractarse de una idea propuesta por ellos tan pronto como un adulto mostraba su desacuerdo. Además, tenían menos tendencia a perseverar en tareas difíciles o compartir sus ideas con otros estudiantes.

En resumen, “Buen trabajo!” no les da seguridad a los niños; en última instancia, los hace sentirse menos seguros. Este tipo de frases puede incluso crear un círculo vicioso en el que mientras más recurrimos a los elogios, más parecen los niños necesitarla, por lo que los elogiamos aún un poco más. Penosamente, algunos de estos niños se convertirán en adultos que continúan necesitando a alguien que les dé una palmada en la espalda y les diga si lo que hicieron estuvo bien. De seguro, esto no es lo que queremos para nuestros hijos e hijas.

3. Robando el placer de un niño. Aparte del problema de dependencia, un niño merece disfrutar de sus logros, sentirse orgulloso de lo que ha aprendido a hacer. También merece decidir cuándo sentirse de tal o cual forma. Pero, cada vez que decimos, “¡Muy bien!”, le estamos diciendo al niño cómo sentirse.

De seguro, hay momentos en los que nuestras evaluaciones son apropiadas y nuestra guía es necesaria – especialmente con niños que ya caminan y de edad pre-escolar. Pero una corriente constante de juicios de valor no es ni necesaria ni útil para el desarrollo de los niños. Desafortunadamente, seguramente no nos hemos dado cuenta de que “¡Muy bien!” es una evaluación tanto como lo es “¡Mal hecho!” La característica más notable de un juicio positivo no es que este sea positivo, si no que es un juicio. Y a la gente, incluyendo a los niños, no les gusta ser juzgados.

Yo disfruto y guardo las ocasiones en las que mi hija logra hacer algo por primera vez, o hace algo mejor de lo que lo había hecho hasta ahora. Pero trato de resistir al reflejo de decir “¡Muy bien!” porque no quiero diluir su alegría. Quiero que ella comparta su placer con migo, no que me mire buscando un veredicto. Quiero que ella exclame, “¡Lo hice!” (lo que ocurre regularmente) en lugar de preguntarme con incertidumbre, “¿Estuvo bien?”

4. Perdiendo el interés. "¡Muy bonita pintura!” puede hacer que los niños sigan pintando por el tiempo que nos mantengamos mirando y elogiándolos. Pero, advierte Lilian Katz, una de las principales autoridades nacionales de educación en la temprana infancia, “una vez que se quita la atención, muchos niños no volverán a esa actividad nuevamente.” Efectivamente, una cantidad impresionante de investigaciones científicas han mostrado que mientras más recompensamos a la gente por hacer algo, más tiende a perder el interés por cualquier cosa que deban hacer para obtener recompensas. Ahora el punto no es dibujar, leer, pensar, crear – el punto es tener el regalo, sea este un helado, un sticker o un “¡Muy bien!”.

En un estudio de problemas conducido por Joan Grusec de la Universidad de Toronto, los niños pequeños que fueron elogiados frecuentemente por muestras de generosidad, tendían a ser un poco menos generosos en el día a día, de lo que eran los otros niños. Cada vez que ellos han oído “¡Muy bien por compartir!” o “Estoy muy orgulloso de ti por ayudar”, ellos perdían el interés por compartir o ayudar. Estas acciones vinieron a verse no como algo valioso en su propio sentido de lo justo, si no como algo que deben hacer para obtener nuevamente esa reacción del adulto. La generosidad se convierte en el medio para un fin.

Motivan los elogios a los niños? Por supuesto. Los motivan a obtener elogios. Desgraciadamente, esto sucede frecuentemente a expensas del compromiso hacia cualquier cosa que ellos estaban haciendo y que provocó un elogio.

5. Disminuyendo el Desempeño. Como si no fuera suficientemente malo que un “¡Muy bien!” pueda menoscabar la independencia, el placer y el interés, puede también interferir con cuán bien los niños hacen una tarea. Los investigadores continúan hallando que los niños que son elogiados por hacer bien un trabajo creativo tienden a tropezar en la siguiente tarea- y no les va tan bien como a los niños que no fueron elogiados al principio.

¿Por qué sucede esto? En parte porque los elogios crean una presión de “continuar el buen trabajo”, llegando a interponerse en el camino de lograrlo. En parte porque su interés en lo que hacen puede disminuir. En parte porque ellos se vuelven menos propensos a tomar riesgos – un prerrequisito para la creatividad- una vez que comienzan a pensar sobre cómo hacer que esos comentarios positivos continúen viniendo.

En forma general, “¡Muy bien!” es un vestigio de un enfoque que reduce toda la vida humana a comportamientos que pueden ser vistos y medidos. Desafortunadamente, esta ignora los pensamientos, sentimientos y valores que yacen detrás de los comportamientos. Por ejemplo, un niño puede compartir un refrigerio con un amigo como una forma de atraer un elogio, o como una forma de asegurarse de que otro niño tenga suficiente para comer.. Los elogios por compartir ignoran estos diferentes motivos. Peor aún, estos de hecho promueven el motivo menos deseable, haciendo a los niños más proclives a tratar de pezcar elogios en el futuro.

Una vez que usted empieza a elogiarlo por lo que es – y lo que hace – estas pequeñas y constantes explosiones de evaluación de los adultos comienzan a producir los mismos efectos que unas uñas rasgadas lentamente sobre un pizarrón. Usted comienza a alentar a un niño a dar a sus maestros y padres un bocado de su propia melaza, volteándose a responderlos diciendo (en el mismo tono de voz dulzón), “¡Muy buen elogio!”



Sin embargo, no es un hábito fácil de romper. Dejar de elogiar, al menos al principio, puede parecer extraño,. Se puede sentir como si estuviese siendo frío o guardándose algo. Pero eso, (y pronto se vuelve evidente) sugiere que nosotros elogiamos más porque necesitamos decirlo que porque nuestros niños necesitan oírlo. Siendo esto así, es tiempo de reconsiderar lo que estamos haciendo.

Lo que los niños necesitan es apoyo incondicional, amor sin compromisos. Eso no solo que es diferente a un elogio – es lo opuesto al elogio. “¡Muy bien!” es condicional. Significa que estamos ofreciendo atención, reconocimiento y aprobación por saltar a través de nuestro aro, es decir, por hacer algo que nos place a nosotros.

Este punto, usted lo notará, es muy diferente a una crítica que mucha gente ofrece al hecho de dar a los niños mucha aprobación, o dársela muy fácil. Ellos recomiendan que nos hagamos más tacaños con nuestros elogios y demandemos que los niños “los ganen”. Pero el problema real no es que los niños de esta época esperen ser elogiados por todo lo que hacen. Lo que sucede es que nosotros estamos tentados a tomar atajos, a manipular a los niños con recompensas en lugar de explicar y ayudarlos a desarrollar las habilidades necesarias y los buenos valores.

Entonces, ¿cuál es la alternativa? Eso depende de la solución, pero cualquier cosa que decidamos decir tiene que ser en el contexto del afecto genuino y amor por lo que los niños son en vez de por lo que han hecho. Cuando está presente el apoyo incondicional, un “¡Muy bien!” no es necesario; cuando no está presente, un “¡Muy bien!” no ayudará.

Si estamos elogiando acciones positivas como una forma de desalentar un mal comportamiento, esto tiene poca probabilidad de ser efectivo por mucho tiempo. Incluso cuando esto funciona, no podemos afirmar que el niño ahora “se esté comportando”; sería más preciso decir que los elogios lo hacen comportarse. La alternativa es trabajar con el niño, para descubrir las razones por las que él está actuando de esa manera. Podríamos tener que reconsiderar nuestros propios requerimientos en vez de simplemente buscar una forma de que los niños obedezcan. (En lugar de usar “¡Muy bien!” para hacer que un niño de cuatro años se siente callado durante una larga clase o cena familiar, tal vez deberíamos preguntarnos si es razonable esperar que un niño haga esto).

También debemos encaminar a los niños hacia el proceso de tomar sus propias decisiones. Si un niño está haciendo algo que molesta a otros, entonces sentarse posteriormente con él y preguntarle, “¿Qué piensas que podemos hacer para solucionar este problema?” podría ser más efectivo que chantajes o amenazas. Esto también ayuda al niño a aprender cómo resolver problemas y le enseña que sus ideas y sentimientos son importantes. Por supuesto, este proceso toma tiempo y talento, cuidado y coraje. Lanzar un “¡Muy bien!” cuando el niño actúa en una forma que nosotros estimamos apropiada no toma ninguna de estas cosas, lo que explica por qué las estrategias de “hacer algo a” son más populares que las estrategias de “trabajar con”.

¿Y qué podemos decir cuando los niños hacen algo impresionante? Considere estas tres posibles respuestas:

* No diga nada. Algunas personas insisten en que un acto servicial debe ser “reforzado” porque, secreta o inconscientemente, ellos piensan que fue una casualidad. Si los niños son básicamente malos, entonces se les debe dar una razón artificial para ser buenos (a saber, recibir una recompensa verbal). Pero si este cinismo es infundado-y muchas investigaciones sugieren que lo es-entonces los elogios no serían necesarios.

* Diga lo que vio. Un enunciado simple, sin evaluación (“Te pusiste los zapatos por ti mismo” o incluso solamente “Lo hiciste”) dice a su hijo que usted se dio cuenta. También le permite a él sentirse orgulloso de lo que hizo. En otros casos, puede tener sentido hacer una descripción más elaborada. Si su hijo hace un dibujo, usted podría ofrecer unas observaciones –no un juicio-sobre lo que usted ve: “¡La montaña es inmensa!” “¡Hijo, de seguro usaste mucho color morado hoy día!”

Si un niño hace algo cariñoso o generoso, usted podría atraer su atención sutilmente hacia el efecto de esta acción en la otra persona: “¡Mira la cara de Abigail! Ella parece muy feliz ahora que le diste un poco de tu comida”. Esto es completamente diferente a un elogio, en el que el énfasis está en cómo usted se siente acerca de la acción hecha por su hijo.

* Hable menos, pregunte más. Incluso mejores que las descripciones son las preguntas. Por qué decirle a él qué parte de su dibujo le impresionó a usted cuando puede preguntarle qué es lo que a él le gusta más de su dibujo? El preguntar “Cual fue la parte más difícil de dibujar?” o “¿Cómo hiciste para hacer el pie del tamaño correcto?” es probable que alimente su interés por el dibujo. Decir “¡Muy bien!”, como lo hemos visto, puede tener exactamente el efecto contrario.

Esto no significa que todos los cumplidos, todos los agradecimientos, todas las expresiones de gusto sean dañinas. Debemos considerar los motivos por los que los decimos (una expresión genuina de entusiasmo es mejor que un deseo de manipular el futuro comportamiento del niño) así como los efectos verdaderos de decirlos.. ¿Están nuestras reacciones ayudando al niño a percibir un sentido de control sobre su vida—o de buscar constantemente nuestra aprobación? Están estas expresiones ayudándolo a volverse más entusiasta en lo que está haciendo por derecho propio, o convirtiendo en algo que él solo quiere hacer para recibir una palmada en la espalda.

No es cuestión de memorizar un nuevo guión, si no de tener presentes nuestros objetivos a largo plazo para nuestros hijos y estar alerta sobre los efectos de lo que decimos. La mala noticia es que el uso de refuerzos positivos no es realmente algo positivo. La buena noticia es que usted no tiene que evaluar para poder motivar

Firma para que se cumpla el compromiso con las madres

http://www.petitiononline.com/cuidados/

La revolución nuestra de cada día, Laura Gutman

La nuestra es una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Es una revolución doméstica, en el sentido más sublime del término. Es un cambio cotidiano, permanente, cariñoso, tierno y compartido.

Hacemos la revolución cada mañana cuando despertamos sudando envueltas en el cuerpo del niño pequeño. Cuando la divinidad femenina se hace presente a través del alimento que ofrecemos. Cuando organizamos los rituales familiares de comida, baño, limpieza, orden, palabras, explicaciones, verdades nombradas, diálogos abiertos, comprensiones compartidas y sueños soñados. Cuando somos anfitrionas de las celebraciones. Cuando cada día compartido y cada noche de descanso hacen parte de la nutrición afectiva. Cuando brindamos porque estamos vivos. Cuando el poder susurrante del agua nos adormece, y el poder hipnótico del fuego nos vitaliza.

Las madres hacemos la revolución cuando recuperamos nuestros rituales ancestrales, cuando defendemos los espacios íntimos, cuando hacemos silencio, cuando recordamos que somos la Tierra y que somos el Cosmos. Cambiamos el mundo cuando conservamos el valor sagrado que tienen los pequeños actos de intercambio humano.

La revolución de las madres acontece cuando nos dejamos fluir por la energía de las trece lunas de cada año. Cuando nutrimos, alimentamos, sanamos, atendemos, esperamos y estamos abiertas y receptivas para con los demás.

No importa que hayamos tenido vidas difíciles. Cada día es una nueva oportunidad para mirar a un niño, y saber que está deseoso de alimentarse con nuestra sustancia materna. Tampoco importa si se trata de un hijo propio o un hijo ajeno, porque ellos siempre permanecerán receptivos a los cuidados amorosos. Todos los niños saben que existe un ámbito generoso y caliente latiendo en el corazón de cada madre, potencialmente útil y nutritivo para ellos.

Laura Gutman - Fragmento de "La revolución de las madres"